jueves, 22 de julio de 2010

Luis Corvalán como interpelación fraterna de la Unidad de los Comunistas como una fuerza plural y flexible


X Fesal Chain Sociólogo

Es evidente que la vida política de Luis Corvalán es mucho más rica que el sólo levantamiento y dirección política como Secretario general del Partido Comunista De Chile, de lo que fuera la Rebelión Popular de Masas implementada por el Partido desde al menos 1980.

Comenzó su vida política, participando en una marcha callejera y un mitin que se realizó en Tomé el día que cayó el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, el 26 de julio de 1931. En el año 1932 ingresó al Partido, y tal como el lo cuenta en la entrevista citada en este artículo, fue un zapatero remendón, de apellido Palma quien lo invitó en Tomé a una reunión de comunistas que se realizó en el Cerro Estanque. "Pasadas las vacaciones de invierno, cuando volví a Chillán, me integré al Grupo Avance, grupo de izquierda organizado por los comunistas. Todo lo que he relatado y que formaba parte de la realidad social de aquella época, me condujo a militar en el Partido" (1).

En 1935 trabajó como secretario de Carlos Contreras Labarca, en ese entonces Secretario General del Partido, y como periodista del vespertino Frente Popular. En 1947, tras la proscripción del Partido Comunista, fue internado en los campos de concentración de Pitrufquén y de Pisagua.No es menor y acaso como nota aparte, que fue el corrector de pruebas y editor de la primera edición clandestina (América 1950) del Canto General de Pablo Neruda, con Prólogo de Galo González y las bellas ilustraciones de José Venturelli.

Además, entre otras responsabilidades como militante, fue Director del Diario El Siglo, Encargado Nacional de Propaganda y miembro de la Comisión Política durante más de treinta años y nombrado Secretario General durante el período entre 1958 y 1990. Fue fue electo senador por la séptima agrupación provincial (provincias de Ñuble, Concepción y Arauco) para el período 1961-1969 y por la tercera agrupación provincial (Aconcagua y Valparaíso) entre 1969 y 1977.

Durante el gobierno de la Unidad Popular comandado valientemente por el Presidente Allende, fue el Partido Comunista, dirigido por Corvalán, su más leal colaborador y en palabras de Don Lucho: "Fue el principal protagonista y el colaborador más permanente desde el primer hasta el último día del Gobierno (...). Desde el momento de su constitución puso en marcha una nueva política que contemplaba una serie de medidas a fin de hacer realidad una revolución democrática con miras a construir una sociedad socialista. El Presidente y el Partido coincidieron en definirla como una revolución socialista por una vía pacífica. Los comunistas fuimos, además, los que más nos esforzamos en la aplicación práctica de su política". (2)

Producto del Golpe Militar de Pinochetismo y la derecha financiera, fue detenido y deportado a la isla Dawson, y al campo de concentración Ritoque, sin ser sometido a juicio. En 1976 tras una intensa campaña internacional, fue canjeado por el disidente soviético Vladimir Bukovsky en Zurich en diciembre de 1976. Corvalán recibió asilo en la URSS y regresó "oficialmente" a Chile en 1988 para participar en el proceso democratizador. Aunque ya es de público conocimiento que "Don Lucho" como le llamamos quienes ya sea crítica o menos críticamente adherimos a la cultura comunista, ingresó clandestinamente a Chile el 20 de agosto de 1983, donde ejerció las labores más arriesgadas para implementar todas las formas de lucha contra la barbarie pinochetista.

En una entrevista de Ana María Pino para la Historia Política Legislativa de la Biblioteca del Congreso realizada en el año 2008, Don Lucho plantea las siguientes ideas y reflexiones y análisis de lo que fue la Política de Rebelión Popular de Masas implementada en la lucha contra la dictadura:

"Ana María Pino: Con la estrategia de la rebelión popular de masas ¿hubo un cambio en la línea política del Partido Comunista de Chile trazada en sus diferentes congresos?

