jueves, 22 de octubre de 2009

ENTREVISTA AL ESCRITOR Y SOCIÓLOGO CHILENO FESAL CHAIN

miércoles 21 de octubre de 2009

Fesal Chain



ENTREVISTA AL ESCRITOR
Y SOCIÓLOGO CHILENO
FESAL CHAIN


Nelson L. Gutiérrez y Damián A. Medina
Especial para Servipress.Info
Desde Santiago de Chile


"La sociedad chilena es una sociedad prácticamente de castas, no hay movilidad social y además los dominados y entre ellos, los pobres, creen que son pobres porque están discapacitados individualmente y no porque la estructura económica o cultural sea injusta."
Fesal Chain


El Barrio Obrero de Mapocho

En el viejo barrio obrero de Mapocho, en la Quinta Normal, una zona geográfica muy cercana a Cerro Navia, una comuna de la Región Metropolitana de Santiago, ubicada en el sector poniente de la capital chilena, vive el poeta, escritor y sociólogo chileno, Fesal Chain. El tejido social del Barrio Mapocho es muy compacto y densamente poblado. Vivir en un barrio donde la población, al igual que en tantos otros barrios periféricos de Chile, es víctima del modelo neoliberal que sume en la miseria y la marginalidad a millones de chilenos, reafirma, para Fesal, esa vocación de estar en los territorios sociales y geográficos de los dominados. El escritor comparte así con su "pueblo querido" con personas que viven realmente en los territorios sociales, políticos y reflexivos de los dominados, de los hombres y mujeres comunes, vale decir, de aquellos sectores populares que no observan ni construyen la realidad social desde una propuesta global o general de construcción de una nación ideal inexistente. En esta entrevista, el poeta y sociólogo chileno propone entre otras reactualizaciones teóricas importantes, tomar el enfoque del historiador chileno Gabriel Salazar para elaborar una sociología que corrija el enfoque globalizador, y ver a la sociedad chilena en clave "p" es decir desde la perspectiva de lo particular histórico, desde la historia social de las agrupaciones y clases sin movilidad que continúan estancados en los mismos territorios. El actual modelo económico triunfante en Chile, al igual que en Argentina y el resto del mundo, ha permitido grandes desigualdades sociales entre los países ricos o desarrollados y los pobres o subdesarrollados, acentuado la condición de pobreza de casi el 70% de la población mundial. Esta desigualdad se manifiesta sobretodo en la Periferia, en los países del tercer mundo, donde queda cada vez más claro que el "subdesarrollo" no es un estadio del "desarrollo", sino que es producto del "desarrollo del Centro".

Sobre esta cuestión y otros temas afines dialogamos con Fesal Chain, sociólogo, poeta y narrador chileno, nacido en Santiago de Chile en los años 60, vivió su niñez en el sur de Chile, en la Araucanía. Desde el año 1986 hasta el año 1989 estudia Sociología y se titula en la Universidad ARCIS. En los 80 participa en la izquierda democrática popular y desde 1998 en el Partido Comunista de Chile y hoy en los Comités Comunistas. Durante los años 2001 al 2004 fue Jefe de Proyectos del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile e impulsor y colaborador de la Revista Calíope, medio de los estudiantes de la Facultad de Letras. El año 2006 edita el Libro La sociología como arma de la resistencia. Durante su trayectoria ha escrito 21 libros, parte de ellos editados en la editorial Lulu.com de la red Internet y en Book and You: 17 libros de poesía, un ensayo de sociología, dos novelas breves y un libro de crónicas. Hoy trabaja en la Novela Trilogía de Chile, una suma integrada de sus tres novelas breves: La Mariposa y la Rebelión, El Módulo y Tarde Quemada, en el Libro Obra en Construcción, anteproyecto de su poesía completa y en un libro de sus artículos políticos publicados en la página de Generación 80.

Fiel a sus convicciones se ha negado a participar en su condición de sociólogo en los gobiernos socialdemócratas, ya que está convencido de que son modelos y propuestas que niegan en esencial al mundo social real. El poeta y escritor chileno decidió comprometerse de otra manera, trabajando como microempresario para ganarse la vida. Fesal Chain abrió con su mujer y compañera, Graciela Alarcón, un taller pequeño de producción de pan y un merendero en su propia casa, donde comenzó a ofertar almuerzos y pan amasado a los trabajadores del barrio, a precios bajos. Para entrevistarlo nos dirigimos a su domicilio particular dónde el escritor nos había previamente invitado. Se llega fácil al viejo Barrio Mapocho ya que se encuentra a una distancia bastante cercana del centro de Santiago y hasta se puede tomar el micro (la línea 508) que tiene su recorrido por la avenida del mismo nombre. Al bajar de la micro caminamos una cuadra hacia el sur y ya estábamos en el barrio dónde vive el escritor. Es una zona bastante accesible, con amplias calles asfaltadas y bordeada de árboles añosos.


El merendero obrero de Fesal Chain y Graciela Alarcón, su socia y compañera de vida


El pequeño taller de producción de pan de Fesal Chain y Graciela Alarcón

La morada dónde habita Fesal con su mujer y compañera, dónde vive, ama, trabaja y escribe, es una casa pequeña de adobe y antigua. Al llegar lo primero que observamos es a un hombre pintando el frente del merendero. Luego nos enteramos que el solidario pintor es el cuñado del escritor. Un bien visible letrero de madera, puesto al frente del local, ofrece colaciones a 1800 pesos chilenos (equivalentes a unos 3 dólares). Nos recibe con un trato cordial, pero franco y directo, sin rodeos ni dobles discursos. Junto al pequeño taller de producción de pan, hay una piececita que él ha convertido en su cuarto estudio y lugar de trabajo. Nos invita a entrar cordialmente y en ese ambiente sobrio y cómodo sostuvimos con él el siguiente diálogo que transcribimos a continuación.



SERVIPRESS.INFO.- Usted escribe frecuentemente tanto en su blog Izquierda Chilena, como en el Diario Digital G80 y en Facebook, sobre la frustración e impotencia que genera el actual proceso democrático chileno en algunos militantes de izquierda, al mismo tiempo que señala la inoperancia e incapacidad de la izquierda chilena para reaccionar, ¿es posible reorganizarla? ¿A partir de qué bases?


FESAL CHAIN.- He escrito casi 50 artículos sobre la izquierda en Chile, mi mirada trata de situarse desde la sociología política y no desde lo que llama Bourdieu, los deseos e intereses, es decir desde la política propiamente tal, que es el mundo de los deseos e intereses y de la ideología como falsa conciencia. Con esto no digo que yo no tenga intereses y deseos e ideología como visión del mundo, sino que trato de escribir desde una observación del conflicto y no situándome ciegamente en algún polo del conflicto, aunque me sitúo en la izquierda antisistémica.

Aclarado esto, creo que mis artículos "La izquierda que ya no somos, pero que podríamos ser" y "Los fundamentos teóricos básicos de mis artículos políticos" resumen la respuesta a su pregunta. Yo pertenezco a una tradición de la izquierda de los 80 en Chile, mis profesores y maestros eran fundamentalmente de la generación del 60 y 70, y al respecto, planteo en uno de los artículos: (...) No sólo realizábamos análisis de la situación política nacional, como estudios de coyuntura, sino que progresivamente nos acercábamos con un instrumental teórico y conceptual en plena lucha contra la dictadura, a entender el capitalismo y su dominación política y la necesaria estructuración de la fuerza social a partir de los sujetos que podíamos descubrir y emplazar, no solamente en los territorios políticos y sociales, sino además en la reflexión profunda y siempre fecunda que nacía de esa práctica.

Frente a 36 años de dominio neoliberal, de la ultraderecha y de la socialdemocracia, después de la derrota política y militar de la izquierda histórica en los 80 y de la caída de los socialismos reales en los 90, la tarea de reconstrucción del corpus teórico, de una estrategia como columna vertebral, de un programa y una organización del propio partido o de los partidos de la izquierda y de la acumulación de fuerza social en los frentes sociales, requería y requiere un salto importante en las conceptualizaciones, diagnóstico y pronóstico del mundo social, de la calidad de sus cambios, de una caracterización de sus actores, especialmente del mundo popular.

De esta perspectiva, creo que la reorganización de la izquierda chilena tiene que ver en lo central con construir, al menos los dos pivotes fundamentales que toda fuerza política debe desarrollar para, a lo menos, tener alguna posibilidad de conducción de la sociedad en su conjunto: un conocimiento nuevo del mundo social y la construcción de una fuerza y una plataforma social desde donde emplazar ese conocimiento. Y esto en una relación que no puede ser sino dialéctica, puesto que el conocimiento es social.

De esta manera y creo que no de otra, podremos tener una izquierda capacitada para preguntarse sobre el tipo de capitalismo que tenemos en específico, los procesos evidentes de modernización implementados, los nuevos sujetos sociales, una izquierda capaz de construir sociedades capaces de desarrollar relaciones sociales acorde al desarrollo ampliado de las fuerzas productivas, con una democracia socialista y participativa, con integración social donde lo popular y lo nacional tengan un acoplamiento estructural. Una izquierda capaz de tener una concepción nueva del desarrollo científico técnico, una concepción moderna de derechos humanos y sociales, de la conjunción entre desarrollo de la productividad, distribución e intercambio y calidad de vida y medioambiente.

Un elemento constitutivo de todo y un prerrequisito fundamental para una izquierda mínimamente seria y equidistante de la socialdemócrata, es que debemos volver a juntarnos, desarrollar organización social y cultural en la base, aliarnos al pueblo pobre de 4 millones de personas, desarrollar institucionalidad popular. Debemos regenerar el tejido social y recomenzar a ver y a acompañar la realidad social "in situ" de los sujetos de la dominación del capital financiero.

Fesal Chain ante la puerta del taller de cocina

SPI.- Pareciera que cuanto mayor vida democrática existe, más conciencia política debiera haber. Sin embargo, usted, como sociólogo y observador político de los procesos sociales de Chile sostiene que el pueblo está aletargado o adormecido. ¿Qué es lo que falla actualmente en la sociedad chilena? ¿Sirven los partidos políticos o los discursos democráticos para crear conciencia?


F. Ch.-
Uno de mis más importantes profesores de teoría sociológica en la universidad fue Gabriel Salazar, premio nacional de historia. Si me permite Gabriel, yo podría resumir su mirada estratégica del mundo social en el prólogo a su libro "Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas". Es él quien propone observar la sociedad chilena en clave "p" es decir desde lo particular histórico, desde la historia social de las agrupaciones y clases y no en clave "G" es decir desde una propuesta global o general de construcción de la nación que desearíamos ser o tener.

La elite política chilena de todo signo, observa y diseña siempre en clave "G", es una mirada platónica y no aristotélica por decirlo de alguna manera. Se observa, se habla y se gobierna desde los deseos e intereses de los dominantes, cualesquiera sean, ya provengan del mundo de los mercantilistas, como del mundo de la pequeña burguesía de izquierda y sus manuales rojos y hoy "ciudadanos". Todo esto lo afirma de otra manera Salazar, pero lo recalco, es él quien inaugura esta mirada. No deseo usar términos como si fueran propios.

Siguiendo con el tema, lo que ha pasado en Chile y probablemente en todo el orbe, es que lo que denominábamos lucha de clases, que no es sino la expresión más esencial del conflicto social y político, por una parte, sufre un descenso, eso desde un punto de vista estructural, pero desde un punto de vista actualizado, la gran transformación de conflicto a partir de la revolución pinochetista y la instauración del moderno capitalismo financiero chileno, es que las personas pertenecientes a grupos y clases sociales, han internalizado este conflicto, es decir las personas no son capaces hoy de observar sus determinaciones sociales y el por qué viven como viven, sino que explican sus problemas de todo tipo, como una cuestión individual, ya sea de falta de oportunidades individuales, de falta de capacidades, de estudios, de tener o no limitaciones, de lo que sea, lo que no les permitiría "progresar" o mejorar su vida.

De alguna manera, esto un triunfo del pensamiento de la derecha tradicional y de la nueva sobre los grupos y clases. Claro que si uno aplica mínimamente la economía política clásica, o la observación moderna del mundo social eso es falso. Claro, el papel del individuo hoy ya sabemos es fundamental, pero el individuo esta determinado por una estructura de la organización de la economía, por la división social del trabajo, por la ley del valor. Nadie en el mundo en la historia de las Ciencias Sociales incluida la economía ha podido probar que la ley del valor que es de Ricardo y reformulada por Marx, sea falsa.

Por otra parte en sociología, y no solamente la marxista, todos saben eso, que las desigualdades no solamente son desigualdades de acceso a determinado bienes y servicios, sino que son desigualdades estructurales, es decir de distribución de capital financiero y cultural en los grupos y clases, desde la cuna. Por decirlo de manera liberal no son meramente desigualdades de oferta sino fundamentalmente de demanda, los que demandan la oferta no pueden hacerlo, no están capacitados, no tienen las herramientas. Eso es la lucha de clases en toda su extensión, pero dicho de otro modo.

La sociología de la educación especialmente en Bourdieu explica de una manera totalmente clara esto. Es cuestión de observar a un niño de Cerro Navia una comuna popular chilena: su capital financiero y cultural heredado, por ejemplo el salario familiar deteriorado y el nivel educativo de los padres, que no tienen estudios superiores, su casi inexistente infraestructura y equipamiento cultural en la casa, y por otra parte a un niño de Las Condes, donde sus padres son profesionales probablemente en segunda generación, donde la familia gana 7 o 10 veces lo que la familia de Cerro Navia, que tienen computador, biblioteca en la casa y además han viajado por el mundo, han visitado museos y otras modos de vida. El niño de Cerro Navia va una escuela pública de mala calidad y el niño de las Condes a un colegio particular de excelente calidad, finalmente el niño popular no accede a la universidad o si accede va a una universidad pública de dudosa calidad o a alguna universidad privada o instituto donde la oferta educativa es muy deficiente y donde su compañeros son pobres y estudian pedagogía para hacer clases en escuelas pobres porque no accederán a hacer en colegios particulares nunca, o en un rango muy marginal. El niño de Las Condes saca un puntaje excepcional para acceder a la educación superior, por su capital heredado y adquirido anterior, estudia Medicina o Ingeniera en la Universidad Católica o en alguna Universidad del Opus Dei o de Las Legionarios de Cristo, accede a perfeccionarse en el extranjero y termina trabajando en una Clínica Privada o para alguna transnacional del agro, forestal, pesquera o minera.

La sociedad chilena es una sociedad prácticamente de castas, no hay movilidad social y además los dominados y entre ellos, los pobres, creen que son pobres porque están discapacitados individualmente y no porque la estructura económica o cultural sea injusta. Los discursos democráticos y los partidos políticos de derecha, centro e izquierda liberal (prácticamente toda la izquierda) han reafirmado este discurso, no han sido capaces de reactualizar un modo de ver el mundo social desde la moderna ciencia social.

La concertación sabe que hay desigualdades estructurales, pero la solución a esta desigualdad es una mixtura terrible entre un pensamiento socializante del rol del estado como proveedor de capital financiero y cultural a los sectores más carenciados y de una ideología liberal, de libre mercado. La idea dominante en la concertación es que el mercado y la libre competencia generan crecimiento y riqueza y que el estado debe a su vez equilibrar la desigualdad distributiva. Asignando vía programas sociales recursos directos. De que no hay clases sociales realmente, sino ciudadanos en espera de las oportunidades del estado y que a veces no las aprovechan y que deben hacerlo.

