miércoles, 4 de marzo de 2009

A PROPÓSITO DE LA RIGUROSIDAD DE LA VIDA Y DEL ANÁLISIS CON RESPECTO A LAS COSAS


X Fesal Chain, poeta, narrador y sociólogo

Qué pasa en el Chile de estos días por la pupila de la izquierda. La Habana pasa por la pupila de la izquierda, de la social democracia de viejo cuño y de la novísima. Michelle Bachelet rondando las calles de la Habana junto a Max Marambio, junto a Tellier, junto a la izquierda siloista, junto a los escritores comunistas, junto a los socialistas desgajados.

Todos juntos, como la canción de los viejos Jaivas, preparando los nuevos-antiguos pactos. La ansiada unidad de la izquierda para los dirigentes de los 70 y 80, una vuelta de tuerca para los históricos dirigentes, bajo los mismos cielos de Raúl.

No hay que caer en los tan típicos análisis del momiaje chileno, de la paternidad cubana sobre la izquierda, para darse cuenta de que la izquierda completa, o una buena parte de ella se ha reunido en La Habana y se ha reunido con la dirigencia del Partido Comunista Cubano, en este nuevo viraje de la izquierda histórica hacia la concertación y de aceptación de la concertación de los viejos rebeldes. Y que si el PC cubano los ha acogido, es porque de alguna u otra manera está de acuerdo en este nuevo diálogo. 

Por lo demás no es misterio que ya vimos en la plaza de la Constitución y en un fenecido y recordado restaurante concertacionista a Silvio con Michelle, a Silvio apoyando la campaña de Michelle. A propósito, un viejo militante comunista de la población Exequiel Fernández lloraba cuando supo que la Nueva Trova apoyaba al viejo liberalismo chileno, ahora remozado por la neo derecha concertacionista.

Uno que es un simple observador, no puede tener datos duros de las conversaciones entre los personeros, pero este diseño algo traerá entre manos. Es decir que los dirigentes históricos pretenderán que el fracasado pacto por omisión, esta vez si resulte. 

Es decir que efectivamente la izquierda extra parlamentaria, saque parlamentarios y que el total de la suma de votantes, esta vez si haga ganar a la concertación, en las presidenciales y parlamentarias. Ese sería, desde la pupila de la izquierda unida bajo los cielos de Raúl, un triunfo de toda la izquierda incluida la comunista, contra la derecha (pinochetista). Total no vengan ahora con sutilezas, dirán ellos, de lo que se trata es que no gane el pinochetismo nuevamente.

Pero como ya hace un tiempo vengo escribiendo, la cuestión es que si este diseño, huelga decir nuevamente, es realmente un triunfo o es lo que se denomina una victoria pírrica, es decir una victoria con enormes costos para el pueblo y la izquierda en su conjunto, y para toda la izquierda, pero especialmente la histórica es decir la que no estaba hace algún tiempo en la concertación y que hoy camina hacia ella más allá de las declaraciones. 

Qué es una derrota y qué es un triunfo, todo depende de una cuestión fundamental, que al parecer a la izquierda histórica se le ha olvidado completamente: Un certero diagnóstico del estado de la lucha de clases nacional y continental y la situación de crisis del modelo de dominación capitalista a nivel mundial. El punto es en qué período de la lucha de clases estamos realmente. Y en relación a esta caracterización fundamental contemplar el problema de construcción del poder del pueblo y de la izquierda. 

La cuestión central es si es posible y realista construir pueblo organizado e izquierda de manera autónoma de la concertación. Que en este intento serio y sistemático gane la derecha, y fracase la concertación, es a mi modo una etapa necesaria e ineludible para la construcción de la autonomía del pueblo y de una izquierda real. Nuestro adversario principal en la coyuntura es la concertación, si construimos una izquierda autónoma y con fuerza social propia será posible ir avanzando sobre la derecha misma. 

Sin embargo, las tesis de la profundización democrática, hoy más que nunca están siendo usadas para justificar cualquier cosa menos la construcción del poder del pueblo y la autonomía de éste y la izquierda con respecto a los de arriba. 

Durante la Unidad Popular lo que realmente se discutía era los métodos por los cuales construir el poder popular y la autonomía de la clase trabajadora y de la izquierda en esta construcción, no se discutía la estrategia, lo que se proponía construir. Al respecto, famosa es la frase de Salvador Allende en relación al Ché, que afirmaba que buscaban los fines por distintos medios. 

Hoy el Partido Comunista de Chile no puede, no tiene fundamento alguno para afirmar tal cosa con respecto a la concertación. El tan manido y mal usado fundamento de que los comunistas son capaces de realizar amplias alianzas en beneficio popular hoy no tiene asidero. 

Y esto es muy simple de entender. La concertación no es de manera alguna la Unidad Popular, no representa el ascenso de las clases y de la lucha social y el acceso de las mayorías al poder del estado. El programa de la concertación no es de manera alguna de construcción de un camino al socialismo. 

Pero bien, no es sólo eso. Es cierto que el mundo ha cambiado y el país también, en estos 36 años post golpe. Pero no sólo ha cambiado en lo que respecta a la dominación de la burguesía financiera y productiva sobre la totalidad del cuerpo social y a la globalización del capital financiero a nivel mundial, no sólo ha cambiado porque el socialismo real sucumbió en casi todo el mundo. 

También ha cambiado, porque ya hace bastante tiempo las luchas sociales han retomado su potencia, se han reconstruido de un modo también nuevo, tanto organizativa como estratégicamente, con nuevos planteamientos y programas, por mucho que los enemigos y adversarios del mundo popular y de los trabajadores digan que esos países han vuelto atrás a modelos desgastados y anquilosados. No es motivo de este artículo hacer un análisis de los procesos ecuatoriano, venezolano y boliviano, por nombrar algunos, pero efectivamente estas experiencias tienen nuevos derroteros y modos de realización con respecto la izquierda de los 60 y 70.

Con lo anterior quiero decir que lo que está pasando con la izquierda en Chile no tiene ninguna relación con la caída del modelo neo monetarista a nivel global, ni con los procesos de lucha de clases a nivel continental ni con las reactualizaciones de la izquierda de América latina, ni con un sistemático y porque no decirlo, científico análisis de la realidad social y del estado de la lucha de clases a nivel nacional.

Tampoco es motivo de este artículo hacer un balance pormenorizado del estado de la lucha política nacional, de lo que en definitiva es la lucha ínter burguesa y la conformación de destacamentos o alianzas de los de arriba. Ya lo he realizado de manera parcial en muchos artículos, lo que requiero reafirmar es que la izquierda histórica ha renunciado a todo análisis y a la acción social y política de construcción de una estrategia revolucionaria con nuevos contenidos y formas de organización del mundo social.

Los dirigentes del PC ni siquiera rozan en sus planteamientos de los distintos Plenos y en sus apariciones públicas, los conceptos básicos de cualquier análisis revolucionario clásico y actualizado.

Se contentan con quedarse en una proclama muy antojadiza de la ruptura de la exclusión de los dominantes y del sistema político que han construido, en una muy superficial caracterización del bloque dominante como más y menos reaccionarios y han realizado los más variados y porfiados intentos, siempre divorciados del mundo social y de la construcción y acumulación de fuerza social, por establecer alianzas con la concertación para romper con el cerco institucional. Además las negociaciones políticas han sido de muy mala calidad: El Pacto por omisión no rindió ningún resultado realmente nuevo y de empoderamiento popular y de la izquierda y tampoco abrió de manera importante flancos de poder nuevo para el Partido y el Podemos. Al respecto lo invito a leer mis análisis electorales en las páginas de Generación 80 en Internet. 

Finalmente y siempre ha sido mi espíritu y también mi estilo, el de elevar el debate, y demostrar que el grupo dirigencial del Partido Comunista no realiza un análisis sistemático y que con sus actos voluntaristas divorciados del mundo social lo que está haciendo es perderse una oportunidad histórica y hacerla perder al pueblo, de realmente construir fuerza social revolucionaria e incidir como un vector en la lucha política de clases a favor de la clase trabajadora. 

Mas encima, con la capacidad que tiene el aparato y la maquinaria dirigencial ha sabido arrastrar a la izquierda continental o al menos a parte de ella a esta especie de supuesta renovación y nueva capacidad de maniobra. tratando de mostrar ya hace mucho tiempo que la concertación y el bacheletismo son realmente progresistas y que construyen un camino de reformas parciales sino al socialismo a un estado de justicia social e igualdad mayor en Chile y que la alianza con esta es una operación política beneficiosa para las mayorías.

Los más preclaros dirigentes de la izquierda continental que aún puedan quedar y los cuadros y militantes que si realizan análisis serios y con vocación de poder, saben que esto es ilusión y que la estrategia de la dirigencia actual del PC chileno, fruto de la falta de análisis riguroso, que se convierte en voluntarismo y aparece como oportunismo y que da como resultado un escaso anclaje de la izquierda histórica en el mundo social y de los trabajadores y una nula capacidad de transformación del estado actual de las cosas, será acaso la última derrota que los viejos actores de la izquierda asestarán a la propia izquierda y al pueblo, dejándolo a merced de las burguesías y de su proyecto neoliberal y capitalista de crecimiento y desarrollo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Chile tan violentamente amargo


X Fesal Chain, poeta narrador y sociólogo.


A dos años del bicentenario como república, el sabor del fracaso ya se delecta en este país nuestro, de pensamientos, discursos y acciones siempre rodeando los fenómenos, nunca enfrentándose a las cosas y a las relaciones. Llevamos casi 20 años del triunfo del NO y nosotros los muchachos y muchachas de entonces, hoy cuarentones y bordeando la cincuentena, en muy pocos cambios hemos participado o muy pocos hemos visto, para deleitarnos y sonreír junto a las mayorías. Cambiar la vida, transformar el mundo, son frases que nos parecen más de agitación y propaganda pseudo izquierdizante, que realidades posibles o que hayan efectivamente hecho carne en la vida material de los mayoritarios.