Luis Corvalán: No hubo precisamente un cambio en la línea política, sino la incorporación de una nueva táctica, del uso de todas las formas de lucha, pacíficas o violentas, e incluso el empleo de las armas para echar abajo la dictadura. Este fue el planteamiento que hicimos el 3 de septiembre de 1980, cuando habían transcurrido 7 años del Golpe militar, la dictadura había logrado ya destruir la democracia chilena, se afianzaba y buscaba institucionalizarse mediante el Plebiscito que había convocado para el 11 de septiembre para refrendar su Constitución y asegurar la incesante auto-reproducción del sistema. Dicho plebiscito se realizaría –se realizó- sin Registros Electorales ni mesa receptora de sufragios sometidas al control popular.

Para terminar con la dictadura ya no bastaba con la declaración de protesta y otros métodos tradicionales. A la dictadura no se le podía poner fin mediante nuevas declaraciones y protestas. El llamado a la Rebelión Popular tuvo amplia acogida en la opinión pública y desde luego en los partidos de la Unidad Popular. Inmediatamente de haberse realizado el plebiscito, la Unidad Popular formuló en Santiago una declaración en la cual afirmó que el pueblo de Chile “reivindica su derecho a la resistencia contra la opresión que habrá de expresarse de los más variados, masivos y efectivos métodos de lucha, incluso el supremo derecho de la rebelión contra la tiranía”.

La Rebelión Popular empezó a manifestarse a través de las mujeres que reclamaban contra la detención, desaparecimiento o asesinato de sus seres queridos. Se destacaron las huelgas de hambre de madres, esposas, hijas e hijos de los detenidos desaparecidos. En las poblaciones se efectuaron cacerolasos y cadenazos en puntos neurálgicos de la red eléctrica que afectaban a bastas regiones del país y eran recibidas con entusiasmo por la mayoría ciudadana. En el curso del mes de abril de 1981 se realizaron apagones a lo largo del país, voladuras de puentes y de líneas de trenes de Santiago al sur, de Valparaíso a Santiago y San Felipe a Los Andes. Fue asaltada la Armería Morandé y capturadas sus armas. En el mes de mayo de 1981 se tomaron las agencias periodísticas Asociated Press y ANSA, transmitiéndose a través de ellas proclamas en contra de Pinochet, fue asaltada la Armería Italiana con la consiguiente captura de armas. En julio hubo un nuevo apagón que abarcó a gran parte del país. En agosto se realizó un asalto y captura de armas en las Armerías Ricci, Italiana y Real. En septiembre se produjo un nuevo apagón nacional y toma y quema de trenes de la línea Santiago-Valparaíso.

A la lucha contra la dictadura se incorporaron de más en más, con sus propias formas y sus propios métodos todos los partidos de la Unidad Popular, la Democracia Cristiana, los radicales y gente sin militancia política. 1986 fue el año de las grandes protestas, el año del Atentado a Pinochet en el Cajón del Maipo y del desembarco de las armas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez en Carrizal. Estos últimos hechos llevaron el pánico a las filas de la burguesía. En un sector de la oposición surgió la tendencia favorable a la conciliación con Pinochet. El gobierno norteamericano envió al país a un emisario suyo, Robert Gelbart, que se entrevistó con el gobierno, con todos los partidos, menos el comunista, instando a todos ellos a entenderse y aislar a los comunistas.

La aplicación creciente de la Política de Rebelión Popular llevó a la propia dictadura a buscar alguna fórmula de entendimiento con sus enemigos de la burguesía. Ya en 1985 se habían tendido puentes de amistad y acuerdos entre unos y otros. En el mes de julio, el Cardenal Fresno, el Obispo Valech, el Vicario Precht y los políticos Patricio Aylwin, Carlos Briones, Francisco Bulnes, Enrique Silva Cimma, Pedro Correa, Andrés Allamand, René Abeliuk, Hugo Cepeda y Gabriel Valdés más Sergio Molina, Fernando Léniz y José Zavala, estos últimos asesores de Fresno, se reunieron en el Convento de Calera de Tango para buscar el diálogo y el entendimiento con Pinochet. Según documento publicado en el vespertino La Segunda el 26 de agosto de 1985 y diez años más tarde en el mismo diario, apareció una separata con el nombre de “Entretelones del Acuerdo Nacional”. Su autor José Zavala fue uno de los tres coordinadores del acuerdo. La Política de Rebelión Popular no pudo seguir aplicándose hasta derribar a Pinochet y su institucionalidad. Pero sin mediar ella, la dictadura se habría mantenido muchos años más". (3)