Esa no debería ser la propuesta de una izquierda que se plantea transformar el mundo social, es decir acabar con la desigualdad estructural y no necesariamente con una propuesta antigua, pero las propuestas nuevas pasan por una mirada nueva y correcta del mundo social real, de sus diferencias y causas profundas.

Esta respuesta que les doy es excesivamente sociológica pero, creo que la pregunta es una oportunidad enorme de ir a las bases de mi propuesta, que ciertamente no nace sólo de Salazar y Bourdieu, sino que toma otros instrumentales teóricos, como Lenin y de la sociología funcionalista y dinámica francesa y también del pensamiento de la izquierda revolucionaria chilena, especialmente de Nelson Gutiérrez y Martín Hernández.


SPI.- Desde el punto de vista de ciertos observadores políticos extranjeros, e incluso desde la mirada de algunos periodistas chilenos, la causa fundamental de que Michelle Bachelet fuese electa como Presidente de Chile tuvo que ver más con su historia de lucha que por su programa político. Se señala recurrentemente que su padre fue asesinado por Pinochet, que ella misma fue dirigente de la Juventud Socialista bajo el gobierno de Salvador Allende y fue torturada por la dictadura de Pinochet. Se recuerda a la opinión pública que después de exiliarse en Alemania regresó a Chile para luchar contra la dictadura y presumiblemente se relacionó con distintos grupos de resistencia contra la dictadura, entre ellos el Frente Patriótico "Manuel Rodríguez" (FPMR). Según esta perspectiva, se mantiene que esta es la razón por la que el pueblo chileno y buena parte de la opinión pública latinoamericana la perciba como una luchadora y una mujer de izquierda. Sin embargo, hagamos notar que, en lo económico, Bachelet ha seguido el modelo neoliberal heredado de Lagos y Aylwin, que en líneas generales fue configurado por la dictadura pinochetista. ¿Cree usted que la causa del fracaso de la Concertación tiene que ver con el discurso contradictorio de una dirigente de izquierda que, aunque ha sostenido que los trabajadores no deben ser explotados, que debe cesar la discriminación hacia las mujeres, que debe haber educación para todos, etc., continúan muchas promesas incumplidas como, por ejemplo, reducir la desigualdad?

F. Ch.- Yo estimo que la pregunta que me hacen se basa en presupuestos errados, desde una perspectiva que ha idealizado a la actual presidente de los chilenos. Michelle Bachelet no fue elegida por ser una luchadora y con esto no digo que no lo haya sido, lo fue. Lo que afirmo es que hay que tener una mirada más global de los procesos y de los actores políticos y sociales.

La concertación ha ganado las últimas 5 elecciones de carácter presidencial, incluyo el triunfo del NO, porque se constituyó en conglomerado político y social mayoritario, la unidad entre al menos tres alianzas de clase de la sociedad chilena. Eso es indesmentible. La unidad entre, por una parte lo que ha sido la izquierda histórica, que proviene de Recabarren, pasa por Grove, Allende, con la alianza de centro que proviene de la escisión de los conservadores y que formó la Falange nacional y posteriormente la Democracia cristiana, el Freismo, y con una alianza minoritaria de la izquierda revolucionaria proveniente de Clotario Blest y Miguel Enríquez.

Toda la izquierda prácticamente y el centro realizó una unidad estratégica para vencer al pinochetismo en alza, que es la reactualización de la alianza histórica de la derecha, del Alessandrismo. Esto no significa que la unidad del centro y la izquierda desee reactualizar el pensamiento de la izquierda allendista y de Enríquez o el pensamiento socialista comunitario de la Falange. Esa es una cuestión clave.

La concertación no ha fracasado electoralmente, pero en vastos sectores sociales no se le diferencia de la derecha en cuanto a que administra el mismo modelo socio económico reformado, y en parte, la sociedad tampoco hace una diferenciación importante entre la clase política concertacionista y de derecha. Esto está refrendado en que millones de chilenos y chilenas cerca de 6, o no están inscritos en los registros o votan nulo y blanco. Los que votan hacen una cierta diferenciación, en el sentido de que al votar concertación votan contra la derecha que fue dictadura y que la observan como más ultraliberal.

El problema de la concertación es que ha construido una distancia enorme entre su historia social y su forma de gobierno, me explico. La concertación como gobierno es liberal, hace un manejo de la economía como lo haría cualquier liberal y a su vez su dirigencia está conformada por una burguesía democrática y una pequeña burguesía que leen en clave "G",pero con un sentido social, es decir con un estado no más fuerte pero si subsidiador.

Pero la Unidad Popular e incluso una parte importante de la Democracia Cristiana siempre fueron anticapitalistas y tenían una propuesta socialista para Chile y se afirmaban en la clase trabajadora como pivote de su conformación de fuerza social, en su momento, las diferencias de programa entre Allende y Tomic eran mínimas.

De esta manera, la concertación no sólo dejo su herencia cultural de lado, lo que evidentemente ha ido generando una desazón entre aquellos que la apoyaron y que se sienten defraudados en sus expectativas, sino que al tomar tan fuertemente el neoliberalismo, no se hace notoriamente diferente a una derecha que ya no es militar. De esta manera entre aquellos que votan, se ha ido generando la posibilidad de votar por la derecha sin que esto signifique algo catastrófico.

Así la concertación ha construido un país altamente complejo y al menos en mi opinión no es como dice Ricardo Lagos, que la sociedad en su conjunto se plantee metas y objetivos mayores dado lo avanzado y sea cada vez más exigente con la concertación, sino que la sociedad ha pasado a tener una mentalidad liberal individualista, producto justamente de la gestión de continuidad liberal de la concertación, y esto a la larga le costará caro. La concertación sin darse cuenta, ha estado educando a un pueblo para votar y ser profundamente de derecha o al menos liberal. Y si uno es liberal y no tiene tampoco opciones de izquierda seria, entonces se imagina que sólo puede y debe elegir entre la alternativa liberal-liberal y la liberal progresista, así de simple.

Pero no olvidemos que hay 6 millones que si bien tiene una mentalidad liberal, también son anómicos, es decir les da un poco lo mismo lo que pase a nivel de la sociedad, ahí esta evidentemente el grupo social que es susceptible de ser interlocutor de una izquierda antisistémica, pues están en su mayoría con una desesperanza aprendida, producto de un modelo competitivo y excluyente de la mayorías.

SPI.- ¿Cómo evalúa el proceso político de la Concertación? ¿Cuáles son las causas del fracaso de la Concertación para crear una equivalencia entre derechos humanos y reducir la desigualdad?

F. Ch.-
Bueno la pregunta de alguna manera está respondida con la anterior, la concertación ha hecho muy suyo esto de actuar y gobernar en la medida de lo posible, que no significa sino pensar y actuar en la medida que la derecha económica y política no se vea tocada en sus privilegios fundamentales.

El modelo capitalista ha sido reformado mínimamente, el modelo político también, seguimos regidos por la Constitución del 80 con una cantidad de reformas altamente insuficientes. Hay una alianza estratégica entre la concertación y la derecha que hoy no puede ser mantenida tan fácilmente como en los últimos 20 años. Yo estimo que la concertación no encontró tan malo el modelo pinochetista y consideró, que bastaba realizar ciertos consensos con el pinochetismo para reformar cuestiones aberrantes, tales como los senadores designados, la composición y rol de Consejo de Seguridad Nacional. Pero obviamente los más importantes intelectuales orgánicos concertacionistas como Edgardo Boeninger y Enrique Correa, tomaron el modelo como deseable y posible de reformar hasta el punto en que la derecha económica y política no se sintiera amenazada estratégicamente.

Por eso que los grupos económico en Chile apoyan a la concertación, les parece que lo ha hecho bien para sus intereses. Hay que leer mi artículo "A propósito del Pinochetismo en el Senado" donde afirmo: "Chile vive hace ya 35 años un proceso de modernización capitalista implacable. Es cuestión de leer el Suplemento Reportajes del Diario La Tercera del domingo 23 de junio del 2008, en una entrevista a Eleodoro Matte. Allí el empresario defiende a tabla rasa El Ladrillo, documento elaborado desde la Universidad de Chicago, junto a economistas chilenos como programa económico de la dictadura pinochetista, afirma el empresario que hoy vivimos las consecuencias de su buena aplicación y que el programa requiere una actualización a los nuevos tiempos".

SPI.- Las notables diferencias socio-económicas que afectan gravemente a las poblaciones indígenas -en Chile los mapuches están ubicados en la franja de extrema pobreza- quitan el contenido real a la visión democrática liberal de igualdad de derechos humanos y civiles para todos. ¿En qué medida se puede crear equivalencia o relación entre derechos humanos y derechos étnicos?

F. Ch.- No soy para nada especialista en el tema mapuche y se los digo francamente, lo que han leído de lo que yo escribo está en el ámbito de la poesía y del periodismo de denuncia de los hechos de represión sobre el pueblo mapuche. Pero no me especializado en dicho tema y me resulta muy difícil, por responsabilidad intelectual, profundizar demasiado.

Cumplo con plantearles ciertos elementos desde una sociología más antropológica, que es la que en definitiva yo defiendo, en el sentido de hacer generalizaciones a partir de lo particular de lo histórico social, de lo que realmente sucede con las agrupaciones y no desde lo que desearíamos que pasara. Y he aquí una cuestión en esa clave:

La concertación y la totalidad de los gobiernos democráticos o no, durante los siglos XIX, XX y XXI, siempre han observado y actuado en relación al pueblo mapuche en clave "G", a la clase dirigente, a la elite política y económica les importa disciplinar al pueblo mapuche para a su vez lograr una disminución del conflicto. La elite le tiene un miedo enorme al conflicto y esa es una cuestión central, Al margen, pero relacionado, en mi libro La sociología como arma de la resistencia, yo afirmo eso. Que no es posible gobernar Chile o cualquier país en la negación del conflicto, puesto que el conflicto es el motor de la historia.

Si la elite fuese capaz de leer en clave particular y entender los continuos de conflicto y los actores sociales involucrados y como crecen, tanto el conflicto como los actores mismos, de manera ampliada, tanto como el capital también se acumula de manera ampliada, ahí recién sería posible comenzar la construcción de un orden estable. Porque una cuestión central, es que la sociología, la ciencia política y la política de la izquierda, no es meramente una exacerbación del conflicto hasta llegar a límites insospechados. Todo conocimiento del mundo social, conocimiento real del mundo social real, se preocupa de la estabilidad, pero no es posible construir un modelo estable sino considera las causas de la inestabilidad, o dicho de otra manera, no es posible construir ningún modelo político, social y económico estable, que no sea capaz de establecer las diferencias y los conflictos como situaciones legítimas, de hecho, que no son sino la expresión y existencia misma de los actores sociales y políticos.

Lo anterior que es fácil de entender y que como principio lo ocupan todas las ciencias duras, se ha constituido en una dificultad estratégica de las elites. De todo los regímenes y sistemas. El pueblo en su diversidad de grupos, clases, agrupaciones etc., etc., es el soberano, pero no basta entender eso y aplicar meramente una democracia representativa.

Hay que entender y no es una cuestión que nazca sólo desde los deseos de una izquierda determinada, que será imposible cualquier sistema estable en el mundo, exento de conflictos estratégicos, si son la minorías las que gobiernan para intereses minoritarios, puesto que la nación, la patria o como se le quiera llamar, está compuesta por distintas clases y grupos y además las clases explotadas y dominadas en el capitalismo, son las mayorías.

El problema radica, en que cuando la izquierda ha gobernado desde las mayorías y con programas socialistas, se ha visto que los conflictos aumentan y que a su vez la solución de los problemas estratégicos a todo nivel, no se da. Pero eso es ilusorio. Lo que pasa es cuando las mayorías gobiernan y quieren imponer de una manera u otra, el programa de las mayorías, el programa socialista, los conflictos se develan, como decían los viejos revolucionarios, la lucha de clases se expresa como guerra social, se devela como tal.

Y por otra parte se observa un "caos", la economía no funciona, la política se hace de calles y masas, ya no hay un "orden" es decir el orden burgués comienza a destruirse. Pero también es ilusorio, en la historia reciente los países que hicieron revoluciones como Rusia y China, países atrasados, agrarios, feudales y semifeudales, lograron industrializar, modernizarse, elevar sustancialmente el nivel de vida de las masas. Lograron superar los problemas estratégicos del feudalismo. Los problemas de los socialismos reales fueron del mismo tipo también, no lograron reactualizar y aumentar el desarrollo de las fuerzas productivas dadas las nuevas relaciones sociales obtenidas "se abrió así una etapa de revolución social" pero capitalista. También el gran tema de las libertades democráticas no fue profundizado, tema clave. Porque en definitiva aceptar la diversidad de los grupos y clases sociales es tratar de construir una democracia social o socialista. ¿Quiénes quedan afuera? Aquellos que sólo quieren un modelo que resguarde sus intereses particulares.

La derecha mundial y chilena y la misma socialdemocracia han sabido de manera muy inteligente usar el estalinismo y el derrumbe de los modelos políticos y económicos del comunismo y también las revoluciones como procesos, para mostrar que la izquierda de origen bolchevique fue un fraude o que no fue eficiente. Bueno, es cierto, no lo fue completamente, pero también lo fue y cuando el mundo completo es capitalista y tú luchas desde un modelo con imperfecciones grandes, los costos de tu caída son enormes: quieren borrarte de un plumazo los logros y avances y caricaturizarte.

Pero sabemos muy bien que nunca la izquierda antisistémica desaparecerá, aún cuando esté muy desmejorada teórica y políticamente, porque los problemas estratégicos del capitalismo financiero siguen siendo los mismos.

Pero para no irnos por otros derroteros, los derechos del pueblo mapuche no son sino el programa que el propio pueblo mapuche levanta. Me refería a todo lo anterior por lo siguiente: Lenin cuatro o cinco días antes del asalto al palacio de invierno, se encontraba en un departamento, leyendo la totalidad de diarios de la Rusia Zarista, de repente se puso a gritar y la persona que le arrendaba la pieza fue a verlo y el gritaba: ¡¡lo encontré, lo encontré!! En un diario estaba el programa de reivindicaciones de los campesinos rusos, y Lenin le dijo a la señora: acá esta el programa de transformaciones agrarias del régimen revolucionario. O sea Lenin tenía clarísimo que era imposible gobernar a millones sino tomaba las reivindicaciones y programas de las agrupaciones y las hacia parte del programa de gobierno. La socialdemocracia actual, en su negación del leninismo y en su afirmación del estalinismo sistema en el que fueron educados sus dirigentes, y ahora desde el libre mercado, niegan eso que Lenin lo usó como método fundamental, y fracasarán irremediablemente por lo mismo y en la zona mapuche habrá una guerra irregular tarde o temprano.

SPI.- ¿Qué puede decirnos sobre los recientes acontecimientos de Temucuicui donde 200 carabineros de las fuerzas especiales de la gendarmería chilena reprimieron a los comuneros mapuches, hiriendo a 22 niños de edad escolar?