Estaba anoche en un no tan viejo restaurante de Santiago, en su último día ya quebrado, caminando entre la pena esbozada de sus trabajadores, escuchando canciones que hablaban de nuevos negreros y de la libertad de los pájaros. Sinceramente, ya no creía ni en las frases moduladas de los cantores “populares” ni en el público emocionado, tan austeramente emperifollado, pero a los que seguramente los aguardaban automóviles modernísimos o lindas casas en barrios bellos y verdes. Confort tristemente construido a contrapelo de lo que alguna vez fueron sus conciencias de justicia social e igualdad, y muy a caballo en el apoyo al “mal menor”, es decir a una concertación libremercadista, pero con un marcado acento de discurso social y de equidad, en nombre claro está, del realismo de hacer una política y una economía en la medida de lo posible.

Es que la izquierda tradicional, tanto adentro como afuera de la concertación, y esto lo digo y escribo a riesgo de parecer anti izquierdista (al parecer sólo mi conciencia sabe y se regocija en la vieja concepción que ser de izquierda es mear en la sopa del rey y no tomarla sentado a la mesa de los gentiles) esta izquierda, es sencilla y llanamente un fraude mayúsculo.

Dirigentes socialdemócratas concertacionistas que asesoran a los grandes conglomerados económicos o son gerentes de los mismos o que defendieron a Pinochet en el exterior. Dirigentes de la izquierda histórica, que van de la mano de la socialdemocracia liberal y de la arrepentida y que mantienen un discurso “crítico” que justamente comparado con sus actos, no hace más que mostrar su incoherencia y su vacuidad de sentido. Estos últimos que dicen defender a los trabajadores de todo Chile, pero a la luz y a la vista de todo Chile fueron capaces de echar a la calle a trabajadores de sus empresas por armar un sindicato y pedir mejoras salariales. Estos últimos dirigiendo el business show de sus candidaturas en las calles de Nueva York, Santiago y de La Habana y que terminará con gran estruendo y fuegos artificiales en un apoyo al Freismo y su liberal populismo de siempre. Todo en nombre de la lucha contra la exclusión y en busca de uno o dos diputadillos que de nada servirán para detener el modelo liberal, sus leyes antipopulares y el bi nominalismo y menos para detener a la neoderecha concertacionista.

Una izquierda socialdemócrata e histórica que hace muchas décadas el pueblo juzga en las urnas como inconsecuente, que se llena la boca con la palabra “pueblo” pero que se sitúa, se refugia y se mezcla con la misma clase política elitista y lejana a las mayorías y que en el fondo cree que las personas del mundo popular y de la clase media empobrecida, son cultural, política y económicamente discapacitadas.

Eso último no se dice tan duramente, sino de manera periférica, como todo lo que se dice en Chile, con metáforas o eufemismos, disfrazándolo con el lenguaje de la sociología. Así el pueblo o la gente como se le viene a decir ahora, “no son aún concientes de su situación en el mundo de las relaciones sociales de producción” o son “carentes de redes sociales, económicas y culturales” o “no tienen las herramientas de acceso a los bienes y servicios de la modernidad” o son “anómicos, (sin medios ni objetivos)” o “tienen desesperanza aprendida, dada sus carentes condiciones materiales de vida”.

Todos conceptos que esencialmente ponen a las mayorías como incapaces de actuar en política, en economía y en la organización social de sus vidas, a menos que sigan a los preclaros dirigentes. La derecha siempre creyó lo mismo pero como una condición natural de las mayorías, la izquierda ahora lo pone como un atributo histórico, pero que en la vida presente no tiene ninguna diferencia. Ahora el pueblo no puede, pero claro que pudo y solo, cuando tuvo que derrotar a la dictadura, para que esta clase política “de izquierda” se subiera al carro de la victoria popular, arriba de sus hombros y capturara el estado o tratara de comer del raspado de la olla.

Ya no es monopolio de la derecha querer ganar dinero y maximizar utilidades, de la socialdemocracia ni hablar, pero también la izquierda histórica lo hace, partidos y dirigentes arman negocios o se asocian a mercaderes con el objetivo superior de la causa popular, claro que la administración y gestión de esos recursos nunca son manejados por simples militantes o el pueblo mismo, ni tampoco se presentan balances públicos de inversiones y gastos a los que se supone son los beneficiarios. Se parecen mucho estos mecanismos de manejo financiero, a los que la misma izquierda critica por parte de los grupos económicos de la derecha en el sistema de AFP. Y que no se me queden en el tintero aquellos personeros que ya sabiendo que en este país el horno no está para bollos, se han dedicado a los negocios pero en ambientes suficientemente protegidos de la libre competencia, que garantizan utilidades sin el riego de las pérdidas del libre mercado que tanto critican.

Ya no es monopolio de la derecha engañar al pueblo, que no es sino decir una cosa y hacer otra. Toda la clase política lo hace y la izquierda en su conjunto que debería tener una solidez y una superioridad moral de hacer lo que dice y piensa, ya hace rato que ha perdido sus cartas de nobleza al respecto y sólo sus muertos, héroes y mártires en la lucha contra el terror fascista quedaron como ejemplo de realización de una vida superior.

Si la izquierda dice que está en contra del estado burgués, no puede contentarse con participar de él, en cargos que no dependan del voto popular, como es el caso de los consejeros regionales. Si la izquierda dice que está contra el sistema neoliberal, no pude aliarse, ni por consideraciones tácticas a los partidos que lo administran y defienden y usar el libre mercado como lo usaría cualquier empresario privado. Y al menos, si hace negocios, los realice con una ética superior al que critica, siendo transparente en el uso de los recursos frente a sus seguidores y en el caso de los empresarios de izquierda que no sólo busquen espacios y ámbitos tan protegidos, que más que empresarios parecen funcionarios de cualquier estado. Si la izquierda dice que defiende a los trabajadores, que al menos respete a los propios cuando luchan por sus derechos y a los órganos del poder del estado que también los defienden como la inspección del trabajo. Si la izquierda habla de democracia en el país que al menos la practique en sus propios conglomerados y comience a usar el voto universal y secreto para elegir a sus dirigentes y para construir sus programas, estrategia y organización. Si la izquierda habla en contra de la corrupción, que vigile muy fuertemente a sus militantes y que siempre castigue el tráfico de influencias, la malversación de fondos o el robo de recursos públicos por parte de esos militantes que dirigen o pertenecen a aquellas instituciones que manejan o reciben dichos recursos. Si la izquierda habla de igualdad, fraternidad y libertad que practique estos valores entre sus compañeros y camaradas y no conforme castas burocráticas que usan cualquier medio para ahogar las disidencias y monopolizar los espacios y las decisiones. Si la izquierda desdeña el dinero como valor universal, que vivan sus dirigentes y militantes de modo austero y levantando los valores de la humildad, la cultura y la sencillez. Si la izquierda quiere transformar el país y el mundo, que al menos sea capaz de transformarse a sí misma y que construya el mundo y el país a imagen y semejanza de sus valores y actos. El listado podría ser más largo y apunta como siempre a la coherencia entre el decir y el hacer. Que esto parezca tarea de santos no es mi culpa, nadie dijo que ser de izquierda de manera genuina, no era un camino difícil y ciertamente más sacrificado que ser de cualquier ideología. Por lo demás, siempre se puede abandonar aquello que no se es capaz de sostener en la práctica, es más honesto que andarlo acomodando a nuestros particulares intereses.

Que la izquierda y el pueblo vuelvan a los valores esenciales de Allende, de Víctor Jara, de Miguel Enríquez, del Ché, por nombrar algunos, que en suma recupere la concepción del hombre nuevo y se reactualice siempre en sus propuestas políticas, económicas y sociales sin dejar atrás los grandes valores de los hombres y mujeres que dieron la vida por sus ideales, es el único camino de reconstrucción de un proyecto vital y de deconstrucción de aquello que hoy campea en la sociedad en su conjunto y también en la izquierda como parte de ella: los disvalores del mercado, del individualismo burgués y pequeño burgués, del oportunismo político, social y económico-laboral, la mentira y el cinismo, para defender privilegios particulares y egoístas y no aquellos que corresponden a las necesidades y sueños de las grandes mayorías.

Esto que escribo, si es leído por la camarilla de siempre, los que viven de la política y se sirven de ella, los que andan vociferando palabras y no actuando como proclaman, será claramente juzgado como un discurso ultraizquierdista extremadamente purista que se sitúa en la vereda del enemigo. Para los demás, la clientela obsecuente, como una posición resentida e ingenua. Los primeros no me interesan, se quienes son y como debemos combatirlos, entre otras cosas con artículos como estos y no escribiendo sobre el sexo de los ángeles. Los últimos me generan un cierto resquemor y una desesperanza. En un país en el que no se dicen las cosas por una seudo madurez y responsabilidad, que no es si no miedo a perder favores, privilegios políticos, fondos públicos, el trabajo o a quedar solo sin redes de apoyo, las voces de los temerosos o acomodados de siempre juzgando aquello que no son capaces de decir y menos de hacer, aunque lo piensen, son el silencio cómplice que permite la existencia de los primeros, su reproducción y dominio. Siempre los dominantes necesitan de sus esbirros.

Cuando los chilenos y chilenas, despierten del sueño abrumador, pierdan el miedo, dejen de apegarse a una falsa seguridad, y especialmente aquellos que se dicen de izquierda asuman su camino y entiendan que éste es de sacrificio y honestidad, cuando comiencen a decir lo que piensan y actúen en consecuencia, sin importarles nada más que los valores superiores de convivencia que desean hacer reales para la sociedad completa, cuando sepan que sólo corriendo riesgos y perdiendo todo aquello que la sociedad burguesa y neoliberal ofrece como cuencas de colores, serán capaces todos y todas de construir un país, desde el esfuerzo y la responsabilidad propia, no perfecto, probablemente más pobre, pero más justo e igualitario y sin el sabor amargo de la violencia sistemática de la dominación de los mediocres, que les roban la libertad y los embaucan con sus discursos falsos, a cambio de las mismas monedas de oro que recibió Judas en su traición. Cuando los chilenos y chilenas de izquierda rompan la brecha entre sus palabras y actos, el pueblo comenzará nuevamente a apoyar el camino que Allende, Víctor, Miguel y el Ché soñaron alguna vez.