Palabras finales

Esta breve reseña biográfica, que no tiene mayores pretensiones que describir la historia política y el pensamiento y acción de Don Lucho Corvalán, sí tiene una triple finalidad, por una parte presentar a quien fuera uno de los políticos y luchadores comunistas más consecuentes de historia del Partido y de la Patria. Por otra, mostrar su enorme flexibilidad táctica que va desde la formulación y apoyo de la vía chilena al socialismo y, desde su tremenda capacidad autocrítica, el haber sido capaz de ver que cambiadas las condiciones políticas de enfrentamiento y con la aniquilación de la izquierda y el pueblo por parte de las huestes pinochetistas neoliberales, no era posible sino ponerse a la altura de los acontecimientos y al servicio de las grandes mayorías, implementando una política de auto defensa y avanzada de las más dura radicalidad. Y sustancialmente, no prefijarlo sólo en una de sus facetas del político tradicional de la democracia representativa y desarrollista, sino también rescatar su lucha contra las dictaduras de Ibañez, de Gabriel González Videla y especialmente que la Política de Rebelión Popular también fue parte de su creación, acerbo histórico y político y por tanto herencia fundamental de todos los comunistas.

Porque Don Lucho, es y seguirá siendo uno de los líderes del comunismo chileno, que interpreta a miles y miles de comunistas, que nos encontramos hoy fuera de la participación plena en el Partido, y su sensible fallecimiento acaso pueda llegar a ser un elemento catalizador que permita la unidad y el reencuentro de todos los comunistas, de afuera y de adentro, haciendo entender fraternalmente a los dirigentes actuales, que somos, como ellos, los herederos del pensamiento vivificador y flexible de nuestro querido compañero Lucho Corvalán y que tenemos entonces, el derecho histórico de participar plena pero sobretodo críticamente en el Partido que amamos, levantado la propuesta integral de nuestro líder, como parte constitutiva de la rica mixtura entre el pensamiento ligado a la vía chilena al socialismo, como aquel de todas las formas de lucha, reivindicando el derecho del Partido y del pueblo a la resistencia contra todo tipo de opresión que podrá expresarse de los más variados, masivos y efectivos métodos de lucha.

Hoy después de algunos meses, acaso un año de las confrontaciones teóricas en el seno del Partido y a propósito de la muerte Luis Corvalán, es necesario por parte de los dirigentes, cuadros, militantes y simpatizantes comunistas, realizar un esfuerzo consciente por ser capaces de reconstruir y dirigir colectivamente la unidad tan preciada, que nos llevará sin lugar a dudas a ser nuevamente un Partido de vanguardia y no meramente "progresista", plural e inserto en la institucionalidad, pero también en los territorios sociales de los trabajadores y pobres de Chile y con capacidad de amplia credibilidad, crecimiento y hegemonía cultural y política en el seno del pueblo, tan golpeado por el dominio de la dictadura democrática del pinochetismo y de los neopinochetistas liberales del capital financiero, transversales a la totalidad de los partidos políticos chilenos.

Porque ha llegado el tiempo, a o al menos están dadas las condiciones frente a la coyuntura actual, de integrar las tradiciones del Partido, sintetizadas en la trayectoria de Don Lucho Corvalán, como un aporte fundamental e insustituible, que no debemos desdeñar desde una perspectiva histórica, educativa y política para la reconstrucción de los comunistas, de la izquierda y del pueblo.



(1, 2, 3): Habla Luis Corvalán. Entrevista realizada el día 10 de septiembre, 2008, en su casa de Ñuñoa. Entrevistadora: Ana María Pino Yáñez, Bibliotecóloga. Historia Política Legislativa. Biblioteca del Congreso Nacional

martes, 29 de junio de 2010

LA ENORME IMPORTANCIA DE LA LUCHA TEORICA Y DE LAS CONCIENCIAS PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA IZQUIERDA CHILENA


Fesal Chain, Sociólogo.