F. Ch.- Bueno, es una expresión de lo anterior, de que la elite política, financiera y militar diseñando y gobernando en clave "G" va a usar el poder policiaco militar y los aparatos de inteligencia del estado en toda su brutal expresión para reprimir el programa de reivindicaciones sociales y políticas del pueblo mapuche, para disciplinar a los mapuche a un modelo de economía y sociedad determinado, en este caso el liberal.

Allanamiento a la comuna mapuche de Temucuicui


SPI.- Mapuche significa "Gente de la tierra." Resulta paradójico que hoy día el mayor problema a que se enfrentan las comunidades mapuches tanto de Argentina como de Chile esté relacionado con la defensa y recuperación de sus territorios ancestrales. El gobierno chileno dispone de diferentes programas tales como la CONADI y el Programa Origen, INDAP, destinados a aplicar reformas y medidas agrarias para el sector rural. Los comuneros mapuches sostienen que estos programas en realidad son manipulados por agentes del gobierno que buscan engañar a las comunidades mapuches para expropiarles las tierras y, para cumplir con este cometido, llegan incluso a utilizar la violencia contra mujeres y niños como en Temucuicui. No cabe duda que el problema más grande al que hoy día se enfrentan los comuneros mapuches es el de la defensa de sus tierras porque algunas trasnacionales que han negociado con el gobierno chileno están invadiendo al territorio Mapuche. ¿Qué puede decirnos sobre la situación actual del indígena mapuche en Chile? ¿Cuáles son las violaciones que se hacen al pueblo Mapuche?


F. Ch.- Como les digo no soy un especialista en el tema, pero la situación actual del pueblo mapuche es estructural, no es difícil concluirlo. Este 10% de la población, es decir prácticamente 1 millón 500.000 personas, no están evidentemente en la cúspide de la pirámide del capital cultural y financiero tal como lo entienden los diseñadores y políticos occidentales. No son elite. Tampoco son pequeña burguesía y no trato de superponer modelos de clasificación a la realidad concreta, no es la idea, sino que trato de explicar que el pueblo mapuche, que está constituido por una diversidad de "lo mapuche" a su vez, y que si bien está unificado desde su identidad, su historia, su idioma, su cosmovisión, su origen, también lo está por el lugar que ocupa en el capitalismo financiero. Lugar de marginación de los procesos de modernización capitalista. Esto quizás es un concepto relativamente nuevo, Marx sólo hablaba del ejército industrial de reserva o de lumpen proletariado para referirse a toda esa población fuera de las relaciones sociales de producción fabril.

Pero nos encontramos en Chile con un capitalismo financiero dominante y por otra parte en las zonas y territorios que habitan los mapuche, con procesos de producción forestal, agraria y pesquero correspondiente a lo que se denomina el modelo exportador chileno. Los mapuche son justamente la población marginada de esos procesos de modernización, propiamente expropiados de sus tierras que hoy y hace largo tiempo la ocuparon primero los hacendados bajo el sistema de la hacienda y luego del breve período de reforma agraria, los capitalistas modernizados del campo, los exportadores, que requieren muy bajo número de fuerza de trabajo, la cual además está muy mal pagada, yo me atrevería hablar de sobre explotación del trabajo, y los cuales en lo central ocupan alta tecnología para elevar los niveles de productividad y calidad de los productos.

Los mapuche no están en esos procesos, tampoco como fuerza de trabajo ni como cesantes susceptibles de ser ocupados. Han sido reducidos, lo que se denominan las comunidades, son reducciones mapuche. Un ejemplo particular es de donde sacar conclusiones más reales: En el video de La Tercera, habla una mujer mapuche, y dice que personeros gubernamentales fueron a ofrecer programas de empleo a la comunidad por 60.000 pesos chilenos es decir aproximadamente 100 dólares al mes. Si el estado del capital financiero y su administrador, el gobierno, no tuvieran reducidos a los mapuche, no harían esas ofertas irrisorias. Entonces la situación actual esta íntimamente ligada a los intereses de los grupos económicos exportadores y también al tema de la energía. Ralco fue construida sobre territorio mapuche y los habitantes del lugar fueron presionados a vender sus terrenos.

Esto no es para nada distinto a lo que sucede en Chiapas, que es el territorio energético más importante de México y que exporta energía a los Estados Unidos, entonces el estado allí, al igual que acá, reduce a los pueblos originarios, militariza la zona, los reprime y los mantiene relativamente asfixiados para poder emplazar las estrategias de la economía capitalista moderna. Ahora bien en cualquier caso cuando el estado capitalista emplaza fuerza policíaca y militar con aparatos de inteligencia, los derechos humanos de las poblaciones allí presentes son directamente violados y todas las expresiones más feroces de la violación a los derechos humanos se hacen visibles.

SPI.- Uno de los efectos más visibles de la estigmatización de los mapuches, de su aislamiento e invisibilización social, es que la justicia chilena tiende a fallar contra los mapuches. Los comuneros mapuches, como se ha visto en Temucuicui, son objeto de grandes vejámenes y represiones violentas. Es llamativa la apatía de la opinión pública chilena y la falta de respuesta política de los sectores de izquierda. ¿A qué atribuye esta indiferencia o falta de reacción de la sociedad chilena ante la violación de los derechos humanos de la etnia mapuche? ¿Cree usted que esta falta de reacción o de interés de la sociedad chilena se relaciona con esa historia de intolerancia cultural de un país mestizo, criollo, cruza de indígena y europeo, cristiano occidental, que persiste en acabar con los bárbaros, los salvajes, los hombres de la tierra, por otros medios de exterminio como el aislamiento, la represión violenta sistemática y el empobrecimiento extremo de los mapuches?

F. Ch.-
Yo creo que es un problema que radica en los procesos de individualización de la conciencia en los chilenos. Yo no puedo hablar por los chilenos realmente y tampoco meterme en sus mentes a menos claro está, que converse con ellos y en profundidad pueda escudriñar lo que piensan y sienten al respecto, pero si los chilenos y chilenas andan cargando la culpa de que les va bien o mal en la vida, es decir en el sistema económico dominante, por cuestiones meramente personales de capacidades y limitaciones propias, lo más probable es que ni siquiera les importe demasiado los problemas de los mapuche, y si uno obliga a las personas a opinar o tomar una posición, quizás sea la misma que tienen sobre sí mismos, que los responsables de la situación mapuche son los propios mapuche, pero no quiero hacer sociología ficción.


SPI.- Como pensador político y cientista social marxista, ¿ha pensado en alguna forma organizativa para canalizar todo este descontento político de los comuneros mapuches?

F. Ch.- Bueno no soy un cientista social marxista solamente, es decir y se los respondí en una de las preguntas anteriores, me interesa recalcar que a la vez que soy depositario del pensamiento marxista, del pensamiento leninista, del pensamiento de la izquierda histórica y revolucionaria, soy heredero también del pensamiento crítico post marxista, hablo de al menos la historiografía inglesa de Perry Anderson, del pensamiento de Salazar, de Luis Vitale, ambos profesores míos, de Pierre Bourdieu y también de las reflexiones de mayo del 68: Deleuze, Guattari, Foucault. En el ámbito propiamente latinoamericano y es un deber nombrarlos, de la filosofía latinoamericana en Chile, de Humberto Giannini, Carlos Ossandon y de Mario Berríos.

Aclarado lo anterior, creo que las formas organizativas del pueblo mapuche se las da y dará siempre el mismo pueblo mapuche realmente, yo no soy quien para dar recetas de ningún tipo, y no lo digo porque esté más bien de moda esta "humildad" intelectual, sino por una cuestión antropológica profunda. Cuando uno se encuentra con grupos sociales y étnicos, uno se encuentra con una cosmovisión y con un lenguaje, a lo sumo uno podrá como lo dice el Sub Comandante Marcos ponerse al lado con su propio lenguaje, en mi libro, yo ocupo un término más complicado, yuxtaponerse al lenguaje de los otros, acoplarse como se cierran las ventanas con sus filos, uno para adentro y otro para afuera. Acompañar y sin ninguna expectativa de querer ser comprendido, uno debe hacer el esfuerzo de comprensión.

La izquierda todavía tiene no sólo la concepción vanguardista que sería quizás menos negativa, sino la concepción estalinista de orden y mando, con ese método de cooptación de las agrupaciones sociales se llega a lo que ha pasado en Cuba y lo que esta pasando en Nicaragua y probablemente en Venezuela que a la vez que desarrollan procesos anticapitalistas van construyendo sus propias crisis de legitimidad, eso al menos en mi opinión. No hay emplazamientos conjuntos de las agrupaciones y de la izquierda como una agrupación más pero de carácter político, sino al igual que en el capitalismo financiero lecturas en clave "G" y ordenamientos y disciplinamientos. Esto tiene que ver con la construcción de la democracia socialista descentralizada que nunca se ha realizado realmente.

SPI.- A su parecer, ¿cuál sería la mejor forma de solucionar el problema que tiene el pueblo Mapuche con el gobierno?

F. Ch.-
No lo sé. Y no porque no pueda reflexionar al respecto, sino porque según las últimas informaciones, el gobierno persiste en su estrategia de militarización, la iglesia católica es la única institución que ha dicho que eso es apagar el incendio con bencina, por otra parte la Coordinadora Arauco Malleco, ha llamado a la guerra contra el estado chileno, por primera vez en al menos 70 años. Yo creo que si el gobierno y el estado no empiezan a pensar que el sistema económico de libre mercado provoca lo que llamamos en evaluación de proyectos, externalizaciones negativas, marginaciones profundas y violencia por el solo hecho de ser implementado, es muy difícil que desde el estado cambien la estrategia. Sobretodo y es un deber personal decirlo cuando veo a tantos personeros jóvenes del oficialismo, colindando con el neo fascismo, es decir en un extremar al límite el diseño desde arriba, de construcción de fortaleza del estado.

Lo que pasa y esto es un asunto muy importante, es que estamos frente a la construcción socialdemócrata de un estado paranoico, de fortaleza central, que asume como lo más importante en los hechos, no en las palabras, pero si en los hechos, salvaguardar los intereses corporativos de las grandes compañías capitalistas, transnacionales y de los grupos económicos "nacionales" que también son transnacionales. A mi me llama mucho la atención que se haya transformado en sentido común, que los presidentes de la concertación corten cintas en las inauguraciones de empresas privadas o vayan preferentemente a las actividades anuales de los empresarios, como así también que sus personeros pasen a la empresa privada automáticamente y luego vuelvan al estado.

Acá hay una concertación, la verdadera, entre la clase política socialdemócrata y de la extrema derecha, con los empresarios, con los capitales transnacionales, con los militares, y una salvaguarda común de sus intereses bajo un modelo capitalista a ultranza en que todos tienen intereses, con una red social de ayuda para justamente aquellos que no gozan ni gozarán de beneficios en el sistema, es decir la gran mayoría de la población.

SPI.- ¿Cuál es su llamado para la opinión pública chilena ante este tipo de hechos como el de Temucuicui que se están dando en el actual gobierno de la Presidente Michelle Bachelet?

F. Ch.-
Es muy difícil hacer llamados al viento, yo tuve una discusión con una amiga una vez sobre mi libro, que era extremadamente complicado en el lenguaje. Frente a su crítica, yo le dije que quería llegar a los sociólogos y a los estudiantes de sociología y también a la élite. A mi no me interesa pertenecer a la elite, aún cuando desde el punto de vista de mi capital cultural y de mi reflexión pertenezco al menos al grupo de privilegiados que han tenido una buena educación, pero no pertenezco social ni políticamente a la elite, ni me interesa. Me he preocupado justamente de aquello, sería una sinrazón de la sociología. Como dice Bourdieu en Lección para la lección: el sociólogo es un allegado a la elite y un allegado al pueblo, por un aparte le muestra las contradicciones elitistas a la elite y también el populismo al pueblo o quienes dicen ser más cercanos a él.

Primero, yo haría un llamado a la elite, no a que se humanice, porque no tiene sentido pedir eso, ni pedir nada a la elite, sino a que al menos reflexionen sobre la construcción paranoica que han realizado en estos años, que se miren a si mismos y cómo esta construcción no garantiza, ni frenar sus miedos, ni sus culpas, ni menos desarrollar estabilidad y paz social.

A mi pueblo querido, a la gente que yo considero que no ha girado a un pensamiento en clave "G", o que está realmente en los territorios sociales, políticos y reflexivos de los dominados, de los hombres y mujeres comunes y corrientes, les digo: que no se dejen abatir. Y al respecto una reflexión quizás más personal: cuando yo era muy joven andaba deprimido siempre, no toleraba a la dictadura de Pinochet, pero lo digo sinceramente, era muy difícil para un joven con mis características de personalidad y también con la manera de sentir y pensar que ya tenía, menos estructurada pero que ya tenía, vivir en la dictadura, éramos prisioneros de conciencia, de lenguaje, de movilidad, de todo. Y yo pensaba que estábamos irremediablemente vencidos. Bueno, pasaron 17 años y si bien no logramos lo que nuestros deseos e intereses prefiguraban, al menos logramos salir de la dictadura militar.

Yo creo que saldremos de esté tipo de modelo paranoico y post fascista, estoy convencido que la diversidad de agrupaciones sociales y conflictos romperán relativamente esta jaula dorada del neoliberalismo socialdemócrata. Pasaremos por la derecha primero, como en Europa, pero a diferencia de Europa, nosotros tenemos una identidad y una conformación desde los pueblos originarios, prehispánicos. Nuestra concepción de lucha es muy distinta a los grupos Attac o antiglobalización, somos latinoamericanos, somos indoamericanos.

Y esto no es un mensaje indigenista para nada, sino que me refiero a que lo que está pasando en la Araucanía hoy, la lucha de las distintas agrupaciones mapuches, su capacidad de resistencia, de martirio, prefiguran también nuestro ser interior, lo que tenemos como herramientas y no las vemos. En ese sentido también me gustaría hablarle con cariño y amor al pueblo pobre que son prácticamente 4 millones de chilenos y chilenas y es que sepan mirar su interior, que dejen su desesperanza aprendida y recuperen esa memoria histórica que todos tenemos, que viene de nuestros bisabuelos, abuelos, padres, bisabuelas, abuelas y madres, y que se muestra en parte hoy en la lucha del pueblo mapuche, que descubran esas herramientas y no solamente para emprender proyectos de emprendimiento, tan necesarios para la vida, sino también, para en algún momento, usarlas en el fragor de una lucha mayor que vendrá, mientras tanto todos los marginados de este modelo excluyente, elitista e ineficiente, resistimos sus embates, construyendo reflexión y en lo posible, fuerza social para un futuro cercano. La historia no se repite, pero tampoco se detiene, y probablemente las mayorías en Chile y en el mundo comiencen a despertar del largo sueño embrutecedor en que los han mantenido unos y otros, como dijera un antiguo revolucionario.

sábado, 17 de octubre de 2009

PARA QUE LO SEPA EL MUNDO

Así actúa el gobierno "democrático" de la concertación contra los niños mapuche, bajo el mandato de la Sra. Michelle Bachelet:












lunes, 12 de octubre de 2009

LA IZQUIERDA QUE YA NO SOMOS, pero que podríamos ser


X Fesal Chain


La derrota de la izquierda chilena es tan abismante que no hemos sido capaces de construir, después de la caída del muro, al menos los dos pivotes fundamentales que toda fuerza política debe desarrollar para, a lo menos, tener alguna posibilidad de conducción de la sociedad en su conjunto: La construcción de un conocimiento nuevo del mundo social y la construcción de una fuerza y una plataforma social desde donde emplazar ese conocimiento. Y esto en una relación que no puede ser sino dialéctica, puesto que el conocimiento es social.