Si hay mujeres y hombres que en esencia comparten estas someras reflexiones, no sólo podremos decir que aún tenemos patria ciudadanos, sino que la semilla que plantaran hombres y mujeres sencillas que dieron la vida por las ideas de una izquierda consecuente, no han caído en el desierto, y entonces todavía podremos gritar al viento y al mundo que de verdad vive el sueño, que de verdad sobrevive en nuestros corazones la ansiada revolución y aquel socialismo popular y libertario, compañeros y compañeras tan queridas.

Que el pueblo juzgue mis palabras.

martes, 13 de enero de 2009

LOS PALESTINOS DE HOY SOMOS LOS JUDIOS DE AYER


La estrategia es vieja y conocida, pues proviene de la Nakba misma. (…) negar toda responsabilidad histórica e inculpar a las víctimas de su suerte.
Luz Gómez García, profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.


x Fesal Chain, poeta, narrador y sociólogo
EXCLUSIVO PARA PERIÓDICO MARCHA

Conversando con un buen amigo, en cuanto al enfoque de este breve artículo, me di cuenta de una cuestión extremadamente importante para quienes defendemos la causa palestina. Y que no es otra cosa que ya la antigua disputa entre quienes ejercen despiadadamente la violencia política sin mayores fundamentos que la clásica demonización del oponente, más allá de los hechos y quienes nos hemos visto obligados a pensar, repensar y apoyar la legitimidad de la violencia como defensa frente a la agresión de facto de poderosos y dominantes.

Mi amigo, quien no tiene en absoluto una posición pacifista ingenua, me decía que en principio había que estar siempre en contra de toda violencia política y que en el caso de que, como última opción se tuviera que actuar desde ella, saber que se hacía contra dichos principios y que en algún momento había que realizar actos reparatorios frente a la agresión, los daños y las muertes provocadas.

Esta conversación me recordó el discurso de Susan Sontag con motivo de la entrega del Premio Oscar Romero, patrocinado por la Capilla Rothko, a Ishai Menuchin. Aquí la Sontag defiende claramente el principio de que “está mal oprimir y humillar a todo un pueblo; despojarlo sistemáticamente de su justo techo y alimento; destruir sus habitaciones, sus medios de vida, su acceso a la instrucción y a la atención médica, y su capacidad para reunirse. Que estas prácticas están mal, a pesar de las provocaciones”. Y a su vez de que la oposición o resistencia a estas prácticas debe ser no violenta y peligrosa.

Mi amigo defiende el principio de la no violencia y la Sontag tanto el de la resistencia al terrorismo de Estado como los métodos no violentos de lucha. Que me perdonen ambos. Lo que defiendo por principio siempre y en la práctica cuando corresponde, es la oposición sin dudas a todo terrorismo de estado, que usa los medios y herramientas más modernas y de la más alta tecnología, sus aparatos de seguridad e inteligencia y su redes diplomáticas para dominar a un pueblo o desarmado o con una bajísima capacidad de reacción militar. A la vez que, por principio defiendo el derecho inalienable a la defensa por todos los medios y la rebelión armada de este pueblo y sus instituciones legales y legítimas como en el caso palestino, contra el cruel y despiadado colonizador.

Así desde mi perspectiva, es imperioso comprender desde el Genocidio sobre Gaza por parte de Israel, los verdaderos alcances de esta masacre, lo que a mi juicio y para muchos analistas internacionales no es sino la expresión más brutal de lo que ha sido un programa sistemático y planificado de exterminio de todo un pueblo, y la ocupación de su territorio, sólo igualable a las políticas nazis del siglo pasado.

Y tal como lo afirmara Mónica Prieto corresponsal del Diario El Mundo de España para Israel y los territorios palestinos, es necesario también desmontar la construcción simbólica y comunicacional en torno al denominado “conflicto palestino-israelí” y desde este ejercicio comenzar a comprender lo real. Partamos por esto último.

La antigua historia

La violencia política y militar en los territorios palestinos tiene una larga historia de 60 años y más. En 1947 la ONU particionó Palestina en 2 Estados. Uno judío que representaba el 55% del territorio y otro palestino, que representaba el 45% de este. En 1947, los judíos sionistas crearon distintos grupos terroristas y paramilitares tales como Haganá, Stern e Irgún. Estos grupos se apoderaron del 78% del territorio, expulsando a más del 75% de la población. Los palestinos nombraron a esta ocupación de 1947-48, Al Nakba: la catástrofe. En 1967, el estado de Israel, se apoderó del resto de Palestina. Hoy el pueblo palestino y sus dirigentes políticos sólo demandan que Israel se retire de las tierras ocupadas en 1967, para establecer el estado palestino en el 22% del territorio global.

La historia reciente, la Franja y su bloqueo

La Franja tiene apenas 360 Km.² y está habitada en condiciones infrahumanas por cerca de 1.500.000 personas. Es hoy el lugar de la tierra con mayor densidad poblacional. Este territorio junto a Cisjordania son los únicos que le quedan al pueblo palestino como propios, en la larga y cruel historia de ocupación de Palestina, por parte del Estado terrorista de Israel.

El 6 de marzo del 2008, según informes de distintas Organizaciones de Derechos Humanos se consideró que la situación de la población de la Franja de Gaza es la peor desde la Guerra de los Seis Días, calificándola a ésta como "una cárcel". Según los informes, el bloqueo que ha supuesto el corte del suministro de electricidad, combustible, mercancías y agua, llevado a cabo por el Estado de Israel, ha llevado a que éste territorio dependa en un 80% de la ayuda humanitaria extranjera.

Este bloqueo y aislamiento, que contempla a su vez un muro a lo largo de toda la frontera con Israel, fue impuesto por el estado judío, en el mismo momento en que el Movimiento de resistencia islámica Hamas ( Harakat al Muqawamat al Islamia ) obtuvo su triunfo electoral en enero del 2006, del orden del 65% de la votación total en los territorios palestinos. Primero, con la retención de fondos a los territorios palestinos, luego con la detención y encarcelamiento de la totalidad los parlamentarios palestinos de Cisjordania y Jerusalén y finalmente con la promoción de Washington de la guerra civil entre palestinos y sus distintas fracciones políticas.
Así “el líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Abu Mazen, (Mahmud Abbas) se negó a entregar el control de las fuerzas de Seguridad a Hamas, que organizó sus propias fuerzas. Los choques aislados entre ambas facciones se sucedieron durante casi un año y medio, hasta que en junio del 2007 derivaron en una corta guerra intestina. A los islamistas les bastaron pocos días para expulsar a Al Fatah. Abu Mazen disolvió el Gobierno electo de Hamas para nombrar otro Ejecutivo, tachado de ilegal por algunos expertos palestinos (…) y dividiendo 'de facto' los dos territorios palestinos”.

Los actuales sucesos o todos contra Hamás

Desde el cuatro de enero de este año, el ejército israelí lleva ya 17 días de ataques por aire mar y tierra a la Franja de Gaza y sus habitantes. La ocupación terrorista del Estado de Israel ha provocado 1000 muertes palestinas, 450 de los cuales son civiles inocentes, incluyendo niños y mujeres, en tanto los heridos ya superan los 4.500.

En un excelente artículo del Diario el País de España, el periodista Juan Miguel Muñoz afirma frente a estos hechos: “Pero Israel no está solo. Ni mucho menos. Si Estados Unidos ha justificado la agresión a la Franja desatada el sábado y la Unión Europea no va más allá de los habituales llamamientos a la contención, la reacción de los países musulmanes es cuando menos tibia. El régimen sirio (sólo) ha suspendido las conversaciones indirectas con Israel. (…) Las condenas de los dirigentes árabes suenan a gestos para la galería. Sobre todo en Egipto y Jordania, los países que firmaron acuerdos de paz con Israel y que siguen muy de cerca los avatares en Palestina. Un negociador de la OLP aseguraba recientemente a este diario que los militares jordanos eran partidarios desde hace ya tiempo de asestar un tremendo golpe a Hamás al precio que fuera”.

Se comenta además en los distintos medios internacionales que la postura de Abu Mazen ha sido pusilánime y de mera diplomacia blanda, en la medida que nunca ha visto con malos ojos una derrota militar del Hamás, que le permitiría volver a gobernar Gaza, bajo la lógica propia de los consensos con el mundo árabe pro israelí y con el propio Israel, como de hecho lo hace en la Cisjordania.

De esta manera, como lo afirma Dagoberto Gutiérrez, columnista del periódico Colatino de El Salvador: “La ocupación militar de Gaza equivale al derrocamiento del gobierno de Hamás y al establecimiento de un régimen pro Israelita, bajo sus reglas, dictados e intereses”

Algunas conclusiones a propósito de lo real

El conflicto político palestino-israelí no es tal. Es como si afirmásemos que el Holocausto Nazi, era “un conflicto judío-alemán”. La antigua historia y la reciente lo confirman. Desde 1947 a la fecha lo que ha habido es una persistente, planificada y sistemática agresión terrorista del Estado judío sobre la población palestina. Existen las víctimas y los víctimarios y los víctimarios tienen una responsabilidad mayor. No se trata de caer en los mismos juicios demonizadores del adversario o enemigo. Estamos hablando de los hechos, tan difíciles de mostrar en un artículo de un diario. Pero no menos ciertos por ello. Ya he descrito el bloqueo de Gaza frente al triunfo legítimo de Hamás y las condiciones infrahumanas en que el estado de Israel mantiene a la población. Otro ejemplo puntual respecto de esta afirmación es que “según datos del Ministerio de Defensa israelí, la ONG The Israeli Project calcula que 23 israelíes han muerto entre principios de 2001 y el verano de 2008 a causa de los proyectiles palestinos. Según el Centro Palestino para los Derechos Humanos, en ese periodo 3.800 palestinos han muerto por ataques israelíes, de los cuales casi 850 son niños. Ejemplos hay mucho a pesar del silencio de los medios occidentales pro judíos. En una entrevista de julio del 2006 publicada en el Blog del periodista Hernán Zin, a Yehuda Shaul, militar israelí, fundador de la ONG Rompiendo el silencio, este afirma: “Y no ves a los palestinos como seres humanos, los ves como animales. Entras a su casa durante la noche, los despiertas, les gritas, las mujeres allí, los hombres allí, y rompes todo. (…)Si encuentras en la noche un paquete sospechoso que puede ser una bomba, llamas al primer mohamed que encuentras en la calle y le dices que lo abra. Podrías llamar a un experto que lo desactivase, tardaría diez minutos en venir, pero mejor hacer que un palestino se juegue la vida, ya que para ti es lo mismo, no lo ves como un ser humano”.