En un documento escrito a mediados de la década de los 80 por “Pablo Alfaro”, con motivo de la celebración del XV Congreso del Partido Comunista de Chile, se afirma una primera función esencial de la lucha teórica como “una de las direcciones principales de la actividad de toda revolución” (entendida la “revolución” como la actividad política y experiencia de lucha, tal como lo plantea el documento y no sólo como un estado cristalizado de enfrentamientos totales o el régimen del gobierno popular). Así, la lucha en el frente teórico sería entonces una actividad preponderante que “tiene que conquistar e imponer un cambio de mentalidad y lo tiene que hacer antes, durante y después del momento revolucionario en que se pone en cuestión y cambia de mano el poder”. El documento reafirma que “la revolución teórica tiene así que iniciarse antes y tiene que preparar la revolución política y económica; (siendo) una de sus más decisivas condiciones de posibilidad”.

Al respecto, no es azaroso que la totalidad de mis artículos sobre la izquierda chilena apunten a lo mismo. Provengo y por edad me correspondía el natural relevo de esta tradición ideológica de la izquierda y del comunismo chileno: la de aquellos cuadros teóricos y prácticos que durante al menos 12 años, entre 1977, momento de la elaboración y posterior levantamiento de la Estrategia de Sublevación Nacional y de la Política de Rebelión Popular de Masas hasta el XV congreso en 1989, insistieron no sólo en la necesidad de todas las formas de lucha contra la dictadura, sino por sobretodo en la construcción y avance sistemático de la lucha teórica, como un ejercicio fundacional. De esta manera, el documento plantea una segunda función de la lucha teórica: “Más allá del trabajo por conquistar las conciencias para el cambio, se hace necesario definir y concebir los cambios, cuestión que requiere un acabado conocimiento de la realidad específica del país y de su entorno internacional”.

Estos cuadros políticos, teóricos en el amplio sentido del conocimiento, provenían del exilio en la RDA y Cuba, y fueron capaces de recoger la tradición heterodoxa de la década de los 70 en el Cono Sur y de su posterior desarrollo en los 80 en Centroamérica, es decir una interpretación del marxismo y del leninismo proveniente de la vertiente revolucionaria que entendió siempre la radical importancia y condición necesaria del avance en el conocimiento abstracto y concreto de la realidad nacional, internacional, del estado de conciencia de las clases, grupos y movimientos sociales dominados, del estado del conocimiento de la burguesía en el ámbito de las ciencias duras y de las ciencias sociales y de la actualización de la propia teoría a partir de la evaluación del instrumental propio y la asimilación de los conocimientos acertados de la burguesía y los propiamente progresistas no marxistas, como la evaluación permanente de la propia práctica.

Así el documento avanza en una tercera función de la lucha teórica: “La ideología burguesa, es un desafío constante y acuciante para nosotros; no nos da descanso ni respiro. Para hacerle el peso y vencerla tenemos que desplegar un saber superior, una teoría superior, una cultura más actual, más viva. Nuestra teoría debe pues responder a una doble desafío; por una parte el que surge de nuestra propia práctica teorizada (...) despojada de todo dogma, cliché o vulgarización empobrecedora, por otra parte, el desafío constante de que surge del campo (...) burgués el cual tiene la particularidad de contener al mismo tiempo una concepción del mundo falsa y engañosa que debemos combatir, pero que contiene también verdades y certezas nuevas que surgen de las ciencias y artes que continúan desarrollándose a pesar de todo en el seno de esas sociedades, verdades y certezas que debemos asimilar e incorpora a nuestro pensamiento”.

Una cuarta función de la lucha teórica apunta a “levantar la imagen de nuestros ideales, a levantar nuestro proyecto, y nuestro programa, Y debe hacerlo sobre la base de la realidad de hoy, y no del siglo pasado. Debe encarnarse en las masas populares del Chile moderno y no del Chile de antaño. (...) Se trata entonces de desarrollar todo este cúmulo de conocimientos para “destruir la imagen del mundo dominante y abrir las conciencias a la percepción de la posibilidad y necesidad de los cambios.

Así la lucha teórica es nada menos que la enorme y compleja capacidad “por crear los nuevos conceptos y valores, la lucha por difundirlos y encarnarlos en las masas, la lucha por transformarlas en masas activas y a la ofensiva, la lucha por hacer hegemónica la nueva concepción del mundo”, y parte esencial de la lucha revolucionaria o política en su conjunto”.