Hoy la izquierda esta profundamente discapacitada para pensar las cuestiones estratégicas de la sociedad chilena y somos, como no, el hazmerreír de la burguesía financiera y meros “ayudistas” de la causa socialdemócrata.

Cuando observamos en los foros que el discurso del candidato de la izquierda histórica es más bien literario y disgregado, en el sentido de sólo prefigurar “un sueño” y a lo más describir un programa muy general, pienso en la década de los 80.

En esa década a la par que teníamos un sinnúmero de instituciones del pensamiento fuertemente arraigadas en el mundo social, es decir donde hacíamos carne eso de que los partidos de la izquierda debían ser “intelectuales orgánicos”, y a la vez que manteníamos relaciones productivas con el mundo de los socialismos existentes, éramos capaces de discutir y plasmar en estudios serios un sinnúmero de temas estratégicos, que apuntaban ni mas ni menos que a la capacidad de la izquierda de conducir e interpretar a los sujetos sociales populares.

No solamente realizábamos análisis de la situación política nacional, como estudios de coyuntura, sino que progresivamente nos acercábamos con un instrumental teórico y conceptual en plena lucha contra la dictadura, a entender el capitalismo y su dominación política y la necesaria estructuración de la fuerza social a partir de los sujetos que podíamos descubrir y emplazar, no solamente en los territorios políticos y sociales sino además en la reflexión profunda y siempre fecunda que nacía de esa práctica.

Y es que cuando escribo críticamente sobre la realidad de la izquierda chilena, lo hago desde esa matriz de pensamiento. Pienso en una fuerza política y social capaz de ofrecerle a Chile algo más que la Comuna de París, la Revolución rusa, la cubana, la nicaragüense o los modelos del socialismo del siglo XXI.

Pienso en una izquierda capacitada para preguntarse sobre el tipo de capitalismo que tenemos en específico, los procesos evidentes de modernización implementados, los nuevos sujetos sociales. Pienso en una izquierda capaz de preguntarse sobre si la matriz de lucha de clases por si sola, construye sociedades capaces de desarrollar relaciones sociales acorde al desarrollo ampliado de las fuerzas productivas, de una democracia socialista y participativa, de una integración social donde lo popular y lo nacional tengan un acoplamiento estructural.

Pienso en una izquierda capaz de tener una concepción nueva del desarrollo científico técnico, una concepción moderna de derechos humanos y sociales, de la conjunción entre desarrollo de la productividad, distribución e intercambio y la calidad de vida.

Y esto que escribo, no es un problema de genialidades particulares o de mera voluntad aún cuando también pase por aquello. Jaime Guzmán es hijo de la victoria de la burguesía financiera y la derecha es hija de Guzmán, Ricardo Lagos es hijo de la victoria de la socialdemocracia y la concertación hija de Ricardo Lagos. Los nuestros, los mejores, murieron como también murió un tipo de izquierda y no murió por muerte natural.

Y nadie me podría decir que soy socialdemócrata, pero Ricardo Lagos y la izquierda concertacionista han pensado al respecto, no nos gustan sus propuestas filo-liberales, pero no somos capaces de discutirles en serio y contra fundamentarles realmente. Esa es la razón de que la concertación es el 53% y nosotros el 5%, entre otras. NO somos capaces de discutirle a Jaime Guzmán y a Ricardo Lagos simultáneamente y con propuestas serias además atraer fuerza social para emplazar una estrategia de desarrollo nacional y popular para Chile, ESE ES EL PROBLEMA. Cuando tenemos el problema, tenemos el 50% resuelto.

Sería presuntuoso responder al problema de una perspectiva meramente intelectual e individual, porque como ya lo he afirmado antes, el conocimiento es social, es una construcción colectiva, de grupos, estratos, clases y producto de la fuerza y capacidad de ese mundo social por imponer y seducir con sus prácticas y propuestas y no desde la mera protesta.

Pero a mi modo de entender, la izquierda como fuerza política en ciernes y como identidad de miles hoy debe cumplir al menos ciertos requisitos o dar ciertos pasos para reconstruirse, después de la debacle del socialismo real y de la imposición y dominio de un capital financiero globalizado a escala planetaria con nuevos administradores también planetarios:

En primer lugar: RIGOR, es necesario ir a las fuentes del marxismo, estudiar, leer, reflexionar. Descubrir a la vez en el post marxismo, especialmente de la izquierda antiglobalización algunos elementos fundamentales para entender el capitalismo global y los nuevos actores sociales.

En segundo lugar: Ser capaces de ganar la lucha teórica de clases al interior de la izquierda histórica y socialdemócrata, justamente con propuestas complejas al nivel de la complejidad de la dominación del capital y de la existencia de nuevos actores, desplazando a los mediocres dirigentes y a los oportunistas que se mueven por intereses personales y no por objetivos sociales y a aquellos que creyendo hacen un propuesta estratégica, lo único que realizan es una subsumisión al modelo socialdemócrata.

Tercero: No repetir los errores prácticos y teóricos de los socialismos reales, entre otras cosas un estalinismo que a pesar de haber desarrollado las fuerzas productivas, no logró proponer ni estabilizar un modelo de igualdad en libertad y un modelo de participación popular en el programa socialista.

Cuarto: Desarrollar una propuesta de democracia socialista en donde el hombre y la mujer, los ciudadanos, los trabajadores y lo que están marginados de la ciudadanía y del mundo laboral formal, tengan un papel preponderante en cualquier programa político de desarrollo. No es difícil pensar como en las comunas y en los territorios sociales, políticos y locales los propios sujetos pueden ser no meramente beneficiarios de políticas sino ejecutores de ellas.

Quinto: Ser un alternativa de desarrollo social y científico técnico superior al modelo neoliberal. Es cuestión de pensar y remodelar no meramente los fondos públicos y aportes indirectos al área, sino desarrollar un modelo integral de economía donde la inversión en tecnología, tanto en pensamiento como en equipos, herramientas y máquinas que hacen máquinas, tenga un rol más que preponderante. Allí sin entrar en detalles, se pueden justamente acoplar los sistemas educativos, de salud, la producción y utilidades del cobre, por ejemplo.

Sexto: A la vez que vamos construyendo pensamiento autónomo de calidad debemos acumular fuerza política y social para emplazar la propuesta. Hoy estamos en un período de desarrollo en que la generación del 60, en la izquierda sistémica y lo que queda de la antisistémica, fracasará irremediablemente. Y esto por una cuestión básica, tanto el modelo socialdemócrata, como aquellos que se están desde el PC adosados a ese modelo, no han logrado pensar una matriz de desarrollo económico y político que progresivamente le de solución a los problemas estratégicos e infraestructurales del capitalismo financiero chileno.

Por ejemplo. Un tema más que sensible para una izquierda que tiene como derrotero la lucha contra la desigualdad es la pobreza. No es tan es cierto que la pobreza ha disminuido, puesto que la medición de ella aún se hace con los parámetros correspondientes al PIB de 1990-1994. El PIB actualmente se ha cuadruplicado desde 1990 (32. 982 Mm. US$) al 2009 (135,773 Mm. US$). Las mediciones de pobreza se realizan con el índice de los 70 dólares Per cápita para familias promedio de 4.4 personas. Si solamente duplicamos el ingreso promedio mínimo para salir de la pobreza y establecemos que dejan de ser pobres las familias que ganan sobre 360.000 mil pesos (140 dólares Per cápita) y no sobre los 200.000 mil con los que se realiza hoy la medición, tendremos una pobreza del 30% del total de la población y no el 13,7 % de las cifras oficiales. Es decir del orden de los 4 millones de pobres, con el agravante de que los actuales pobres son más pobres que ayer, es decir que hay una mayor distancia entre los pobres y los ricos o dicho de otra manera, hay una desigualdad mayor en la repartición de la riqueza según el Índice de Gini.

Es cuestión de detenernos en desestructurar el discurso sobre la pobreza para darnos cuenta que una cosa son los discurso y las mediciones y otra la realidad real, pero no basta con tener superioridad conceptual sino no somos capaces de ratificar nuestra vocación de estar con los de abajo y no meramente mirarlos desde el parlamento o desde el estado o de estudios en las alturas. Por eso es necesario también crear institucionalidad desde lo popular, aún cuando esos hombres y mujeres estén desencantados de la izquierda. El desencanto se rompe actuando con ellos y desde ellos.

Por eso un elemento constitutivo de todo y un prerrequisito fundamental para una izquierda mínimamente seria y equidistante de la socialdemócrata y de los comunistas adosados a ella, es que debemos volver a juntarnos, desarrollar organización social y cultural en la base, aliarnos al pueblo pobre de 4 millones de personas, desarrollar institucionalidad popular. Debemos regenerar el tejido social y recomenzar a ver y a acompañar a realidad social “in situ” de los sujetos de la dominación del capital financiero.

Finalmente frente aun discurso un tanto reiterado del mundo de la izquierda, anti intelectualidad anti reflexión, algunas aclaraciones: Reflexionar y hablar desde la reflexión, también es una acción y la izquierda con su permanente llamado a la unidad y organización en 36 años no se detenido a PENSAR para ACTUAR. Mucho ACTUAR sin PENSAR. Entre otras cosas se habla de lo que no existe. Arrate el candidato de la izquierda histórica siempre repite que ha habido grandes avances. Según los estudios serios y críticos de la utilización de indicadores, esto no es así. Es un ejemplo de que la izquierda parlotea, es decir repite la propaganda socialdemócrata y no se detiene a PENSAR en profundidad y por tanto no puede ACTUAR en consecuencia.

Si hay avances entonces nos aliamos a la socialdemocracia, ¿Y si realmente esos avances no existen y se ha construido una sociedad capitalista a ultranza con los mismos pobres de siempre y con grandes desigualdades entre los más ricos y los más pobres? Entonces ¿Nos aliamos de todas maneras? Con esto no acuso al Sr. Arrate de superficial, sino de pertenecer a una tradición de a izquierda que se ha alejado del pensamiento crítico.

De mi punto de vista entender todo esto es clave. Que la izquierda si es que puede, de una vez por todas PIENSE para ACTUAR y entienda y descubra el tipo de capitalismo que tenemos realmente, a los nuevos sujetos sociales y como emplazarse con ellos y el rol de los intelectuales críticos y del conocimiento en este proceso.

Un obrerismo abstracto, que sólo promueve al mundo sindical y una acción desde las alturas parlamentarias y del estado, lo único que construirá será un mayor abismo real y conceptual entre la izquierda histórica y el pueblo y un acercamiento a una socialdemocracia inoperante, ignorante de las determinaciones del capital o más bien administradora del capital, de la pobreza y de las desigualdades.

Esta es una descripción de la izquierda que no somos, pero que podríamos llegar a ser si comprendemos el momento histórico, económico, social y político de las mayorías bajo el yugo del capital financiero y de sus viejos y nuevos administradores. De no hacerlo, a comprender el momento estratégico en que nos encontramos y en que se encuentra el pueblo pobre, aunque duela, estaremos ad portas del definitivo dominio del capital sobre cualquier proyecto de liberación.

domingo, 4 de octubre de 2009

Los Héroes están fatigados y Marco Enríquez-Ominami Gumucio también


x Fesal Chain

Este no es un texto propiamente político, aunque roza lo político. Acabo de terminar de ver el documental de Marco Enríquez-Ominami, "Los Héroes están fatigados" que realizó bajo el gobierno de Ricardo Lagos. El documental es bueno, especialmente las entrevistas a Oscar Guillermo Garretón , a Enrique Correa, a José Joaquín Brunner, la no entrevista a Lagos y la abortada entrevista a su familia y amigos presentes en una comida en la casa de sus padres.

Realmente el documental es descarnado, no tanto por las interpretaciones y acotaciones de Enríquez-Ominami con respecto a la izquierda liberal en su conjunto, o por su intento permanente por mostrarse y parecer muy determinado por la figura de su padre biológico, sino especialmente por aquello, que a ojo de buen sociólogo, es lo que no dice, no muestra y no logra el mismo creador hacer consciente, como un protagonista más de su propio documental.

El hombre es inteligente, no cabe duda, pero también es un producto humano de su capital cultural y financiero y del grupo social al que pertenece. Se acerca a todos los protagonistas a excepción de Lagos, como una especie de sobrino regalón, al que hay que abrirle las puertas de las oficinas o de las casas, porque "nobleza obliga", como le vamos a cerrar las puertas al hijo de la Manuela, de Carlos y del propio Miguel.

En la comida en su casa, más allá de ser mal tratado por su entorno, cosa muy típica de las familias de la pequeña burguesía frente al hijo rebelde y crítico, lo que muestra Enríquez Ominami es el miedo de los Pseudo opositores a la concertación. Miedo a ser vistos en la intimidad de su opiniones. Pero digo pseudos, porque ellos mismos saben que más allá de su críticas ácidas, han participado y han sido co-gestores del régimen que critican. Lo que probablemente les molesta en demasía, es que no han sido los protagonistas que quisieron ser, dándole un a impronta o elan mas izquierdista al conglomerado.

Son sobretodo Anti-Lagos, a pesar de que Carlos Ominami, optó por ser prácticamente el delfín de Lagos en algún momento de la historia, pero fue defenestrado por el laguismo, vía Eugenio Tironi, "el traidor" como el mismo Ominami lo nombra en una entrevista.

Es que son la izquierda exquisita de la que tan bien hablaba T. Wolfe en su libro del mismo nombre, refiriéndose a la izquierda norteamericana, a la New Left, tan exquisita como aquella representada por The Clinic y por el mismo Enríquez Ominami.

Que Ricardo Lagos no lo haya querido recibir, no es síntoma de la soberbia o del temor de Lagos como se quiere hacer ver en el documental. Es más bien el ninguneo de Ricardo Lagos al niñito bien que quiere mearle la sopa. El mismo ninguneo de Luisa Durán al referirse a su candidatura, no basta claro está hacer documentales y haber estudiado filosofía para querer ser Presidente de la República. Agrego yo, que no basta ser hijo de la izquierda exquisita para serlo, aunque evidentemente eso da muchas posibilidades y un piso que no tendría ninguno de ustedes, como simples mortales, probablemente hijos del rigor clasemediero o proletario.

Las miradas de Garretón y Brunner, son hasta ingenuas frente al entrevistador, se desnudan completamente como lo que son, unos pragmáticos de tomo y lomo, líderes y representantes de lo más granado de la izquierda liberal chilena. El Mapu. A mi juicio , lejos el más brillante de todos es Correa, tiene argumentos sólidos para defender su postura, fundamentarla y agitarla. Tiene resultados probados y una inteligencia que raya en la genialidad. Deja claramente en su lugar a Enríquez-Ominami. No lo maltrata ni le falta el respeto, sólo separa aguas, se pone en su propio lugar, como el intelectual orgánico más potente de la socialdemocracia triunfante.