Acaso estas palabras suenan muy suaves frente a lo que hemos visto estos últimos 17 días, una foto habla más que 1000 palabras, Si existiese un verdadero conflicto entre dos bando de igual capacidad no habrían pasado las cosas que pasaron en Gaza, no hay conflicto sino ocupación política y militar de un país sobre un pueblo indemne con bajísima capacidad de reacción militar. Un país que tiene como aliados a las grandes potencias mundiales, a los países árabes, a las propias fracciones palestinas de centro y derecha y a la prensa mundial. Y que además cobardemente se ha escudado en su propio Holocausto para justificar las acciones criminales y de crueldad más aberrantes contra un pueblo en los últimos 60 años, solo comparable al genocidio en Bosnia y al propio genocidio Nazi.

Sólo estos últimos sucesos acaecidos en Gaza bastarían para que Tribunales Internacionales de Derechos Humanos juzgasen a los dirigentes políticos y militares judíos por crímenes contra la humanidad en un nuevo Nuremberg ejemplarizador. Mientras esto no suceda y mientras el estado judío continúe en su implacable Programa de exterminio, no sólo es justo sino necesario e imperioso que la totalidad del pueblo palestino, sus agrupaciones sociales, políticas y militares, hagan una resistencia por todos los medios posibles para defenderse de la agresión criminal judía y lograr establecer un Estado Palestino democrático y fuerte, tanto económica, social, política y militarmente.

Citando a John Brown quien escribió lo siguiente para Iohannes Maurus y fue editado en Rebelión este mes de enero del 2009: “Si se quiere ser realmente solidario con Palestina, hay que desear la victoria de Hamas. Apoyar políticamente a esta organización no es traicionar ningún ideal democrático, sino apoyar la resistencia y la existencia misma de una población que corre el grave riesgo de ser exterminada primero políticamente y después físicamente. Apoyar el actual proceso de paz es defender el exterminio y negar a los palestinos el derecho a resistir y a liberarse del colonialismo racista que asola su país. (…)

Creo necesario que se libere la solidaridad con la lucha palestina, que se reconozca explícitamente el derecho a la resistencia incluso armada. Que se reconozca este derecho (…)Esto supone, dentro de un esfuerzo general por quitarnos de encima las legislaciones de excepción antiterroristas que pretenden ahogar la disidencia política, que se elimine a Hamas y al conjunto de la resistencia palestina de todas las listas de organizaciones terroristas. Y por pura coherencia, que se incluya en ellas a Israel con todas las consecuencias”.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La filosofía, la sociología y la izquierda burocrática-funcionaria

Filosofía es crear conceptos, sociología es develar el mundo social como realmente funciona más allá de los discursos, creencias y pasiones. Ambos conocimientos poseen un atributo fundamental, el efecto teoría, es decir el crear mundos nuevos a través de la conceptualización de realidades y de la develación del mundo no como lo vemos sino como efectivamente opera. Esa es la lucha teórica, que no es sino la lucha política esencial. La transformación del mundo tiene mucho más que ver con crear conceptos y develar verdades a partir de la realidad, que sin son verificables en la práctica, siempre conducirán a acciones políticas de transformación, que con andar correteando entre los pasillos palaciegos o andar declamando mentiras sociales o meramente creencias y pasiones carentes de toda realidad. Si la izquierda es el 5% de las fuerzas sociales del país, se hace muy difícil creer en los discursos grandilocuentes de los dirigentes de la izquierda histórica, de levantar "una alternativa de izquierda en Chile, alternativa al neo liberalismo, (desde la cual) vamos a luchar por un nuevo tipo de gobierno, de democracia y de justicia social". No hay alternativa de izquierda en Chile, no habrá y lo sabemos todos, nuevo tipo de gobierno, de democracia y de justicia social. Levantar programas y alianzas desde el 5% y a partir de buenos deseos, es levantar polvo en el desierto. Pero esto no sería todo. Si se ha de levantar alternativas de deseo, carentes de toda realidad, que éstas al menos no corran medio tiempo, sino el partido completo. Y he aquí la segunda cuestión: todo lo que haga la izquierda histórica en Chile en torno a la batalla presidencial se diluirá en el segundo tiempo o vuelta, cuando ella misma llame a votar por el neo liberalismo de izquierda.Así planteadas las cosas hay un doble engaño,un auto engaño de los dirigentes, un engaño a los 400.000 seguidores de la izquierda y a parte del país que alguna vez llegó a ser un 50% del electorado nacional. Yo los invito a pensar estas cuestiones antes de apoyar candidaturas o alinearse a los cantos de sirena, por muy bellos y sinfónicos que suenen. Y no traten de hacer estrategias y tácticas con alternativas fracasadas de antemano. Si el camino de construcción ofrecido, al evaluarse con inteligencia, no avanza ni un ápice con respecto al 5% promedio o avanza escasamente y si de avanzar se convierte en una carta blanca a la concertación para seguir gobernando y administrando el neo liberalismo, sería hora de que el pueblo de izquierda más que andarse alineando por alinearse, se convocara para comenzara a pensar en el relevo de la dirigencia. Necesitamos líderes políticos y sociales, con audacia y capacidad de crear conceptos y develar verdades que tengan firme asidero en la realidad y que se conviertan a su vez en acciones políticas eficaces , con capacidad de construir fuerza social y política de izquierda. Necesitamos en suma, una clase dirigente lúcida que emplazando una teoría con capacidad de lectura de lo que realmente pasa y de la sicología del pueblo, logre coordinar lo existente y convertirlo de energía aún latente en fuerza social y política competente y con vocación y capacidad de poder. Este último camino no ha sido, no es, ni será rápido ni de resultados mágicos, será arduo, duro, difícil, porque primero que todo, todos y todas debemos ponernos en disposición de empezar a pensar el mundo social y a inventar conceptos y acciones acordes al mundo social existente, pero que a la vez prefiguren el proyecto de las mayorías. Eso requiere ser los mejores. Es difícil, no cabe duda, pero al menos no es un camino de ilusiones, de dirigentes con limitada capacidad teórica y política, que esta bueno decirlo, desde la burocracia funcionaria, nos han llevado de derrota en derrota hasta convertirnos en una muy limitada franja social refractaria con nula capacidad de maniobras. En cuanto a lo que hay que hacer, será motivo de un segundo artículo.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El pueblo organizado puede contra la “maquinaria” de Piñera


x Bruno Sommer Catalán
para El Ciudadano


Mientras la derecha, a puertas cerradas, ya ha definido como su candidato presidencial a Sebastián Piñera, uno de los mil hombres más ricos del mundo, la Concertación desgastada busca desesperadamente torcer la mano con nombres como Eduardo Frei y José Miguel Insulza.

En las encuestas el ex presidente y el Panzer, aparecen muy por abajo del especulador que figura como favorito en las mediciones, y que la coalición gobernante tenga posibilidades reales de mantenerse en el poder, una posibilidad cada vez más lejana.

Ante el panorama, en que la Concertación se ha dedicado a administrar el modelo económico y constitucional heredado de la dictadura, sin asco, para conducir una seguidilla de gobiernos de centro derecha, de los más vende patria que haya tenido la historia de Chile, el pueblo se encuentra totalmente confundido.

La imagen o referente de izquierda se ha perdido en nuestro país en manos de partidos que han actuado como meros espectadores del show, comulgando con el modelo neo liberal y pactando por migajas, sólo tibiezas suelen verse, no obstante, el espíritu de una izquierda Allendista y Bolivariana, hoy triunfa por Latinoamérica junto al pueblo y hombres valerosos en países como Paraguay, con Lugo, Bolivia con Morales, Venezuela con Chávez y en Ecuador con Correa. Digno es de destacar el coraje de una mujer en Argentina, Cristina Fernández, quien se ha atrevido a estatizar los fondos de pensiones de su país, coraje que ha faltado en casa.

Son los errores de visión política de los gobernantes que favorecen al poderoso y nos perjudican como pueblo, son las seguidillas de acciones que desprestigian a los partidos mostrándolos como incapaces de recoger el fervor popular, lo que hace que los diálogos que hoy tienen un grupo importante de ciudadanos(as) del país, nos esté llevando a reorganizarnos mediante acciones comunicativas, redes y acción directa para avanzar hacia la concreción de soberanía popular constituyente, desoída por quienes llevan la batuta.

El gobierno que supuestamente iba a ser ciudadano, donde todos íbamos a construir el territorio para vivir después del Bicentenario, está siendo casi entregado en bandeja al poder de las corporaciones y los capitales transnacionales que es lo que representa el señor Sebastián Piñera.

Parece no haber alternativa para el más de millón y medio de jóvenes no inscritos aún en los registros electorales, en los que cientos de miles no se inscribirán nuevamente si el contrincante es más de lo mismo, es decir nace de la Concertación.

No obstante hombres como Alejandro Navarro y Jorge Arrate, aparecen como figuras de una nueva izquierda, los comunistas abanderando a Guillermo Teillier, han dejando en segundo plano a leoninos como Cristián Cuevas con más de los necesarios 35 años de edad, pero nadie sabe qué tan amplias puedan ser las primarias del pueblo de Chile, aquellas que se está llamando para marzo y para las cuales recomendaríamos como fecha un primero de mayo del 2009.

Otros hombres que suenan para la lista popular son Nelson Ávila y El ex juez Guzmán, Marcel Claude y el profesor Eduardo Artés, quién sabe si hasta los Radicales enarbolando un radical y masón, con José Antonio Gómez, se atreven a dar un paso al lado izquierdo.

Nos preguntamos quienes serán los hombres que con programa popular, el pliego del pueblo y su llamado a entrar en estado de asamblea constituyente al año de asumir, compromiso en mano, serán capaces de participar de esta primaria para valientes.

¡Atención! que no se trata de electoralizar todo, no se busca sólo Presidente, si no traspasar el poder a la Ciudadanía que pueda ser partícipe del proceso de un nuevo contrato social, la redacción de una Nueva Constitución.