Los otros dos son hasta cretinos, es decir de una niñería insoportable y de una defensa mediocre de sus posturas. Lo que no es más que su incapacidad cognitiva para tener mejores argumentos,. Allí Enríquez-Ominami se solaza.

La conversación con una anónima asesora de Lagos por teléfono, no muestra solamente el bajo nivel intelectual de la asesora en cuestión, sino también la falta de ética de Enríquez-Ominami al hacer pública una conversación privada, al más estilo Ricardo Claro y su radio Kioto.

La conversación con su padre Carlos, se asemeja más bien a una enseñanza del maestro de Kung-Fu al pequeño saltamontes, y al parecer dio grandes resultados. Su padre está en el comando presidencial y cualquiera con dos dedos de frente, podrá suponer que no como figura decorativa, sino como un asesor estratégico, y no es menor que Max Marambio, un empresario tan pragmático actualmente, como tan revolucionario fue junto a Garretón, sea su jefe de campaña.

El hombre es inteligente y muestra de manera descarnada, lo que denominamos los sociólogos simple y llanamente los mecanismos de poder político y económico. Figuras amorales y pragmáticas, herramientas de gestión, negociación y optimización de utilidades tanto económicas como propiamente políticas, nada más, y claro está, las muestra con la experticia del que pertenece al mismo grupo social al que critica.

Hay una frase de Enríquez-Ominami en una parte del documental, muy interesante, donde al describir la asunción al poder de Allende, nos dice: "En 1970 después de 160 años de democracia liberal, orquestada por una oligarquía todopoderosa, la Unidad Popular lleva al poder a Salvador Allende, un presidente socialista, que por primera vez en la historia de Chile, propone transformar la sociedad con el fin de reducir las desigualdades...".

Sin entrar en analizar la descripción de los objetivos de la UP por parte del documentalista, hay en esa frase una cuestión central: él se refiere a la democracia liberal y a una oligarquía todopoderosa. Al mismo tiempo que nos retrata muy desnudamente, en sus entrevistas, conversaciones y acotaciones a una izquierda liberal muy integrada a esta oligarquía todopoderosa, y a otra menos integrada, más bien en la mesa del pellejo de Lagos, Correa, Garretón y Brunner. Su postura se muestra así, equidistante, lejana a ambos grupos, como el mismo dice, no acepta el menú del banquete de estos señores. En el propio documental, reafirmando esto último, trata de mostrarse cercano a la gente de la calle, anotando o memorizando sus demandas.

Sin embargo, han pasado algunos años y Marco Enríquez-Ominami está de candidato. Y hoy estos señores, de aquella izquierda liberal exquisita que él tan duramente denostó en su documental, no los laguistas claro está, pero si los de la mesa del pellejo, lo acompañan en su candidatura, junto a algunos jóvenes derechistas como Fontaine y todos juntos van no a La Moneda aún, pero si a la mesa mayor del CEP a presentar sus propuestas.

Marco Enríquez-Ominami, con su inteligencia y perspicacia, pero atrapado entre la izquierda liberal de tíos y amigos de sus padres y en la pelea no menor con los liberales de izquierda de fuste y alto vuelo, nunca pudo hacer realidad el sueño que intentaba prefigurar en su película. Se quedo ahí, a medio camino, entre Tongoy y Los Vilos, junto a Marambio , Ominami y Fontaine y algunos jóvenes díscolos que tienen más emociones que cabeza.

Es cierto y te lo digo con respeto Marco, los héroes están fatigados, lo mostraste claramente en tu película, pero a pesar de que segundas partes nunca han sido buenas, tú, al terminar el documental de 20 o 23 minutos, también como parte del elenco, has mostrado en los 20 minutos restantes, que también te fatigaste, o acaso siempre estuviste cansado. Marco, los héroes están fatigados y tú aunque no lo sepas ver, por estar demasiado adentro, también.

jueves, 24 de septiembre de 2009


x Fesal Chain

Desde mi artículo, la crisis de los democráticos y pasando también por aquel de la izquierda de viejo cuño, han pasado muchas cosas. Los análisis de coyuntura siempre sufren el terrible destino de su falta de actualidad, como los diarios de los domingos arrumbados. Pero bueno, para reactualizarse sólo basta hacer análisis nuevos con los nuevos elementos. Siempre respetando el hilo conductor por el que nos movemos.

Hoy la izquierda esta realineada. El MAS de Navarro, que es un conglomerado, que por su origen y por las reiteradas declaraciones de su ex candidato, fue siempre y ahora se desnuda plenamente como una apuesta liberal socialdemócrata, finalmente volvió a su origen, a Enríquez Ominami, que bien sabemos es una opción claramente liberal socialdemócrata o una reactualización de aquellos concertacionistas díscolos. No es menor tampoco, que la ex candidata Pamela Jiles, vaya en lista parlamentaria del MAS, ya que su viraje hacia Navarro finalmente la ubicó en las filas de Enríquez Ominami.

Por otra parte Arrate, de quien escribí un artículo hace muy poco, se levanta como un opción clásica de la izquierda histórica, por sus contenidos claramente antineoliberales y antisistema político, al menos habló en el debate presidencial de un "sistema político podrido" y además mencionó el problema mapuche, sin embargo los partidos que lo levantan lo han ninguneado sistemáticamente, han realizado un pacto parlamentario con la propia concertación y han llamado a votar por Frei en la segunda vuelta.

De esta manera la izquierda liberal socialdemócrata esta alineada en pleno con Enríquez Ominami y con un pacto parlamentario propio en el caso de los marquistas y en alianza con el PRI de Zaldívar en el caso de los Navarristas; la izquierda histórica con Arrate, pero en pacto parlamentario con la concertación. La concertación va dividida, Enríquez Ominami no es más que una fuga concertacionista comandada por Carlos Ominami, una concertación díscola; la derecha va unida con un candidato que al menos en el debate se vio débil y con muy pocos argumentos en su discusión con Frei, quien prometió más de lo mismo, es decir la burguesía tiene dos pésimos candidatos.

Se han levantado voces diciendo que la verdadera apuesta de izquierda es Arrate. Eso es cierto a medias. Es verdad, en tanto el candidato individualmente muestra una vocación y realiza declaraciones más críticas al conjunto del sistema político y económico levantado por la derecha y la concertación, sin embargo en el debate fue muchísimo menos opositor que Enríquez Ominami y sobretodo no fue capaz, por una cuestión estructural, de mostrar a la izquierda histórica como sí lo hizo Hirsch en el pasado, como una alternativa a la concertación. Es falso, en la medida que los partidos políticos que lo amparan han hecho un pacto parlamentario con la propia concertación.

Si es tan cierto que Arrate efectivamente es la opción de izquierda, tendrá que desmarcarse de un llamado a votar por Frei o por Enríquez Ominami en la segunda vuelta. Si no lo hace, cavará su propia tumba política (como opción autónoma de construcción de poder), la de los Socialistas Allendistas y del proyecto de Frente Amplio que comienzan a levantar como alternativa a la derecha y la concertación díscola o no.

Lo que hoy esta sucediendo, más allá de la crisis de la izquierda en su conjunto, es que primero, todos los sectores de la izquierda sin excepción o son depositarios de la herencia política y cultural concertacionista (Enríquez Ominami, Navarro, Arrate, los tres son ex socialistas, diputados, senadores y/o ministros de la concertación) o actualmente los que no provienen de ella: (PC-IC, Nueva Izquierda y Pamela Jiles) están subsumidos en estrategias electorales que hacen alianza con la concertación o con exconcertacionistas.

Así, la izquierda representada por Navarro, Arrate-Jiles, que tuvo la oportunidad de construir una unidad estratégica, se ve dividida, no logró de ninguna manera construir fuerza social y política autónoma de la concertación o de quienes pertenecieron a ella y quedó con una baja credibilidad en el electorado y en la ciudadanía en general.

Segundo, hoy la batalla se configura en el avance o no de Enríquez Ominami por sobre Frei, si el primero logra el 25% en primera vuelta, pasará a competir con el candidato de la derecha el sillón presidencial. La gran pregunta para la izquierda histórica que podrá quedar huérfana de candidato, sin Frei en la segunda vuelta es si llamará a votar por Enríquez Ominami o se volcará a reconstruirse como fuerza política y social con autonomía. Esto puede llegar a ser posible si además la izquierda histórica no logra obtener cupos parlamentarios, lo que es muy probable.

A mi modo de ver, este escenario no puede ser peor para la izquierda histórica, para la izquierda en general y para todos los sectores opositores a la concertación o a su continuidad marquista, con nuevos rostros y una política socialdemócrata liberal reactualizada. Sin embargo se abre una oportunidad, una brecha en que es posible reconstituirse a partir del probable 3,5 a 5% que logrará aglutinar Arrate.

Y esto es, que el propio Arrate ordene las huestes del Podemos y a las bases huérfanas de Navarro y Jiles y haga ver a los dirigentes comunistas que su apuesta ha fracasado de antemano, que llame a votar nulo en segunda vuelta, sea Frei o Enríquez Ominami el candidato, y se vuelque con su propio movimiento aliado a la cultura comunista no socialdemócrata, tanto al interior o fuera del PC a reconstruir tejido social y fuerza política en los territorios sociales y políticos populares más descontentos, en lucha directa contra la estrategia popular UDI.

Si Arrate durante los pocos meses que quedan de período de campaña, muestra algún signo de lo anterior, es posible que logre reagrupar a las bases del MAS, a los sectores de base del mundo díscolo PS-PC y recupere también votación comunista que hasta hoy vota nulo, pero por sobre todo y más allá de la lucha electoral logre reconstruir un discurso y un hacer propiamente de izquierda, allendista, rebelde y popular con una apuesta de amplia reforma al sistema actual, que a la larga y especialmente bajo un gobierno de derecha, aglutine a la izquierda, en un proyecto genuino y autónomo de la lucha interburguesa.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Qué cómodo se ha convertido el ser de izquierda hoy



x Fesal Chain

Quiero aclarar una cuestión muy importante para mí y para los lectores de mis artículos, si he dedicado muchísima energía intelectual a analizar a la izquierda chilena, a criticarla y tomar cierta distancia en estos últimos años, al menos en lo que respecta a una militancia más activa, es por una cuestión clave y crítica.

La crisis de los distintos sectores, culturas, sensibilidades y partidos de la izquierda chilena, llega a tal nivel, que tomar una posición cerradamente seguidista, al menos para mí, es una irresponsabilidad teórica, un facilismo analítico, y una deslealtad con mis creencias y con mi manera de vivir.

A mi juicio, para un escritor, militar o participar demasiado alegremente en alguna opción de la izquierda, se puede transformar en una anulación de su capacidad crítica, con aquellos y aquellas que más nos importan, con los que querríamos avanzar hacia un objetivo preciso y claro.

Hecha esta aclaración y observando las distintas candidaturas de la izquierda, sus organizaciones y operaciones políticas, me resuena un tema, una preocupación no menor. Qué cómodo se ha convertido el ser de izquierda hoy en Chile. Especialmente cuando ser de izquierda no reviste ningún peligro o amenaza para nadie. O cuando ser de izquierda tampoco reviste un riesgo para uno mismo, es decir cuando no significa una diferencia sustancial en el modo de vida con respecto a otras culturas, sensibilidades e ideologías.

Cada cual vive como puede y desea, toma las oportunidades que le parecen válidas y desarrolla sus intereses en conformidad a sus creencias, valores y modos de entender y transformar el mundo. No hay signo de totalitarismo ni dogmatismo en mi reflexión. Creo en la diversidad de actos y opiniones y que las personas puedan aportar desde sus capacidades a las distintas causas y objetivos colectivos, especialmente cuando estos se refieren a la obtención de grados crecientes de justicia social, igualdad y libertad.

Y tampoco creo que ser de izquierda es una definición ni personal, ni meramente subjetiva, ni menos desde la teoría pura o desde la escritura. Dicho de otro modo, no soy yo el llamado, ni nadie en particular a definir lo que es ser de izquierda o a normar de manera rígida los actos y pensamientos de los demás. Nada más lejos de mis intenciones.

Pero resulta que hoy ser de izquierda, a lo sumo significará para la gran mayoría, remitirse a una tradición, a ciertos liderazgos históricos, a una estética, a una comunidad. Cuestiones importantes, necesarias, pero al parecer no suficientes.

¿Por qué no suficientes? Porque si hay algo que probablemente defina a la izquierda en Chile y en el mundo, más allá de cuestiones programáticas, es la capacidad de seducir y avanzar con las grandes mayorías. A lo largo de la historia de la humanidad, los grandes procesos de cambio, las revoluciones han sido de masas y de masas no meramente convencidas de una ideología, sino justamente seducidas por el discurso y sobretodo por los actos éticos, valientes y comprometidos de dirigentes y líderes. Y no actos cualquiera, ni cualquier discurso, sino aquellos que apuntan a romper con el estado de inmovilidad y conservadurismo de la sociedad, de injusticias, desigualdades y dominaciones, pero fundamentalmente desde el convivir, desde el hacerse parte de los sufrimientos, necesidades y sueños de las mayorías. Las alturas nunca han sido el espacio privilegiado de las izquierdas, sino el mundo real, social, popular, el de las personas, grupos y clases dominadas, en el territorio social y físico que habitan y que de alguna manera les pertenece. Lo he dicho en otros artículos, el primigenio significado de la com-pasión cristiana. Entrar en la pasión del otro, reír con el que ríe y llorar con el que llora. Nadie puede estar com-pasionado desde las alturas, sino al lado del otro. Como nos dice Sergio Ortega en el Pueblo Unido “Y tú vendrás/Marchando junto a mí/Y así verás/Tu canto y tu bandera florecer…”.

Pero también es cierto que la izquierda accede al poder del estado y que se van formando en la historia de este poder, grupos dirigenciales, funcionarios y burócratas que en un comienzo convivían y provenían algunos del pueblo mismo. Y que en la medida que van pasando los años, cumpliéndose o no ciertos logros, se van convirtiendo en castas, que se superponen muchas veces a las mismas organizaciones políticas y a las organizaciones populares. Van viviendo distinto, mejor que las mayorías y van obteniendo privilegios y prebendas.

Y si estos grupos dirigenciales, no valoraron suficientemente en sus inicios, la convivencia social y territorial con el pueblo, el hacerse parte de los sufrimientos, necesidades y sueños de aquellas mayorías, su divorcio a lo largo del tiempo, será mayor y más dramático que si hubiesen persistido en anular esta tendencia.

Hoy ser de izquierda y a eso voy, no necesariamente es un modo de vida. Es más bien, un discurso y una agitación y propaganda de ciertos lugares comunes de la ideología, de una estética y de una moda.

Es por eso que la izquierda ha perdido credibilidad, ya los funcionarios, burócratas y miembros privilegiados de los partidos, la clase política y sus maquinarias, no son creíbles. Los intelectuales y artistas, que se apegan a dichas máquinas grandes o pequeñas del poder político también han perdido credibilidad. Como en una gran pantalla gigante, el pueblo pobre y el pueblo trabajador que vive en las comunas populares y periféricas, los ve como actores de una película extranjera, en que ellos, los pobres y los trabajadores, no participan ni de extras.

Muchas veces no se explica ese pueblo, de qué viven los militantes a tiempo completo, sino trabajan en los mismos trabajos que ellos y se les ve una y otra vez en la pura actividad política o en los medios de comunicación. Muchas veces el mismo pueblo al que se le pide el voto o una lealtad a toda prueba, no entiende realmente y comienza a sospechar, cuando ve a los políticos de la izquierda, a los intelectuales y artistas muy ligados al poder estatal o rondándolo y siendo siempre los mismos durante décadas, una especie de gerontocracia del cambio.

Y también el pueblo sospecha, cuando los que ayer eran sus pares y vecinos, al dedicarse a la política de izquierda, comienzan a cambiarse de barrio, de amistades y redes sociales y a poner a sus hijos en colegios particulares y a ir a restaurantes del barrio alto a conversar y discutir con la clase media alta de izquierda, sobre aquel mismo pueblo al que algunos pertenecían y que ya no visitan más, a excepción cuando van a ver sus padres, que aún viven en la misma población pobre, de hace 40 o 30 años.

Por eso es explicable que la izquierda no obtenga más del 5% o 10% en las elecciones, no es culpa totalmente del sistema binominal o de la dictadura o de tener una ideología rígida.

Las personas observan una distancia entre el decir y el hacer de la izquierda, entre los principios y valores que levanta y el modo de vida de las personas y dirigentes de la izquierda. Y a la vez observan un desmedido afán de poder de los partidos y sus militantes, de un acercamiento excesivo al estado y una distancia enorme respecto a lo local, lo comunal, lo territorial y lo social. Se ve a los políticos de la izquierda y también a los militantes y simpatizantes que pertenecen a los grupos sociales y clases más favorecidas “bajar” a las comunas populares, solamente para las elecciones. Allí se llenan las ferias libres de candidatos, cartelones, actividades culturales, eventos y promesas. Pasan las elecciones y la izquierda dirigencial y sus cuadros y funcionarios brillan por su ausencia en las actividades cotidianas que el mismo pueblo organiza y realiza durante el año.

Porque también hay que decirlo y no como un ejercicio de distribución de culpas, sino como constatación de una realidad. En una sociedad de clases aún los partidos de izquierda y entre ellos los partidos de la clase obrera, viven y sufren en su seno la división de clases, hay militantes y seguidores de distintos grupos y clases sociales en los partidos de la izquierda. Y esa diferencia, que no es meramente una distinción territorial, sino de capital financiero y capital cultural adquirido y heredado, se nota y se expresa en la división social del trabajo partidario. Esto que digo es un tema muy específico y acaso pertenece a la teoría del partido y de cómo es posible superar o disminuir al máximo esta brecha. Puesto que vivimos en una sociedad de clases todas las organizaciones, instituciones y agrupaciones expresan la sociedad completa en su particular modo.

Para no caer en temas demasiado sociológicos, al menos una respuesta a todo lo anterior sigue y seguirá siendo, romper radicalmente la distancia entre el decir y el hacer de la izquierda, entre los principios y valores que levanta y el modo de vida de las personas, militantes, simpatizantes y dirigentes de esa izquierda. Retomar el convivir, el hacerse parte de los sufrimientos, necesidades y sueños de las mayorías. Hacer carne el principio fundante de entrar en la pasión del otro, reír con el que ríe y llorar con el que llora. Retornar a los territorios sociales y físicos del mundo popular y volver acaso no meramente a cantar el Pueblo Unido, sino que tratar en nuestra cotidianidad de vivirlo y hacerlo real, modificándolo también: Que resuene en nuestros corazones y en nuestras bocas el nuevo verso: “Y yo vendré/Marchando junto a ti/Y así veremos/Nuestro canto y nuestra bandera florecer…”.

sábado, 19 de septiembre de 2009

EN DEFENSA DE JORGE ARRATE


x Fesal Chain

No soy partidario de la candidatura de Jorge Arrate y en realidad de ninguna candidatura hoy. En lo sustancial no estoy de acuerdo con las candidaturas de la izquierda hoy, no tanto por los principios, valores, ideas y programas que levantan los partidos, ni tampoco por la calidad de sus candidatos. Sino por los fenómenos erráticos de operación política estratégica y táctica de estas fuerzas. Las razones están suficientemente explicadas en mis artículos para G80, Colectivo Luis Emilio Recabarren, Izquierda Chilena y el Blog de Hernán Montecinos entre otros.

Sin embargo creo de plena justicia, más allá de mis diferencias y de lo que considero su responsabilidad en la creación e implementación de una izquierda liberal en el pasado, defender a Jorge Arrate como figura actual, en un aspecto fundamental, en lo que concierne a su candidatura por el pacto PC-IC-Socialistas Allendistas y otras agrupaciones de la izquierda histórica.

Escuché con detención el discurso de Arrate en su proclamación realizada por la Asamblea de Izquierda, el 2 de mayo del 2009, él dice: “Compañeros y compañeras. Soy un allendista de toda la vida y de todo momento, y llego aquí con modestia, con una vida política con aciertos y equivocaciones y a ponerme a disposición de ustedes, sin haber hecho ninguna exigencia…”

Arrate es un hombre inteligente, sabe y lo reconoce de una manera sutil, que su giro hacia la renovación socialista, fue un error al extremar probablemente esos principios y que es co-responsable de que la concertación sea un bloque político meramente administrador de capitalismo financiero, del neoliberalismo. Pero Jorge Arrate es un hombre de la tradición de la izquierda y es capaz de reconocer equivocaciones.

También dice en su proclamación: “Somos los herederos de un Recabarren que pueblo a pueblo, que de oficina salitrera a oficina salitrera y sin grandes expectativas y sin horizontes de victoria construyó una fuerza tremenda que ha permanecido en la memoria y en la realidad de Chile. Somos herederos de Allende que entregó su vida, somos herederos de tantos mártires que creyendo en lo que creemos, que creyendo en el socialismo como la sociedad buena, como la sociedad justa, como la sociedad equitativa entregaron su vida, su libertad y perdieron el derecho a vivir en la patria, perdieron su trabajo y fueron perseguidos...”

Se sitúa en la historia, pero además recalca una cuestión que a estas alturas de la campaña y de la política de la izquierda es central: el esfuerzo de hombres como Recabarren (…) “que de oficina salitrera a oficina salitrera y sin grandes expectativas y sin horizontes de victoria construyó una fuerza tremenda que ha permanecido en la memoria y en la realidad de Chile…” Arrate reafirma en dicho discurso que más vale construir una fuerza social con dedicación, de a poco y sin el inmediatismo de resultados, que apuntar a una estrategia distinta, triunfalista, mediática o de acuerdos desesperados para visibilizar la propia propuesta o mantenerse existentes.

Al respecto, en mi Carta a Pamela Jiles yo le planteaba: “un slogan como se le viene a decir ahora, no importa tanto como tu caminata diaria en los territorios de la pobreza y del proletariado rural y urbano que con otro nombre hoy, forma el cuerpo social mayoritario de la patria, como Lafferte con su bastón de madera y su chaquetón de obrero, como Gladys en los meandros de cada barrio, casi callada, casi embozada su figura y clandestina, como Neruda en cada sede social y sindical, como Allende con su camisa arremangada y su alegría y como Víctor y la Violeta, arropados de chilenidad campesina y humilde, inteligente y seductora...”. Apuntando a la necesaria y ardua tarea de comenzar a construir nuevamente como en el año 1900 o en el 1912, las nuevas representaciones de la izquierda chilena.

Finalmente Arrate nos dice: “Nosotros no tenemos enemigos en la izquierda, no hay enemigos para nosotros en la izquierda, en la izquierda sólo tenemos amigos con los que podemos estar en desacuerdo. Nuestros enemigos están en la derecha y en el conformismo de la Concertación y debemos conmover a ese pueblo que ha votado por la Concertación para decirle no! ¡No se siga sometiendo a la ley del mal menor, no se siga sometiendo a la ley del voto útil. Aquí estamos nosotros, somos la opción de izquierda!”

Es claro que su mensaje apunta a nuestras debilidades: una izquierda en la que nos hemos acostumbrado a descalificarnos y no construir unidad y a cometer errores estratégicos. Una izquierda que se ha movido pendularmente entre participar y apoyar a la concertación como mal menor, en vez de construir autonomía política y social, aunque los refractarios seamos hoy una ínfima minoría.

Los conceptos que Jorge Arrate defendió en su discurso de proclamación, como aquellos de la precandidata Jiles, son los elementos que efectivamente construyen la esencia y la fuerza de la izquierda.

¿Y si bien yo mismo soy crítico de la estrategia y táctica de la izquierda histórica y del pasado político de Arrate, por qué se llama este artículo: “En defensa de Jorge Arrate”?

Por que a mi juicio, durante los primeros meses de esta campaña, Arrate, quien avanza sobre sus limitaciones, equivocaciones y lo que considera las fortalezas de la izquierda, ha estado preso de las características más negativas de los conglomerados que él pretende representar y de una cultura de izquierda en franca descomposición y crisis:

Qué paradoja entre lo afirmado por él, de que el pueblo chileno “No se siga sometiendo a la ley del mal menor, no se siga sometiendo a la ley del voto útil…” y lo afirmado por Guillermo Teillier y Claudina Núñez con su apoyo a Frei como candidato estratégico de la izquierda histórica. Ese solo hecho político pone en una disyuntiva enorme, no sólo el discurso de Arrate sino el verdadero sentido de su candidatura y de sus planteamientos y pensé en algún momento, de su continuidad. No fue así, al menos públicamente no se exteriorizo la crisis.

Hoy que escribo este artículo, la concertación como gobierno lo deja afuera de la Parada Militar que celebra las Glorias del Ejército. La misma concertación que a través del Partido Comunista y la IC, ha realizado un pacto parlamentario con la izquierda histórica. Qué paradoja se genera a su vez entre este pacto y el necesario respeto que debe haber entre aliados y la exclusión del candidato Arrate de un evento nacional organizado por el propio gobierno concertacionista.

Lo preocupante de estos signos, es que uno vislumbra que Jorge Arrate, como figura política al menos autocrítica, que ha dado un giro hacia la izquierda histórica, está, por decirlo de alguna manera, entre la espada y la pared. Víctima de sus propios aliados estratégicos que le dan un valor extremadamente relativo y menor a su candidatura, en el sentido de que esta vale en la medida que aúna electores para la segunda vuelta. (En política eso no se hace. Uno va con todas las fuerzas y esperanzas a competir y a defender sus principios, valores ideas, programa y a quien los representa). Y por otra parte, víctima de aquellos que hoy hacen alianzas políticas desde la concertación, que no trepidan en ningunearlo para los actos públicos, incluso dejando de respetar el espíritu de la ley suficientemente explicado por el Contralor General de la República.

Yo defiendo a Arrate como también apoye a Pamela Jiles en su intencionalidad de emplazarse como una candidatura consecuentemente de izquierda y de al menos tratar de avanzar sobre los propios errores y limitaciones políticas. Pero desgraciadamente hoy ambos nadan en aguas turbias, en aguas tempestuosas para sus propios valores, intenciones y acciones.

Esa es la realidad de la izquierda histórica hoy, una maremágnum de equivocaciones políticas gruesas, de faltas de respeto y de intolerancia a la diferencia y a la discusión de ideas. Espero como simple sujeto con opinión política, que esta crisis acabe pronto, que aquellos diseñadores del equívoco y de la ambigüedad aún con los propios, comiencen a dejarle a otros, con mayor claridad y principios, las responsabilidades políticas y la comandancia de los sueños populares hoy pospuestos por ellos mismos.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Respuesta a los artículos del Señor Manuel Loyola con respecto a mi artículo “La traición histórica de los dirigentes comunistas”.


X Fesal Chain


En primer lugar, agradezco realmente esta tribuna (G80) en la que se puede discutir de temas políticos de tanto interés para los militantes del partido comunista, para sus amigos y para todos quienes de alguna u otra manera les preocupa y les interesa la historia y la relación del partido con las fuerzas sociales de avanzada, con el movimiento de masas.

Ojalá hubiera sido posible dar este debate seriamente en el seno del partido, pero algunos hemos tenido que buscar y ganarnos otras tribunas, para en nombre de muchos y muchas plantear nuestras discrepancias.

El Sr. Loyola dice en su respuesta a mí artículo: “Fesal Chain resume bien una serie de dificultades que afectan a diversos simpatizantes o militantes comunistas o no comunistas que en el momento ven mal el acuerdo del Juntos Podemos con la Concertación.

En estricto rigor no resumo dificultades de simpatizantes y militantes del PC, sino que muestro el desarrollo del proceso de cambio de Políticas del Partido desde la Rebelión Popular de Masas, pasando a la Revolución Democrática hasta llegar la Política de Acuerdos y Apoyo a la Concertación, si se puede denominar así.
En segundo lugar no planteo una lógica moralista: traición, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua no es sino, en su primera acepción (Del lat. traditĭo, -ōnis): 1. f. Falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener.
Cuando afirmó en el título, que los actuales dirigentes del partido han traicionado la historia del partido, me refiero simplemente que han quebrantado la fidelidad o lealtad a un principio fundamental de la política histórica del partido, que es que “por primera vez, independientemente de las Políticas estratégicas y que las consideremos válidas o no: (Vía Chilena, Rebelión Popular de Masas o Revolución Democrática), el partido comunista de Chile abandona la construcción de fuerza social y de autonomía política y programática de la izquierda, rompiendo con su tradición histórica y vocación de poder. Por primera vez en la historia del PC chileno desde 1912, se prioriza una alianza política con fuerzas antagónicas, desde un aparato del estado que no dirige…”

El resumen de mi artículo realizado por el Sr. Loyola de que “la apuesta electoral convenida con la Concertación es un error y que nada bueno resultará de ella pues proviene del espurio pacto de la traición, es decir, aún en el hipotético caso que se obtuvieran dos o más diputados por el JPM esto, al emanar de la traición, no tendría ningún valor” es absolutamente antojadizo.
Jamás he afirmado tal cosa. Lo que digo es que al observar que los acuerdos electorales se anulan a sí mismos, porque realmente no apuntan a obtener el logro tan agitado por los propios dirigentes de romper la excusión del partido en el escenario institucional de la democracia, uno puede concluir que estos acuerdos son más bien una justificación de una nueva alianza política estratégica, en suma de conformar un nuevo bloque hegemónico por los cambios juntos a las fuerzas concertacionistas de las que ayer nos declarábamos opositores, es decir, se configura un evidente giro gramsciano de derecha.

Finalmente en su primer artículo, el Sr. Loyola dice: “Chain debería proponerse averiguar con seriedad sociológica lo qué ha pasado en el PC en los últimos 4 años, una vez desaparecida Gladys”. A eso se refieren la totalidad de mis artículos en G80, especialmente los siguientes:
Respuesta a Fidel Castro a propósito de su artículo: Encuentro con la Presidenta de Chile Michelle Bachelet; La filosofía, la sociología y la izquierda burocrática-funcionaria; La derrota de la omisión; El derrumbe de la concertación y los comunistas en La Moneda; El por qué estamos en una coyuntura crítica, entre otros.

Invito al Sr. Loyola a leerlos y a observar la rigurosidad sociológica de ellos.