Ardua tarea para neófitos de la polis, simples mortales que nos organizamos para dar la batalla por la vida. Millones de chilenos y chilenas de la mayoritaria clase trabajadora asalariada de regiones y la capital, explotados(as) que ya sabemos lo que representa Piñera y lucharemos por educar a esa idiosincrasia que por “tirarse el peo más arriba”, se define por la derecha, sin saber lo que encierra su doble ética.

Estamos a tiempo Chile querido, de torcer la mano al destino.

lunes, 8 de diciembre de 2008

LOS DEMOCRATICOS EN PLENA CRISIS

x Fesal Chain

El escenario político electoral se muestra relativamente ordenado, a pesar de los movimientos maniacos de los partidos y los precandidatos y candidatos. Aunque para la concertación y la izquierda se confirman los elementos de crisis profunda. El pinochetismo y el transformismo de la derecha llevan a Piñera y eso será así hasta la confrontación presidencial. El neo liberalismo de derecha ya tiene su candidato, su programa y organización y está en campaña hace bastante tiempo. 


La Des concertación

Tal como lo afirmara en mi artículo "El liderazgo de Ricardo Lagos", "el escenario que generó Lagos (...), fue de una mayor confusión y desorganización en la concertación. (...) Creó una verdadera paradoja entre su tratar de ordenar el escenario y las consecuencias de sus palabras. Así en un solo acto del lenguaje, no logró ni su liderazgo ni ser el ordenador, ni la unidad de la coalición, para finalmente desistir de su candidatura. Así la concertación, no tiene propuesta nueva que ofertar: ni programa, ni estrategia, ni organización, ni candidato único. 

El neo liberalismo de izquierda y la izquierda histórica en las alturas

Por otra parte surgen intentos de liderazgo desde el neo liberalismo de izquierda o desde el populismo socialista, ya un tanto marchitos. Insulza que claramente no logrará ser el candidato único, ni por secretaría, ni por primarias al igual que José Antonio Gómez del PRSD. Arrate con una propuesta claramente deslegitimada en el seno de la concertación, con su ampliación hacia la izquierda comunista y extra parlamentaria y la propuesta de creación de un conglomerado nuevo con una propuesta programática ya esbozada en el documento que firmaran comunistas y socialistas y pepedés antineoliberales hace algunos meses atrás, en donde entre otras afirmaciones se pretende rescatar el primer programa incumplido de la concertación. Por otra parte Navarro y su movimiento MAS, que valga la redundancia, a lo más es un saludo inicial de una propuesta pretendidamente desde la base y desde un socialismo antineoliberal en ciernes. 

Ahora bien, la cuestión es clarificar el escenario real, más allá de las declaraciones de los actores.El lenguaje no es la realidad aunque pretenda configurarla y la política de los partidos y actores no son los manifiestos y la retórica, sino los actos presentes y futuros y su historia. 

Pretender creer que los mismos políticos concertacionistas desde dentro, desgajados o a punto de desgajarse del bloque oficialista podrán levantar una alternativa distinta a lo que se ha hecho en los últimos 20 años, es ilusorio. 

Arrate por mucho que se declare crítico al sistema, fue Ministro de la concertación y antes fue el delfín del padre de la renovación socialista, Carlos Altamirano, un díscolo permanente, pero que a la hora de saber cuantos pares son tres moscas, siempre se alineó a la concertación tal cual la conocemos. Los firmantes del famoso manifiesto crítico son todos personeros de la concertación, actualmente militando y comunistas de la cúpula que levantaron su Pacto Por Omisión fracasado en la práctica, si uno analiza los datos duros. Navarro aunque se rebele frente al establishment, ha declarado a los cuatro vientos su lealtad al gobierno neoliberal de Bachelet hasta sus últimos días de ejercicio. Con respecto al PC su propuesta más allá de ahistórica, lo que avala es la autopercepción y el autoreconocimiento de su derrota como partido eje y generador de una política de izquierda antineoliberal y autónoma.

Así el escenario de alternativas de izquierda a la concertación se constituye desde ella, y va desde el despliegue de elementos aún presentes en ella , como el arratismo en una incipiente alianza con la izquierda histórica del PC que pretende convencer a sus militantes y convencer al país de que estamos en el mismo escenario del Frente Popular y que lo único válido políticamente hoy es detener a la derecha y no construir alternativa, hasta cuadros desgajados recientemente que también plantean una estrategia similar a Arrate y que más allá de los discursos desde ya incoherentes (salirse de la concertación y apoyar a Bachelet) habrá que ver como se emplazan realmente. 

Pero lo más grave de la crisis y lo triste de esta historia, es que todo este movimiento inicial tanto del neo liberalismo de izquierda como de los supuestamente críticos, queda anulado desde sus inicios por los mismos actores. Hablando claro, ¿Para qué tanta parafernalia de la izquierda neoliberal de Insulza y Gómez y de la izquierda supuestamente crítica, la arratista, la navarrista y la teillierista, si al fin y al cabo ya todos sabemos su libreto: que terminarán subsumidos al freísmo los primeros y llamando a votar por Frei los primeros y los segundos, para parar al pinochetismo?¿Es esa la tremenda alternativa de izquierda en Chile, jugar a una supuesta autonomía o a criticar duramente, para terminar apoyando a lo que se critica? 

El Freismo

Frente a la izquierda concertacionista y extraconcertacionista como un todo, se levanta la alternativa de Frei, que tiene un liderazgo propio y favorablemente para él y sus cuadros, superior a la desgastada DC, el partido más golpeado de la coalición, no sólo electoralmente sino política e ideológicamente. La DC y no es misterio, ya no es alternativa de cambio para nadie, sino un partido en decadencia por más que sus actores pretendan lo contrario.

Un balance inicial

El auto denominado progresismo en su conjunto, ha sucumbido a su propia historia e inconsecuencia, al tratar en 20 años de administrar el modelo neo liberal y se encuentra hoy en el marasmo. Su única carta es el caudillo de un partido desmoronado y una coalición desintegrada que siguiendo la lógica de que no se hará en el futuro lo que no se fue capaz de hacer en el pasado, representa más de lo mismo, pero esta vez en las peores condiciones de gobernabilidad futura. Y la izquierda extra concertación, además de caer a niveles bajísimos de apoyo popular desde 1973, caerá además en la ilegitimidad de apoyar primero a líderes críticos y desgastados que provienen de la misma concertación y lo más grave sucumbirá en la derrota ideológica y probablemente electoral, cuando apoye a Frei en la segunda vuelta. 

Algunas conclusiones, Marx, el pueblo y el partido comunista

Los democráticos burgueses y pequeño burgueses y los democráticos populares no dan pie con bola. Y la explicación es simple, no es como dice Ricardo Nuñez una cuestión de ordenamiento interno para no autoinflingisrse una derrota histórica. Eso sería simplista. El problema de los democráticos, de todos, es que durante 20 años han insistido en comandar la sociedad chilena con un programa neo liberal y su administración del modelo es actualmente ineficiente e ineficaz. No basta comparar el período concertacionista con la dictadura y enarbolar éxitos. Ese es un ejercicio de auto engaño y engaño al pueblo en su conjunto. Si la concertación no hubiera sido capaz de al menos optimizar el modelo pinochetista, que entre otras cosas pudo hacer por la existencia del mismo, no habría durado ni siquiera un período presidencial. 

Y al respecto, no debemos nunca olvidar a Marx quien, con otras palabras, afirmara que cuando las relaciones sociales (de producción) son un freno al desarrollo de las fuerzas productivas, se abre un tiempo de revolución social. Usando básicamente la misma lógica de las cosas, Pinochet cumplió un ciclo de vida política, cuando su dirección comenzó a frenar el desarrollo de las fuerzas productivas del modelo neo liberal de derecha. Hoy el progresismo en su conjunto y la izquierda histórica, que paradojalmente se alía a la concertación en plena crisis de dirección política, comienzan a perder el poder político y la dirección del modelo de neoliberalismo de izquierda, cuando son en efecto un freno al desarrollo de las fuerzas productivas del mismo. 

Lo que está claro hasta ahora, es que el bloque hegemónico está en una crisis terminal, que su dirección política del modelo está agotada y que el pueblo en su conjunto, ilusoriamente comienza a avanzar junto a la alternativa del neo liberalismo de derecha. Lo que está sucediendo hoy es reponsabilidad de la concertación en su conjunto, de los sectores críticos y del partido comunista. cada uno por razones distintas, los primeros por su obstinada vocación neo liberal, los segundos por su desgaje populista que en ningún caso será la construcción de una alternativa radicalmente distinta a los primeros.

Y los últimos, la izquierda histórica, será responsable de que la derecha gane con amplia base social, por su nefasto diagnóstico de la situación política nacional, de creer que se puede avanzar con el neo liberalismo de izquierda y los socialistas populistas, para golpear al neo liberalismo de derecha y así construir una plataforma autónoma de los populares y una alternativa de cambios. 

Al respecto, el partido comunista, desgraciadamente emplaza una estrategia errada, que lo único que hace es abandonar a las masas a su suerte, con esta subsumisión a los populismos y al bloque social demócrata neo liberal, tal como lo plantié en el artículo "Porqué estamos en una coyuntura crítica": El abandono del partido comunista de las tesis antineoliberales generarán un abandono completo de la izquierda histórica de un programa y una estrategia popular de salida al capitalismo neo liberal y lo que es más grave, un abandono completo de los sectores sociales críticos al neo liberalismo y empujará a millones del mundo popular a ser, por una parte meramente ciudadanos, que a lo más podrán elegir entre dos modelos de neo liberalismo, que sólo se diferencian por sus comandos o destacamentos, y por otra parte a ser una masa informe fuera del sistema político-electoral, no sujeta ni a conducción ni a representación ni a la construcción de un poder autónomo de la élite.

martes, 2 de diciembre de 2008

¿La Izquierda hoy?