No voy a resumir estos artículos en el presente, pero apuntan a describir “lo qué ha pasado en el PC en los últimos 4 años, una vez desaparecida Gladys”, es decir, como la dirigencia de relevo de Gladys Marín ha dado un giro a la política del partido expresada por la Secretaria general. Pero eso no sería realmente un problema si fuera un giro táctico, ya que todos los comunistas o la gran mayoría estuvimos de acuerdo, por ejemplo, en el planteamiento de las condiciones de satisfacción de 5 puntos que los propios dirigentes exigieron a la concertación para votar en segunda vuelta por Michelle Bachelet.

En lo que nunca estuvimos de acuerdo muchos, fue que esto se transformara crecientemente en inoperancia electoral y a la vez que este giro “táctico” dejara de sostenerse en una Política estratégica de acumulación de fuerza social, de masas, entre los trabajadores, de construcción de un Programa antineoliberal y de ser seguir siendo oposición en los hechos a la concertación.
No bastaba y no basta establecer acuerdos y condiciones que nos permitan, por un parte hacernos valer y respetar en el mundo institucional del sistema de partidos y a su vez elegir representantes, si aquello, muy mal llevado, es una camisa de fuerza para continuar luchando contra la dominación democrática liberal expresada hoy por la concertación y formar efectivamente un bloque social y político por los cambios del sistema neoliberal y de la Constitución pinochetista.

Porque estaremos de acuerdo sociológicamente hablando, que las palabras, los discursos y las declaraciones son una cosa y los hechos son otras, por mucho que las primeras quieran configurar las segundas. Se habla de la lucha contra la exclusión y de que seguimos siendo oposición, o de la necesaria capacidad de interlocución de los comunistas en el sistema político, en su integración. Sin embargo hoy el término de la exclusión y la integración del partido y la cultura comunista se ha traducido en que los dirigentes comunistas van en lista parlamentaria dentro de la concertación y llaman a votar por candidatos de la concertación incluidos el presidencial, que no es sino, en la práctica apoyar el programa y las políticas de la concertación vía sus candidatos. Este camino realmente es una manera muy antojadiza de ser oposición y mantener, insisto, las políticas esenciales y estratégicas e históricas del partido.

Finalmente en el segundo artículo el Sr. Loyola dice en un último párrafo: “(que) Chain y seguramente varios más no sigan prisioneros de expresiones inconsistentes y circulares.
Como no hay moralismo pero sí ética en mis artículos (quien dice que las Ciencias Sociales deban carecer de ella), y análisis sociológico, tampoco hay inconsistencia y circularidad. Retomando el básico Diccionario de la RAE:

Según esta, consistencia. (De consistente). En su primera acepción es 1. f. Duración, estabilidad, solidez. Y con respecto al concepto de circularidad se refiere en su cuarta acepción a 4. adj. Dicho de un razonamiento o de una definición: Que relaciona dos elementos que se explican recíprocamente.

Mis argumentos son sólidos en tanto se refieren a hechos concretos, a resultados de los cuales extraigo ciertas conclusiones, estás últimas con las cuales el Sr. Loyola o cualquiera, todos los comunistas incluidos podrán estar o no de acuerdo, pero que se refieren a hechos concretos reales, al respecto, no puede haber discusión.

El giro de la política de Revolución Democrática del partido es un hecho político que se ha ido configurando desde el Documento de los 5 puntos de condición de apoyo a Michelle Bachelet, pasando por el Pacto por Omisión y la firma de un documento denominado "A veinte años del NO a Pinochet hay que reconstruir la esperanza", firmado por un sinnúmero de personeros de la concertación y dirigentes del Partido Comunista de Chile con fecha 7 de Octubre del 2008, hasta el actual pacto parlamentario y de apoyo a candidatos parlamentarios y Presidencial de la propia Concertación.

Finalmente el análisis al que se refiere el Sr. Loyola como la totalidad de los análisis anteriores, no son tautológicos, puesto que no relaciona fenómenos que se explican recíprocamente, El resumen del Sr. Loyola de mi articulo, sí realiza esa tautología, no el artículo mismo.

Porque diciéndolo de otro modo, la traición histórica no tiene relación con tener o no una política electoral, sino que se relaciona con que justificándose en una política electoral los dirigentes del partido han realizado un cambio estratégico de la política y posición del partido respecto a la concertación, al modelo económico y político que administra y al significado de su dominación.
Como le contesto al Sr. Iván Caro a propósito de su comentario de mi artículo en el Blog del Sr. Hernán Montecinos “…analizo la lucha electoral legítima de los comunistas como un operación fallida y tan mal hecha , que a mi juicio esconde la verdadera estrategia de sus dirigentes que es la de establecer un alianza política o un nuevo bloque hegemónico con la concertación,” al costo que fuere, incluido tener una oposición interna a la que no se le ha permitido disentir de ningún modo, grupos de militantes que se han retirado del partido y un sinnúmero de comités comunistas en la base y con fuerza comunal de militantes y no militantes activos, que no reconocen esta política errada.

Y sumado a estos costos internos, entregarle en bandeja a la derecha su rol opositor, al menos en el ámbito político y mostrarle al conjunto del pueblo que los comunistas no somos opositores a la Concertación, sino aliados estratégicos y que nos contentamos con un maquillaje socialdemócrata del sistema de dominación y que entonces no somos alternativa a nada. Frente a esto, un pueblo cansado de la mediocridad, corrupción y populismo concertacionista, votará derecha y será responsabilidad de la propia concertación y de los dirigentes comunistas actuales. Por que ese es el peligro de sostener una política errada y no otro.

Más nos valdría a los comunistas, militantes actualmente o no, dedicarnos a la construcción de una fuerza social, y he aquí la tesis que deberían sostener todos los disidentes a esta política errada, debemos reactualizar la Revolución democrática, equidistantes de una izquierda radicalizada o revolucionarista abstracta, como así también de una izquierda socialdemócrata, luchando entre aquellos sectores que no están en los registros electorales o que votan nulo o en blanco o que votaban por el JPM, en conjunto una mayoría abrumadora, de cerca de 6 millones de personas, para construir las bases sociales de un bloque hegemónico popular futuro, opositor al modelo y visiblemente alternativo a la concertación y a la derecha.

Andar perdiendo el tiempo y las energías, en las alturas coludidos con “los de arriba” y convocando a lo que el partido actualmente aspira, 400.000 electores y un par de diputados que no harán, y todos lo sabemos, ninguna diferencia en los quórums para la votación de leyes que permitan cambiar el actual estado de cosas en Chile, además de una traición histórica, es una irresponsabilidad política y permitirá por desgracia, sentar las bases de la desaparición del partido y de la solidificación de la dominación capitalista.


jueves, 17 de septiembre de 2009

La traición histórica de los dirigentes comunistas


x Fesal Chain

Para analizar el giro del Partido Comunista de Chile en la actual coyuntura, me ha parecido necesario contextualizar este fenómeno tan importante y complejo para la izquierda chilena y las fuerzas sociales populares, con fragmentos de una Breve historia del Partido Comunista de Chile, escrita por Wladimir Araya el 10 de octubre del 2007 y publicada en el sitio oficial del Partido Comunista en Internet. Posterior a esta reseña, mostraré a partir de un discurso de Gladys Marín, sus ideas fundamentales y la política del partido desde 1994 hasta la segunda vuelta electoral del año 2005, pasando por la política de Guillermo Tellier y Lautaro Carmona desde el 2005 a fecha, para terminar desarrollando algunas ideas y conclusiones de lo que denomino el giro histórico del PC.

I.- Breve Historia del Partido Comunista de Chile (1977-1994). Fragmentos de un artículo de Wladimir Araya.

"Combatiendo por la democracia

(...)En agosto de 1977, se celebra el primer Pleno del Comité Central del Partido Comunista, bajo la tiranía. Allí se analiza lo ocurrido durante el Gobierno Popular, sus logros y falencias. Con un profundo sentido autocrítico se pasa revista a la actuación del PC en esos mil días, sus aportes y deficiencias. Se señala que la carencia de una acertada política militar constituye un "vacío histórico".

La política de Rebelión Popular de Masas

En 1980, el Partido Comunista proclama la política de Rebelión Popular de Masas: el empleo de todas las formas, incluso la violencia más aguda, para derrotar la tiranía. (...) En agosto de 1983, se constituye la Alianza Democrática, liderada por la DC; en septiembre, el Movimiento Democrático Popular, que encabeza el PC. El 14 de diciembre de 1983, se funda el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Se multiplican las acciones de desestabilización de la tiranía: cadenazos, apagones, ataques a agentes del terrorismo de estado. En abril de 1986, se constituye la Asamblea Nacional de la Civilidad, la más amplia coalición social en la historia de Chile. También el Comité Político Privado en el que participan todos los partidos políticos de oposición.

La salida pactada

Al no proseguir, (N. del A.) las grandes jornadas de protesta y al ver la envergadura que tomaban y las claras perspectivas de una salida democrática de masas, el imperialismo interviene más groseramente que antes en los asuntos internos de Chile. Presiona a la Democracia Cristiana y a otros partidos de centro derecha para que abandonen la Asamblea Nacional de la Civilidad, disuelvan el Comité Político Privado, renuncien a la lucha confrontacional con la dictadura y busquen el camino de una salida pactada con ella. Y así lo hacen. Sólo los partidos populares prosiguen la acción frontal contra Pinochet. Pero ocurren dos reveses que debilitan ese camino: el descubrimiento del arsenal patriota en Carrizal, en agosto, y el fracaso del intento de tiranicidio, en septiembre de 1986. El 26 de junio de 1987, (...) el PC y un sector del PS constituyen la Izquierda Unida.

(...) En febrero de 1988, 13 partidos acuerdan participar en el plebiscito convocado por la dictadura, renunciando a toda acción confrontacional con ella. Entre estos, están los partidos que formaron la UP con el PC. Sólo éste sigue planteando la necesidad de continuar las acciones de masas contra la tiranía, para construir una salida democrática y popular, sin amarres que impiden alcanzar una real democracia. Entre las jornadas que convoca está la exitosa marcha contra el hambre del 11 de julio de 1988. Junto con ello, el PC llama a trabajar y a votar por el NO en el plebiscito. El 5 de octubre, vence el NO en el plebiscito. Es derrotado Pinochet en sus pretensiones de continuar a la cabeza de la dictadura.

El XIX Congreso Nacional del PC

Desde fines de 1988 el Partido Comunista desarrolla su XIX Congreso que enumeró (...) entonces como el XV Congreso. (...)Su culminación tiene lugar en mayo de 1989 (...) El XIX Congreso ratifica la línea de la Rebelión Popular de Masas y tiene dos aciertos en cuestiones esenciales: plantea la imposibilidad que una salida pactada con la dictadura pudiera llevar al país a una democracia auténtica y que es imprescindible realizar una Revolución Democrática capaz de superar a fondo el retroceso político y social dejado por la tiranía.

El Partido Comunista en el período de la transición pactada

Es tal vez la etapa más difícil de su historia. El derrumbe del socialismo en Europa desata una profunda crisis en el movimiento revolucionario mundial. Sobreviene un período de reflujo, que es aprovechado por la burguesía par lanzar una feroz arremetida. Partidos incapaces de resistir la avalancha, sucumben. Faltos de una real base marxista-leninista, claudican de los principios revolucionarios y se transforman en reformistas, en renovados, para adaptarse a un capitalismo que aparece como vencedor e invencible.
En Chile ocurre esto con todos -o casi todos- los antiguos aliados del PC, que juntos crearon la Unidad Popular y participaron en el Gobierno de Salvador Allende, teniendo como meta el socialismo. Ahora ese objetivo es lanzado por la borda. Se convierten en vagones de cola del PDC, de la burguesía. Aceptan el neoliberalismo y los otros amarres dejados por la dictadura

Como una manera de superar la crisis, (N. del A.) se realiza la Conferencia Nacional, efectuada en Santiago, entre el 29 de mayo y el 2 de junio de 1990. Allí se resuelve terminar el internismo en la discusión e ir hacia las masas, lo que no quiere decir -subraya Volodia Teitelboim- que el debate se cierre. Esa Conferencia acuerda, además, adecuar la organización del Partido a la nueva división administrativa del país.

(...) En noviembre de 1991, (el partido) decide cambiar su hasta ese momento política de independencia constructiva ante el Gobierno de la concertación, pues éste ha abandonado el Programa que levantó en 1989. Ahora pasa a una oposición democrática de izquierda. El objetivo principal que tiene por entonces es la conquista de cambios reales en favor de la democratización del país. Continuando sus esfuerzos unitarios, logra constituir el Comité de Unidad de la Izquierda, (...) que convoca a la Primera Asamblea Nacional de la Izquierda. Esta se desarrolla en el Sindicato Madeco, los días 6, 7 y 8 de diciembre de 1991. Su más alto logro es la creación del Movimiento de Izquierda Democrática Allendista, MIDA.

El XX Congreso Nacional del PC de Chile

A cinco años y tres meses de finalizado el XIX Congreso, que se efectuó como el XV, culmina un nuevo evento nacional. (...) tiene lugar el XX Congreso del PC. (...) El Informe del Comité Central es leído por Volodia Teitelboim y tiene por titulo "El imperativo de la Revolución Democrática". Analiza la situación en Chile. Afirma: "Sólo se ha conseguido la apertura de reducidos espacios democráticos". Advierte: -El país ha sido virtualmente privatizado. Se pulveriza día a día el rol social del Estado. Todo se ha convertido en un negocio, en una especulación sin, freno". Fustiga el incumplimiento de su programa por la concertación. Plantea las trágicas condiciones en que viven los trabajadores: "Unos 800 000 obtienen salarios en torno al mínimo establecido por la ley. Con sus familias son unos 3.200.000 mil chilenos que, con los 52.150 pesos que fijó el Gobierno, viven por debajo de los límites de la pobreza". Señala con fuerza que "los derechos humanos son una deuda pendiente imprescriptible". Aborda los problemas del pueblo y sus anhelos.

(...) Y la primera resolución aprobada en este evento dice: "El XX Congreso del Partido Comunista es un nuevo punto de partida". El XX Congreso entrega al Partido un nuevo Programa, que viene a reemplazar al elaborado en 1956 y plantea como el objetivo para esta etapa la Revolución Democrática. También se aprueban nuevos Estatutos. Se elige un nuevo Comité Central, que designa como Secretaria General del PC a Gladys Marín, la primera mujer a la cabeza del Partido de Recabarren y Neruda". (1)

II.- Ideas fundamentales de Gladys Marín en torno a la política de Revolución Democrática del partido, extractadas de su Intervención en la Fiesta de los Abrazos, Parque O'Higgins, Santiago, 7 de enero de 1995.

(...) En forma seria, responsable y meditada decimos que sólo nos proponemos cumplir con nuestro deber, y ese es el de luchar con todas nuestras fuerzas por cambiar este sistema, y para eso tenemos que oponernos a su administrador, el gobierno de la Concertación.

Tenemos que denunciar sus ridículas poses de jaguar, sus llamadas a "estabilidad" y "modernidad", que no son otra cosa que cinismo con que encubrir sus políticas reaccionarias. No aceptamos una estabilidad del sistema que sólo quiere estabilizar la desigualdad, y la aberrante distribución de los ingresos; que sólo quiere estabilizar los sueldos y pensiones miserables; que sólo quiere estabilizar la injusticia cometida con los exonerados; que sólo quiere estabilizar las privatizaciones; que sólo quiere estabilizar la amnistía e impunidad.