Por Alejandro Lavquén

José Saramago, escritor, premio Nóbel e histórico militante comunista, ha dicho que hoy la Izquierda “no piensa ni actúa”. Que le falta coraje para enfrentar los desafíos actuales. No es el primero que realiza una crítica de este tipo, o con similares conclusiones. Desde la caída del muro de Berlín y fragmentación de la Unión Soviética, la Izquierda entró en un período de crisis del cual no ha podido sobreponerse. Los partidos comunistas, que siempre marcaron presencia esencial en los procesos sociales por su capacidad de organización y disciplina interna, hoy prácticamente han desaparecido en muchos países, y en otros tienen una presencia mínima. Por su parte, los partidos socialistas han tomado el rumbo de la social democracia o derechamente se han encaminado hacia la reacción, aunque en su discurso intenten disimularlo.

En mi opinión, me parece que el análisis de Saramago es un enfoque desde un punto de vista más bien europeo, pues en Latinoamérica la Izquierda ha logrado dar una batalla más eficaz que sus pares del viejo mundo. Se han podido levantar propuestas en ese sentido, incipientes e inciertas si se quiere, como el proyecto bolivariano o los procesos en Ecuador, Paraguay, Argentina, Brasil o Bolivia, todos definidos de izquierda, pero por verse en el tiempo si lograrán su consolidación. Sería importante eso sí, definir claramente qué se entiende hoy por Izquierda. De lo contrario se produce una situación de conceptos paralelos que jamás podrán dialogar ni encontrarse, como es necesario que suceda para poder edificar un proyecto realmente unitario.

En el caso de Chile, la Izquierda no se recupera del descalabro que significó la dependencia dogmática de la Unión Soviética. Le ha costado encontrar referentes y el nivel de debate ideológico debe ser el peor de su historia. Siempre me he preguntado si a sus dirigentes les interesa dar ese debate con la amplitud que requiere. Sin censuras y con autocrítica real. Desde sus inicios como república, Chile se ha caracterizado por el caudillismo en política, y los dirigentes de los partidos actúan con esa lógica. Mientras existan dirigentes dogmáticos, faltos de autocrítica y sin comprender los cambios que se han dado en el mundo, la izquierda chilena permanecerá en el marasmo. En los hechos, hoy sólo el partido Comunista mantiene una estructura orgánica capaz de emprender desafíos políticos mayores, pero lamentablemente ha perdido su capacidad de desarrollar políticas de masas y ha preferido los pactos con la Concertación para intentar obtener, en las próximas elecciones parlamentarias, dos o tres cupos. Derecho que no cuestiono en absoluto, pero me causó asombro, por ejemplo, ver en las pasadas elecciones municipales a altos dirigentes comunistas apoyando a candidatos como Álvaro García, ex ministro de economía de la Concertación, un neoliberal de tomo y lomo, que además estuvo cuestionado por manejos poco claros. Es decir, se apoya a personajes que jamás implementarían políticas sociales como las que propone la Izquierda, por el contrario.

Por otro lado, tampoco queda claro las instancias de lucha, y surgen preguntas de sentido común: ¿Son válidas aún todas las formas de lucha? ¿Cuál es hoy la táctica y estrategia revolucionarias? ¿Cómo se integrarán a la lucha social los movimientos marginales, que tienen más adeptos que militantes los partidos políticos de izquierda? En fin, todo eso se debe discutir, son muchas las interrogantes. Para que esto ocurra debe existir voluntad por parte de quienes están en condiciones de generar los espacios necesarios y facilitar la infraestructura. También está el problema de los dirigentes apoltronados que no quieren recambio en las direcciones partidarias o sindicales, a menos que pongan a sus incondicionales en los puestos que dejan. No son pocos a los cuales el libremercado les acondicionó el esfínter.

Pienso que deberíamos comenzar por reescribir el Manifiesto Comunista, obviamente manteniendo las ideas centrales, pero adecuadas a la época. Y no estoy siendo sacrílego, ya Marx y Engels, en el prólogo a la edición alemana de 1872, dejaban una ventana abierta para este proceso. El manifiesto no es la Biblia, sino que debe ser releído y analizado con las herramientas que nos otorga el materialismo dialéctico y las ciencias sociales e históricas más desarrolladas. Un día se lo propuse a un dirigente pero, tras escuchar mi planteamiento, quiso arrebatarme –de muy mala manera- mi carné rojo, así como un obispo habría querido arrebatar el escapulario a un cura que hubiese osado decir que la virgen María se vería mejor con mini falda.

Y si lo pienso bien: deben ser bellas las piernas de María.




martes, 25 de noviembre de 2008

El pivote de la política es el pueblo

El pivote de la política es el pueblo. Ya sea que se le denomine soberano, ya sea se le denomine movimiento de masas, poder popular, movimiento social, movimiento popular, pobres del campo y la ciudado o proletariado. El pivote es el pueblo si queremos hacer una política real.  Lo que no se entiende tantas veces es que si se hace política palaciega, política de mero diálogo desde la clase política, ya sea de componendas o de relativa discordia, sin considerar al soberano, lo único que se hace es erradicar de la política al pueblo y por tanto dejar a los grupos sociales, a las clases y a la nación completa sin política real de transformación. Entonces, a veces el error lógico de los que analizamos la política y que la hacemos, es complejizar demasiado este principio fundamental. El pivote de la política es el pueblo y no hay política sin él o termina agotándose en breve espacio y tiempo, transformándose en administración pública y consensos con los dominantes. Cuando he afirmado una y otra vez que los partidos políticos  chilenos están en las alturas y se han olvidado del pueblo, lo que afirmo una y otra vez, es que los destacamentos y representaciones, por una parte, ya ni siquiera representan, y es cosa de observar la crisis de representación del sistema electoral, y por otra, menos convergen y participan junto al pueblo en los territorios sociales y políticos del mundo popular en su conjunto. Los partidos  no construyen desde el mundo popular, ahí en el trabajo territorial. Que los partidos de la izquierda histórica se hagan presentes en los sindicatos y en las marchas de los sectores sociales postergados es una expresión muy básica, muy corporativa de la política popular y de masas. Es el acompañamiento casi oportunista del movimiento social en la lucha por mejoramientos parciales. Lo que falta es una política. Es decir una relación orgánica, territorial y sectorial entre las expresiones del pueblo y los partidos políticos de la izquierda y un programa y estrategia con vocación de poder. Esto tan simple y tan evidente, la política de elite lo ha dejado en el baúl de los recuerdos y casi no se habla de esto en ninguna parte. Quizás este artículo breve debería preceder a todo aquello que he escrito al respecto, para esclarecer el fundamento de mis artículos. No es más que la consideración fundamental que la política nace y se desarrolla sólo y sólo si, si es expresión del soberano y se profundiza si el soberano, el pueblo o como se le quiera llamar hace su política y no aquella que los partidos dictan en las alturas del diálogo, la negociación y la negación del pueblo como soberano. Así que más valdría que los distintos destacamentos empezaran a pensar y actuar en conformidad al principio fundante de la política, que no es sino la conformación del poder del pueblo para gobernar su destino y hacer la política, la única posible, la que se asienta en las necesidades y sueños del soberano y no en los intereses de una casta divorciada de las reales aspiraciones populares. 

domingo, 23 de noviembre de 2008

El traje nuevo del emperador

Por Pía Montalva / La Nación
Puntada sin hilo


"Toma toda una vida llegar a ser un hombre universal". La frase pertenece a Ricardo Lagos. Abre el texto que escribe y publica en homenaje a los ochenta años del escritor mexicano Carlos Fuentes, luego de informar que no seguirá deshojando margaritas porque, ahora sí, está disponible para competir por la Concertación en las próximas elecciones presidenciales. Según la propia definición de Lagos la universalidad no se busca, simplemente llega. Ocurre cuando se ha llevado una existencia cosmopolita que se forja residiendo en lugares diversos y cultivando una identidad no excluyente.

El esperado anuncio no se emite en la provincia. Al igual que los niños encargados a la cigüeña por nuestras abuelas o los últimos gritos de la moda, que dieron que hablar durante casi todo el siglo XX, la novedad llega directamente desde París. Más específicamente, proviene de un café ubicado en el barrio Trocadero, cerca de la Tour Eiffel, símbolo universal de progreso, erigido cien años después de la revolución francesa, con ocasión de la también universal Exposición de 1889. Es la siutiquería PPD que de un tiempo a esta parte rodea al candidato.

Hubo una época en que "don Ricardo" se vanagloriaba de sus orígenes mesocráticos y de una cultura familiar marcada por la sencillez. A nadie se le habría ocurrido formular gratuitamente juicios estéticos sobre su look o mencionar la marca de sus trajes. Porque los espléndidos ternos Andreoli, hechos a medida con los mejores materiales italianos, apenas se dejaban ver. El cuerpo investido, el poder, el proyecto político emergían indiferenciadamente. Como el mejor de los sastres, Lagos conocía y manipulaba a la perfección cada detalle de su indumentaria. Nada de asesores de imagen. Puro instinto. El resultado generaba un efecto tan potente que le creíamos el cuento ese de que encarnaba la República. Particularmente cuando vestía de azul. Austero y todo, a pesar de su antigua filiación radical, el hombre se cuidaba del negro funcionario.

En estos días Ricardo Froilán Lagos Escobar, el "Presidente fundador", estrena inéditos e invisibles ropajes. Imitando al emperador de Andersen encabeza una procesión con la complicidad de su tienda política que insiste en perfilarlo como un líder internacionalizado, capaz de generar "ideas y actitudes nuevas". Los trajes Andreoli han sido despojados de su condición de fetiches, superados entre otras cosas por el nada glamoroso Transantiago. Por eso el pueblo no para de cuchichear: "Pero si va desnudo".

jueves, 20 de noviembre de 2008

Decir....Derrotamos a la dictadura sólo con un lápiz... es un insulto a la memoria histórica


X Miguel Lawner 

Esta es la presentación que hiciera Miguel Lawner, el 21 de octubre en la Biblioteca de Santiago, en el lanzamiento del libro de Tita Friedmann, "Mi hijo Raúl Pellegrín, Comandante José Miguel", de Editorial LOM.

Necesitábamos un libro como el que nos entrega Tita Friedmann. En estos largos años de lo que hemos conocido en Chile como la transición, demasiadas verdades se han conocido a medias, otras han tardado demasiado en conocerse, y aun persisten versiones maliciosamente tergiversadas sobre numerosos hechos o personas que exigen un necesario esclarecimiento.

La historia del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, sus orígenes y desarrollo, es una de estas asignaturas pendientes, y el libro que hoy comentamos, es una gran contribución para el restablecimiento de la verdad.

Se trata del relato conmovedor de una madre que describe la corta vida de su hijo: Raúl Pellegrin Friedmann , fundador del FPMR, adolescente con 15 años de edad al momento del golpe militar del 11 de Septiembre de 1973, y que cayó asesinado quince años mas tarde, mientras encabezaba dicho destacamento popular.

Con Tita Friedmann nos une una larga amistad, compartiendo ideales y el noble oficio de arquitectos. Los dramáticos episodios acontecidos en nuestra existencia, no han quebrado una relación, que se conserva tan sólida como hace ya unos sesenta años.

Pertenecemos a la generación que ingresó a la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile, en los años posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial, motivados por la ola progresista que cubrió toda la humanidad, como consecuencia de la derrota inferida al nazismo, y en particular por el rol de la Unión Soviética en dicha conflagración. La superioridad del socialismo parecía indiscutible, y las más altas figuras de la cultura universal adherían a los Partidos Comunistas en todo el mundo, también en Chile.

En nuestra Escuela de Arquitectura, el movimiento estudiantil había impuesto una profunda renovación de los planes de estudio: la Reforma del 46, caracterizada por su alto contenido social. Ingresamos a la Jota y después al Partido Comunista un gran número de estudiantes, varios de los cuales además contrajimos matrimonio, entre ellos, la Tita y Raúl Pellegrin Arias, conocido familiarmente como el Pollo; su hermana: Ety y Pablo de Carolis; el Maco Gutiérrez y Betty Fishman; Carlos Albrecht y Yolanda Schwartz; Pedro Iribarne y Sonja Friedman; Ricardo Tapia Chuaqui; Pancho Ehijo; Sergio González; Alejandro Rodríguez, Sergio Bravo Ramos, que mas tarde derivó al cine, Moisés Bedrack, y nosotros dos con mi compañera, Anamaría Barrenechea, sin mencionar a tantos de las generaciones que nos sucedieron.

Es difícil concebir una amistad tan estrecha como la que se generó en este lote. Fernando Ortiz nos bautizó como la aldea, porque siempre llegábamos apatotados, ya sea a las asambleas de la Fech, como a las fiestas, al cine o a los paseos.

Destacamos en nuestros estudios y más tarde en el ejercicio profesional, conservando siempre a lo largo de los años, los ideales asumidos en la juventud. Nunca separamos la arquitectura del compromiso social.

Nos formamos políticamente en los años de la represión de González Videla. Bajo la conducción de Ricardo Fonseca, de Galo González y Luis Corvalán, el partido nos hizo personas de espíritu abierto, unitario, desprovistos de sectarismo, lejos de la caricatura que suelen atribuirnos.

Tuvimos el privilegio de ser protagonistas en los 20 años de crecimiento del movimiento popular en Chile que culminaron con el triunfo de Allende, y casi todos fuimos distinguidos con altas responsabilidades en su gobierno.

Esas fueron las familias cohesionadas en cuyo seno se criaron nuestros hijos. Nacieron rodeados de ideales, del amor y la solidaridad. 

Raúl Alejandro Pellegrin Friedmann es uno de ellos. La mayoría ingresó a las Juventudes Comunistas de Chile y a muy tierna edad cumplieron tareas políticas. Se unieron a las brigadas muralistas, o cargaron sacos de harina durante los paros sediciosos contra el gobierno de la Unidad Popular. Raulí -como lo llamaba Tita-, endureció sus tiernas manos cosechando tomates en las jornadas de trabajos voluntarios.

El golpe militar en Septiembre del 73 acabó de cuajo con el proceso excepcional que encabezó Salvador Allende. Nuestros hijos vieron frustradas sus expectativas en plena adolescencia. Les cercenaron su futuro. Algunos perdieron a sus padres, la mayoría se quedó sin estudios y sin país 
La casa de los Pellegrin Friedmann fue allanada brutalmente, siendo destruidos utensilios, mobiliario o inofensivos objetos domésticos por lo cual la familia debió refugiarse en la Embajada de la República Federal Alemana. Una vez en su interior, el niño les expresó a sus padres muy seria y categóricamente:

“No quiero que me digan mas Raúl ni Raulito. Desde ahora soy Alejandro para siempre” Afirmación que resultaría una suerte de presagio. 

La familia se estableció en Frankfurt -Am- Main. Durante tres años, Alejandro se entregó con pasión a las tareas de la solidaridad internacional y formó el conjunto Víctor Jara, entre otras múltiples actividades. Allí confirmó las condiciones de líder que ya había puesto en evidencia durante su infancia. Tita nos recuerda que la profesora de música Luz Albert del colegio La Girouette, donde Raúl cursó la educación básica se refirió a él en esta forma:

Hay niños a los cuales se les puede presentar cualquier materia: dóciles, receptivos. Raúl, en cambio, hacía que uno preparara la clase a nivel de Raúl Pellegrin. Era súper activo. Era listo para cuestionar o proponer variaciones con un alto poder de encantamiento, súper inteligente era Raúl.

A su vez, Chela, su profesora de castellano sostiene lo siguiente: 

Para los profesores es difícil recordar a todos sus alumnos, especialmente cuando el trabajo ha sido por más de treinta aсos. Desde el comienzo me impresión у Raúl Pellegrin. Era pequeño, pero sobresalía en todas las actividades que realizábamos. Improvisábamos los experimentos y nos divertíamos. Recuerdo que el curso estaba constituido por alumnos muy diferentes, lo que me hacía difícil a veces, atender a niсos como Raúl, más inteligentes e interesados.

Su compañero de educación secundaria en la Alianza Francesa, Benjamín Galemiri lo recuerda así:

Nunca pasé mejores y más vibrantes momentos que junto a Raúl, por su desarmante sentido del humor, el humor de las palabras con las que jugábamos todo el día. De alguna manera formábamos una especie de dupla humorística tipo hermanos Marx, ya que, a nuestra manera hacíamos la revolución de las palabras, que es la que yo seguí en mi vida. Raúl tenнa libertad de reírse de medio mundo porque era un genio. Todo se le estaba permitido gracias a su fascinante luz interna. Era un huracán en matemáticas, en física, en química, en todas aquellas materias más duras.

Las posibilidades de trabajo y de estudio en la República Federal Alemana no fueron fáciles para la familia, y a fines de 1976 optaron por trasladarse a Cuba, país donde los esperaban de brazos abiertos ya que Raúl y Tita habían respondido al llamado de la revolución en 1960, cuando la emigración masiva de profesionales, obligó a recurrir a la solidaridad internacional para cubrir los programas del nuevo régimen. Cuatro años habían permanecido entonces en la Isla, y su retorno doce años más tarde resultó como volver a casa.

Al arribar a Cuba, el joven Pellegrin, con solo 18 años a cuesta, no vaciló respecto a su futuro. Con la complacencia del padre y la ignorancia de su madre, se incorporó de inmediato a la formación militar, junto a otros chilenos llegados a la Isla en calidad de exiliados políticos.

Estudió allí hasta 1979 en la Escuela Internacional de Armas General Antonio Maceo, con la misma tenacidad con que asumió todas las responsabilidades en su corta vida. Un compañero de carrera, Rafael Muñóz lo retrata así:

Su inteligencia y modestia en imponerse por lógica le daba gran autoridad. Siempre estaba pensando más allá del momento que vivía. Tenía el respeto ganado por la autoridad que imponía con argumentaciones. Se tomaba el tiempo que fuera necesario para transmitir sus ideas. Era el único que tenía la capacidad de líder y jefe por sobre los demás. Para él no era preocupación el poder. Mas que un jefe, era un líder.

A mediados de 1979, Fidel Castro reunió al contingente de militares chilenos preparados en Cuba y les planteó la necesidad de apoyar al Frente Sandinista en los combates decisivos que tenían lugar en Nicaragua. El joven Pellegrin se incorporó al frente de batalla con el nombre de Benjamín, y vivió en plenitud la felicidad del triunfo, contribuyendo a organizar el nuevo ejército de una revolución victoriosa, como lo afirma Miguel, uno de sus compañeros de lucha.
 
Raúl Alejandro retorna a Cuba ya experimentado en combates y es en 1980 cuando la situación que se vive en Chile define su próximo destino.

La dictadura chilena se afianza después de haber destruido la democracia, y busca institucionalizarse convocando en 1980 a un plebiscito destinado a aprobar una nueva constitución, referéndum que tendrá lugar sin registros electorales y sin mesas receptoras de sufragios sometidas al control popular.

El resultado es previsible, y el 11 de Septiembre de ese año, Pinochet anuncia la aprobación mayoritaria de una constitución que le asegura al menos otros 10 años de mandato.

Resultaba evidente que para poner fin a la dictadura no bastaban las formas tradicionales de lucha. En una histórica reunión efectuada dos meses más tarde en Estocolmo, Luis Corvalán invoca el derecho del pueblo chileno a la rebelión. Declara lo siguiente: 

El pueblo sabrá descubrir en la lucha las formas específicas de expresión de su proceso democrático y revolucionario dando paso, seguramente, a los mas variados mйtodos que ayuden a desarrollar el movimiento de masas, aislar a la tiranнa, aunar fuerzas, abrir perspectivas de victoria. Es el fascismo el que crea una situación frente a la cual el pueblo no tendrá otro camino que recurrir a todos los medios a su alcance, a todas las formas de combate que lo ayuden, incluso a la violencia aguda, para defender su derecho al pan, a la libertad y a la vida (1)

Estuve presente en el encuentro de Estocolmo y confieso que todos los presentes quedamos conmovidos, respaldando el mensaje con una ovación inolvidable. 

El planteamiento formulado por Corvalán contó con el respaldo unánime de la izquierda. Clodomiro Almeyda, Secretario General del Parido Socialista afirmó poco después en Madrid que ...se abandonan las ideas aperturistas, y se da paso a la lucha insurreccional.(2)

Por su parte, el Presidente del Partido Radical, Anselmo Sule, declaró en México que ...ya hay consenso en que el derecho a la rebelión es un derecho que se ha ganado el pueblo, y que la lucha amada, como parte de una lucha total, es también una forma de rebelión, aunque no la única.” (3)

También el Mapu, el Mapu Obrero Campesino y la Izquierda Cristiana manifestaron su respaldo a esta política.