Contra todo eso debemos rebelarnos y protestar, contra todo eso debemos organizarnos y hacer conciencia. ¿Acaso estamos locos, fuera de época, demasiados añejos y atrasados? ¿Qué es esto de luchar y organizarse, dicen los renovados liberales? ¿Acaso para hacer avanzar al gobierno, no es mejor no hacer olitas a la Concertación y al llamado polo progresista? La verdad es que no somos nosotros los que hacemos olitas. Las olitas las hacen los miles de problemas que viven todos los días la gente, los trabajadores manuales e intelectuales. Las olitas se las hace el propio gobierno, con su inconsecuencia, con su demagogia política, con su falta de valor, con su política a favor de los empresarios y de los grandes capitalistas.

¿Acaso no es más realista acercarse y entenderse con la Concertación? Tenemos que decir que no hay condiciones ni deseos de acercamiento con la Concertación, tanto de parte de ella, como de parte nuestra. La llamada transición-transada con la dictadura y los norteamericanos - (la victoria a lo Pirro, como señaló hace poco José Galeano) impuso la exclusión de la izquierda y del Partido Comunista, y por lo tanto jamás van a aceptar acuerdos con nosotros, a no ser que les sirvamos de acompañantes sin derechos en procesos electorales, a no ser que el Partido Comunista se disuelva y se convierta en un movimiento amorfo, a no ser que cambiemos nuestra política.

Y como nosotros no hicimos renuncios ni siquiera bajo la sangrienta dictadura de Pinochet, menos la vamos a hacer ahora con quienes nos deben parte de la victoria. Bueno, ¿y acercarse a quién? De qué Concertación nos hablan si ahí lo que existe es una subordinación a una política empresarial que se ejerce con un estilo autoritario y prepotente por parte del Presidente Frei. - La última elocuente y expresiva frase del Presidente es aquella "aquí no hay decisión, por lo tanto, no hay noticia". O sea, fome y todo él pretende decidir lo que es o no es noticia en el país. Bastante parecido al otro que decía que aquí no se movía ni una hoja si él no lo permitía.

Nosotros estamos construyendo junto a otras fuerzas honestas, progresistas y decididas, nuestro propio camino, y aunque nos cueste vamos a disputar política e ideológicamente con la Concertación.

¿Acaso, dicen otros, el principal obstáculo para poder cumplir con el Programa de la Concertación no está en la derecha y sus senadores designados? El principal obstáculo, es la política de derecha que se aplica en este país, y hoy esa política la aplica la Concertación. Naturalmente, si fuera la derecha quien aplicara esa política, tendríamos millones de gente en las calles protestando, pero la Concertación que ofreció un programa de cambios, hasta ahora logra frenar y retener la lucha.

(...) Por eso debemos aplicar en todas partes una política rupturista, romper con lo impuesto, y eso sólo se logra con la lucha y la movilización. No hay otro camino. El camino es la lucha organizada, consciente y decidida de todos los sectores.

No nos vamos a someter, y vamos a seguir navegando contra la corriente del neoliberalismo, que por lo demás es un modelo que está empezando a pasar de moda en su forma más brutal. Ya muchos países vienen de vuelta en su aplicación. El sistema neoliberal es tan aplastante y demoledor, que muchos se declaran impotentes y creen que es mejor resignarse. Por eso tiene que haber una forma distinta de enfrentarlo y esa es la rebeldía, la ruptura, la desobediencia.

La exclusión no es sólo económica, sino social, cultural y política. Vivimos con gran aceptación por parte de la Concertación, bajo la Constitución dictada por Pinochet, Constitución antidemocrática por su origen y contenido (...).

¿De qué modernismo nos hablan, de qué democracia? El pueblo es el único soberano, y él debe estar representado en toda su diversidad y pluralidad, y esto exige un sistema proporcional. Un parlamento que no es representativo de todos los pensamientos y de todos los sectores sociales, culturales, étnicos, sexuales no es un parlamento democrático y legítimo. Y si el pueblo soberano no es escuchado en sus razones, él tiene todo el derecho a hacerse escuchar por la fuerza. Y para entender esto, leamos lo que dice el escudo nacional: "Por la Razón o la Fuerza"

(...)¿En qué han quedado los anunciados nuevos tiempos?, los nuevos tiempos soplan muy bien para la derecha y Pinochet. Y la Concertación ha pasado a administrar lo dejado por la dictadura y ha legitimado a los responsables de los 17 años de dictadura. La justicia no llega. Los Detenidos Desaparecidos siguen esperando que alguien diga quién los detuvo, dónde, cómo y por qué.

Jueces venales acaban de aplicar la amnistía a los 78 casos de Detenidos Desaparecidos, entre los cuales se encuentra la Dirección de nuestro Partido de los años 75 y 76 y el gobierno no ha dicho nada. En cambio ha tomado la decisión de construir una cárcel especial para los miembros de las FF.AA. y de Orden que deban cumplir condenas. Es una decisión que hiere los sentimientos de la mayoría de los chilenos. No aceptamos ni justicia especial, ni cárcel especial para quienes han cometido atroces crímenes contra la humanidad. Esta cárcel especial se va a construir con el dinero de todos los chilenos, tiene un nombre: Manuel Contreras. Y Manuel Contreras es un delincuente internacional que debe pagar como tal por sus crímenes.

Los presos políticos, entre ellos Sergio Buschman deben salir de la Cárcel de Alta Seguridad, y ahí debe ser remitido Contreras y los otros. Todo esto forma parte de una misma actitud, el sometimiento de los Gobiernos de la Concertación al poder del militarismo-pinochetista. Este es uno de los compromisos del gobierno a raíz del boinazo. Esta es una actitud cobarde e hipócrita del gobierno, quien hace pocos días alegaba no haber recibido presiones de parte del Ejército. Este es el sentido de justicia del modernismo y de los nuevos tiempos.

La rechazamos y nos movilizaremos, así como lo hicimos cuando el Presidente Aylwin pretendió dictar una nueva Ley de Amnistía. Desde aquí mismo, llamamos a expresar nuestro indignado rechazo y a firmar la carta abierta que iremos a dejar a la Moneda el próximo lunes.

¿De qué habría valido tanta sangre derramada, tanto sacrificio, si nosotros, los que seguimos viviendo, no somos capaces de obligar a que se haga justicia?

(...) Todo esto, pobreza, exclusión, amnistía, autoritarismo presidencial, Constitución antidemocrática, muestra no sólo la farsa de esta democracia, sino refleja una inmensa pérdida de valores, donde se mezclan torturados y torturadores, figurones y figurados, conservadores y renovados. Donde la política para algunos es cambiarse de partido de acuerdo a sus intereses y cálculos personales. Donde el avanzar sin transar llevó a algunos a dar una vuelta completa y llegar derechito al capitalismo, al que hoy, dicen, sólo hay que cristianizar, pretendiendo llevar a Cristo a malas causas. Donde el modernismo se convierte en una forma aristocrática y feudal a la política.

De ahí la necesidad de un gran movimiento por democratizar todo, democratizar las escuelas, las universidades, los municipios, las comunicaciones, las relaciones humanas. En el camino de la Asamblea Nacional por la Democracia y la Justicia Social, acompañaremos todo conflicto, toda demanda. Estaremos con los mineros del carbón, con los jubilados, los exonerados, con los portuarios, con los estudiantes, con las mujeres. Y con tremenda confianza en el presente y el futuro. Convencidos más que nunca que hay tanto que creer, y que vale tanto la pena vivir con ideas.

Vivir con utopías, y las más bellas utopías salen de la vida misma. De ahí nace la necesidad de organizarse, de abrazar causas colectivas, de ahí nace la necesidad del socialismo. Principal fuerza y razón de cambios, es la conciencia, los elementos de la subjetividad. Cuando hay conciencia, hay voluntad y decisión. Hay que incorporar fuertemente los sentimientos, las creencias del pueblo a las fuerzas del cambio.

Aprender del pueblo, yendo al pueblo, aprender su lenguaje. Como por ejemplo, como el que nos enseñaron en Canela donde el cactus, del cual hacen el palo de agua, se llama Copao o Quintal. O lo que nos enseñaron en Antofagasta, que la bolsita donde los habitantes de nuestro altiplano llevan su alimento u hoja de coca se llama Chuspas o Vistalla.

Y cómo recoger esas voces, si no es estando junto al pueblo, viviendo con el pueblo. Nuestros sueños y utopías deben estar siempre abiertos, deben tener una profunda base ética y política. Quienes deben asumir esta hora son los jóvenes. Es su tiempo. Así como acaban de realizar el magnífico Festival de Todas las Artes Víctor Jara, con garra, con inteligencia, con audacia, así deben los jóvenes apoderarse de este tiempo.

Y asumir todos, este tiempo, con mucha pasión, porque si en toda época de la vida no se tiene mucha pasión seremos un árbol seco. Pero quien hace la pasión conciencia, hará que la pasión no lo abandone jamás, y sentirá que su corazón y su razón estarán siempre ardiendo. Y asumir todo esto con amor, con amor total, el de a dos, el amor por los más sencillos, los pobres, los trabajadores, los niños de la calle, amor a la naturaleza, a la lectura, a todas las expresiones de la cultura.

III.- La política de Guillermo Teillier y Lautaro Carmona

El partido comunista decide, vía Guillermo Tellier y Lautaro Carmona, apoyar a Michelle Bachelet en la segunda vuelta de las elecciones del año 2005, con la condición de que ésta cumpliera un pliego de peticiones de 5 puntos. Este apoyo, que muchos comunistas, en su momento consideramos legítimo, dada la capacidad que mostraba el partido de poder negociar una votación que históricamente había sido proclive a la concertación, pero sin condiciones, fue prefigurando un cambio estratégico de la línea política del partido con respecto justamente a las tesis de Gladys Marín.

Allí comienza la historia del giro hacia la derecha del partido. El pacto por omisión se convirtió en alianza política a nivel de alcaldes y hoy el pacto parlamentario que contempla lista única del partido con la concertación también. Se esgrimen los objetivos de aunar fuerzas para derrotar a la extrema derecha y romper con la exclusión electoral, como también que el partido siempre ha tenido una política electoral.

Como lo afirmara en otros artículos, en relación al Pacto por Omisión, en primer lugar, más allá de los discursos, se prueba en los resultados comparativos con elecciones anteriores a la del 2008, que el pacto tal como fue diseñado, con la omisión en 38 comunas a favor de la concertación a cambio de 8, fue un fracaso rotundo. De 38 comunas cedidas a la concertación, el Pacto permitió ganar 6, sólo dos más que en la elección anterior. Y de las comunas ganadas, Illapel y Lota, si bien eran del JPM en realidad no pertenecían al capital político y ético de Partido ni de la izquierda antineoliberal (Illapel: de un "descolgado" DC que fue como JPM y Lota, de un PS del MAS de Navarro). En concejales se bajó del 9,14% al 9%, dada la alianza política del PC con la concertación que mostró al Partido como concertación.

Hoy el pacto parlamentario, según todas las informaciones, considera que el PC y otras agrupaciones menores, no lleven candidatos en 48 distritos, allí votarán por la concertación. En 12 distritos llevan candidatos los PC+IC. Sólo en uno de ellos el 28 (Teillier) tienen posibilidades concretas de doblar y salir electo. Otro podría ser el distrito 26 (Cuevas) y se ha levantado una cierta obligatoriedad por parte de la concertación, de aunar esfuerzos para elegir también a Lautaro Carmona. Es decir 48 distritos para conseguir como máximo 3 parlamentarios del PC.

Finalmente en declaraciones del propio Teillier y la Alcaldesa de PAC, Claudina Núñez, el verdadero candidato presidencial del PC es Eduardo Frei. Se observa entonces que la candidatura de Arrate no es más que una operación política para aglutinar fuerzas presidenciales y parlamentarias en la primera vuelta.

IV.- Algunas Conclusiones

Los dirigentes Tellier y Carmona podrán engañar a los militantes más dogmáticos, ortodoxos y seguidistas del partido a todo evento, pero no pueden engañar a quienes realizamos análisis serios de la realidad social y política. Los pactos por omisión y parlamentarios dados los escuálidos resultados ya obtenidos y probablemente por obtener, no apuntan por lo mismo, a ser pactos instrumentales, ni a posicionar electoralmente al partido. Esas son razones para la galería. Dicho de otra manera, estos pactos se anulan en sí mismos pues no se atienen a la eficiencia y eficacia de los resultados electorales.

Con el pacto municipal sólo se obtuvieron los mismos 4 alcaldes comunistas de siempre y en relación al pacto parlamentario, sumado a que el partido va en lista única con un conglomerado del que fue oposición durante 15 años, se ceden, reitero, 48 distritos para conseguir como máximo 3 parlamentarios del PC y con el riego cierto de no obtener ninguno.

Así, observando la historia del proceso post Marín, estos pactos o acuerdos que dados los resultados de los mismos se anulan como instrumentos válidos, más bien apuntan otra cuestión de fondo:

A un reposicionamiento político del partido y en el imaginario social del electorado y de los chilenos en general. Pasar de ser un partido refractario, que defendió y propugnó la lucha armada contra la dictadura en su estrategia de Rebelión Popular de Masas, a defender y levantar las banderas de la construcción revolucionaria de una fuerza social antineoliberal y anticoncertación en la estrategia de la Revolución Democrática o de masas organizadas, para terminar (hundiendo ambas estrategias) convirtiéndose, contra toda convicción, en un aliado de la concertación, en un conglomerado socialdemócrata que a lo sumo aspirará a participar en el sistema binominal y en la construcción liberal de un estado de redes sociales asistenciales y de programas focalizados. Donde, no está de más decirlo, sus cuadros y dirigentes formarán parte del estado, dirigido por la concertación en acuerdos con la derecha pinochetista.

Con esto, como lo he afirmado en sinnúmero de artículos para G80 e Izquierda Chilena y de los cuales he extractado partes para este artículo, desde el año 2005 se cierra un período que al menos viene de 1952, donde por primera vez, independientemente de las Políticas estratégicas y que las consideremos válidas o no: (Vía Chilena, Rebelión Popular de Masas o Revolución Democrática), el partido comunista de Chile abandona la construcción de fuerza social y de autonomía política de la izquierda, rompiendo con su tradición histórica y vocación de poder.

Por primera vez en la historia del PC chileno desde 1912, se prioriza una alianza política con fuerzas antagónicas, desde un aparto del estado que no dirige, dejando así, ciegamente, abandonadas a las masas a su propia suerte al, valga la redundancia, abandonar los territorios sociales y políticos del proletariado y de los pobres del campo y la ciudad, y dejándoles sólo la posibilidad de elegir, como alternativa de poder, entre las fuerzas neoliberales, la concertación o la derecha.

De esta manera los actuales dirigentes del PC, cierran toda posibilidad de construcción de una izquierda y una fuerza social anti sistema, lo que a mi juicio es una verdadera traición a los postulados y convicciones comunistas de más de 97 años y una traición estratégica al mismo pueblo que dicen representar y dirigir.


(1) Escrito por Wladimir Araya, 10 de Octubre de 2007
Fuente:http://www.pcchile.cl/index.phpoption=com_content&task=view&id=945&Itemid=53