Este es el verdadero origen del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, que nace bajo iniciativa del PC chileno, como brazo armado de la resistencia contra la dictadura.

Raúl Alejandro ingresa clandestino a Chile a mediados de 1983, encabezando un contingente de combatientes del Frente. Ahora su apodo es Rodrigo, y mas tarde será José Miguel.
En el país se han iniciado las protestas poniendo en jaque la capacidad represiva de Pinochet, que hasta entonces parecía invencible. La presencia del Frente intensifica el nivel de las protestas, surgen las barricadas, las fogatas, los apagones que la población aplaude alborozada.

Hacia fines de 1985 tambalea el dictador. En la protesta de Octubre de ese año, el propio Pinochet aborda un helicóptero para constatar por sus propios ojos la magnitud del alzamiento popular. El Mercurio titula al día siguiente: Santiago aislado por un cinturón de fuego. Las protestas cubren ya todo el contorno de la capital. De Arica a Magallanes resuenan las cacerolas.

En 1986, considerado por nosotros el aсo decisivo, dos acontecimientos marcarán el rumbo de las acciones. El atentado a Pinochet que pone al descubierto la capacidad operativa del Frente, y el descubrimiento de los arsenales introducidos clandestinamente en Carrizal Bajo.

Previendo un desenlace incontrolable, y alarmado por la magnitud alcanzada por las protestas en Chile, el Departamento de Estado de los Estados Unidos presiona al dictador para llegar a un acuerdo que garantice la estabilidad del modelo vigente, al mejor estilo gato pardo, y cambia a su embajador para facilitar la imposición de una nueva estrategia. Además, el cardenal Fresno se suma a estos planes y propicia el llamado Acuerdo Nacional.

Con el transcurso del tiempo, tienen éxito las tentativas por dividir a la izquierda, y un sector importante se suma al Acuerdo Nacional que establece -de hecho- el reconocimiento de la constitución pinochetista, aceptando la concurrencia al plebiscito convocado para 1988.

Ya sabemos la historia. El 5 de Octubre de ese año triunfa el No y a pesar de la obstinación del tirano por desconocer el veredicto de las urnas, las presiones internas e internacionales lo obligan a aceptarlo, pactando los términos de la transición que todos conocemos. 

El curso de los acontecimientos ha erosionado las relaciones del Partido Comunista y del Frente, que nunca fueron de comprensión total, y en 1987 se produce la ruptura separándose del Partido un sector importante del rodriguismo encabezado por Raúl Alejandro.

Por uno y otro lado se cometieron errores y en definitiva, las masas buscaron espontáneamente un camino unitario, no insurreccional.

El Partido convoca a sus militantes a inscribirse en los Registros Electorales, a fin de asegurar el triunfo de la opción No en el plebiscito.

El libro de Tita nos cuenta que su hijo Raúl, junto con la colaboración de un reducido número de cuadros, fue consolidando un pensamiento propio que él mismo definiría como “El rodriguismo es la aplicación del Marxismo Leninismo a las realidades de Chile” Así nacieron dos documentos: el “Rediseño político Interno” y “Estrategia de la Guerra Patriótica Nacional”.

Según otro de sus compañeros -el Chino Rojas-, Raúl Pellegrin, sabía que por el camino que se estaban dando los acontecimientos en 1988 se iban a perpetuar en nuestro país la dictadura y principalmente su sistema.

Él quiso atravesarse en ese camino y no se equivocó en lo medular: el diseño de un país nacido en dictadura con matices y remiendos.

Es conforme a la estrategia de la Guerra Nacional Patriótica que el Frente lanza a fines de Octubre de 1988 -días después del plebiscito- el ataque al cuartel policial de Los Queñes, concebido como una operación de propaganda armada, que concluye con la muerte de Raúl Pellegrin y de su compañera Cecilia Magni.

El resultado de la acción en Los Queñes, y la caída del Número Uno de la organización, terminaron por abortar casi desde su nacimiento, la estrategia de enfrentar a la dictadura en todos los terrenos. 

Permítanme acá expresar una disgresión personal al margen del texto que estamos comentando.
Han transcurrido veinte años desde que ocurrieron estos sucesos y aun está pendiente un análisis serio y reflexivo de las causas que motivaron la ruptura del frente con la organización política que impulsó su creación.

Es indiscutible que las cosas se manejaron mal ya que el Partido apareció abandonando a su propia suerte a un destacamento admirable. A jóvenes que se jugaron la vida para contribuir a que todos nosotros podamos hoy disfrutar de nuestros derechos más esenciales.

El deber de todo revolucionario es procesar constantemente el estado de las relaciones sociales, analizando las condiciones objetivas y subjetivas existentes, a fin de definir la estrategia adecuada para cada etapa.

Yo mismo admito, que ya desde comienzos de 1986 comenzaba a constatar una merma sustantiva de las movilizaciones sociales. Con ocasión del paro nacional convocado para el 2 y 3 de Julio de ese año, el doctor Mario Vidal y yo fuimos encargados de dar el vamos a las protestas programadas en el centro de la capital, y nos encontramos que en el lugar donde antes éramos capaces de reunir varios miles de manifestantes, ahora habíamos congregado apenas unos 200 compañeros.

Algo había cambiado. Ya sea por habilidad de nuestros adversarios o por consecuencia de nuestras propias insuficiencias, lo cierto es que se había modificado la correlación de fuerzas.

Además, la coyuntura internacional estaba lejos de jugar en nuestro favor. Caía el muro de Berlín, uno tras otros desaparecían sin pena ni gloria los países socialistas de Europa, algo mas tarde zozobraba la revolución sandinista, y el neoliberalismo emergía avasallador en todo el orbe.

A estas alturas es fácil ser general después de la batalla: Ignoro los detalles del conflicto PC-Frente, pero percibo que no hubo los esfuerzos suficientes por parte de la Dirección del Partido para retener a todo el rodriguismo, y por otra parte, creo que el Frente se negó a entender los cambios operados en el movimiento de masas, empecinándose en continuar con su línea, no obstante la nueva situación. 

El libro concluye con un relato pormenorizado de la doctora Carla Pellegrin, hermana de Raúl, que investigó pacientemente la verdad de lo ocurrido en Los Queñes. Carla pudo acceder al proceso judicial de este caso: 5 kilos de papeles desordenados que clasificó y seleccionó cuidadosamente. Entrevistó a sobrevivientes y recorrió paso a paso la zona del enfrentamiento, logrando reconstruir la última semana de vida de su hermano, y contribuyendo así al esclarecimiento de la verdad.

El empecinamiento de Carla y de Rafael Walker, ex marido de Cecilia Magni, impidieron que se cerrara la investigación judicial que había sido sobreseída once veces en el curso de 18 años, hasta que finalmente, hace apenas un año, un juez acucioso informó oficialmente, que estaban confesos y encarcelados los torturadores y asesinos de Raúl Pellegrin y Cecilia Magni, el Teniente Coronel de Carabineros Julio Verne Acosta, y el paco Mauricio Bezmalinovic.

Días atrás, con motivo de cumplirse 20 años del Plebiscito del NO, la Concertación recordó este acontecimiento con un magro acto efectuado en el Court Central del Estadio Nacional. Los medios de comunicación prestaron gran cobertura a esta celebración, lo que nos permitió enterarnos de nuevos antecedentes respecto a las tentativas de Pinochet por perpetuarse en el poder.

Varios dirigentes de la Concertación volvieron a ufanarse de haber derrotado a la dictadura sólo con un lápiz.

Esta afirmación es un insulto a la memoria histórica.

Jamás el tirano habría admitido ni siquiera llegar al plebiscito, a no mediar la magnitud que alcanzaron las protestas contra su régimen, en las cuales el Frente Patriótico Manuel Rodríguez desempeñó un rol fundamental. El plebiscito fue solo el corolario de un proceso social incontenible, al que se echó mano como tabla de salvación a fin de impedir un auténtico cambio social.

Los hechos objetivos demuestran que las aprensiones de Raúl Pellegrin tenían fundamento. El tirano retuvo durante varios años el puesto de comandante en jefe del ejército, y mas tarde ejerció como senador vitalicio, Su modelo económico sigue en pié al igual que la Constitución y el espurio sistema electoral binominal, y no ha sido derogada la Ley de Amnistía.

Es verdad que hemos avanzado en el esclarecimiento de muchos crímenes y algunos asesinos han sido privados de libertad.

Todo esto dentro de un cuadro político lleno de ambigüedades, de lo cual es un buen ejemplo el memorial dedicado a Jaime Guzmán, que está a punto de ser inaugurado. Es un homenaje al principal ideólogo de la dictadura, y autor de la constitución que ha sofocado nuestra democracia. Ignoramos si será cierto o no, pero se anuncia la posible presencia de nuestra Presidenta en el acto inaugural.

Destaquemos sin embargo, que los momios no la han sacado barata en este asunto, ya que el movimiento ciudadano impidió que dicho monumento se instalara en Plaza Baquedano debiendo levantarse bajo las polleras de la Embajada de los Estados Unidos, ya que está situado en la Costanera frente a esa sede diplomática. Podría decirse con toda propiedad que el diablo los junta.

Raúl Alejandro Pellegrin Friedmann tendrá algún día el sitial que se merece en la historia de Chile, junto a los héroes que venera nuestra patria. Al igual que Espartaco alzando a los esclavos contra el Imperio Romano; al igual que el guerrillero Manuel Rodríguez desafiando al ejército español, al igual que Salvador Allende defendiendo con su vida la democracia, al igual que Marta Ugarte, que Víctor Díaz, que Jorge Muñoz, al igual que Orlando Letelier, Carlos Prats, Miguel Enríquez y tantos otros compañeros que la historia sabrá honrar. 

Gracias Tita por haber oxigenado la enrarecida atmósfera política con este texto honesto, conmovedor, a ratos dramático, pero necesario para la recuperación de la memoria histórica en nuestro país.

Fuente: G-80