El estado actual de la lucha teórica de clases es de un retroceso de al menos 50 años, los cuadros políticos del partido comunista y de la izquierda chilena no concertacionista, han dejado atrás la función primordial de la lucha teórica como motor de la acción política y todas las enormes reflexiones que van desde de la vía chilena al socialismo, pasando por la teoría revolucionaria de los 70 y la crítica de la Rebelión Popular de Masas de los 80. En algunos sectores sectores incluso se ha desarrollado una especie de teoría de trincheras, pre-leninista, desde la cual se desarrolla una inactividad política o una mínima actividad reactiva.

Desde la “izquierda” concertacionista, la única “renovación” no ha sido sino la adopción de una concepción falsa y engañosa del liberalismo y por otra parte en los sectores actuales del comunismo el levantamiento de formulismos marxistas a posteriori, para justificar la acción política predominantemente socialdemócrata sin vocación de cambios reales.

Una explicación histórica del actual retroceso en el frente de la lucha teórica en el seno de la izquierda crítica, es que en plena década de los 80 se fue fraguando, dada la derrota militar de la RPM, el dominio de la burocracia partidaria y del aparato comunista por sobre los sectores que defendieron fuertemente la RPM en Chile y la Perestroika y los que fueran los combatientes internacionalistas que pasaron a engrosar las filas político militares del partido, es decir una rica mezcla de sectores heterodoxos y revolucionarios. Así dicha propuesta que intentó sintetizar en plena lucha, la radicalidad del combate contra la dictadura con una revolución teórica y de las conciencias previa y permanente, rescatando el concepto de hegemonía gramsciano como condición de posibilidad de la política de cambios, fue derrotada simultáneamente por las concepciones naturalistas y positivistas: por los neoliberales pinochetistas, por el liberalismo concertacionista y el reformismo burocrático del partido que terminó siendo un viraje socialdemócrata del aparato comunista.

Sin embargo, es a partir de este diagnóstico y del rescate de las funciones esenciales de la lucha teórica, que podemos configurar el nuevo qué hacer, para la reconstrucción de una izquierda con vocación de poder y de plasmación de cambios sociales y políticos profundos, capaz de crear un nuevo imaginario para las mayorías nacionales y de interpretar la realidad objetiva, los sueños subjetivos y por sobretodo capaz de seducir y movilizar a los amplios sectores postergados.

El primer paso de la reconstrucción de la izquierda chilena y de un proceso de cambios para Chile, es lograr entender las cuatro funciones de la lucha en su importancia radical y prioritaria. Dejar de una vez por todas de tener una concepción anti teórica y tareísta y dejar de pensar que el rol de las ideas como conocimiento objetivo y subjetivo y del lenguaje como conformación social de la realidad y seducción de las mayorías, es posterior a un hipotético cambio objetivo o mecánico o mera expresión de este.

Justamente ya lo había planteado Gramsci en 1918 en su texto balance de la Revolución Rusa: La Revolución contra El Capital: “El pensamiento marxista (...) no sitúa nunca como factor máximo de la historia los hechos económicos en bruto, sino siempre el hombre, la sociedad de los hombres, de los hombres que se reúnen, se comprenden, desarrollan a través de estos contactos (cultura) una voluntad social, colectiva, y entienden los hechos económicos, los juzgan y los adaptan a su voluntad hasta que ésta se convierte en motor de la economía, en plasmadora de la realidad objetiva, la cual vive entonces, se mueve y toma el carácter de materia telúrica en ebullición, canalizable por donde la voluntad lo desee, y como la voluntad lo desee”

Pues es completamente cierto y así lo ha demostrado por lo demás el tremendo retroceso de la izquierda chilena frente a las masas, que ya no nos creen, que si no vencemos en el terreno de la comprensión de la función primordial y desarrollo ampliado de la lucha teórica, será imposible, tal cual lo plantea el documento de nuestros Pablos Alfaro, encabezar las luchas de nuestro pueblo por su liberación.

miércoles, 16 de junio de 2010

POR LA RECUPERACION DE LOS COMUNISTAS PARA LOS TRABAJADORES Y PARA CHILE



x Fesal Chain, sociólogo.

Si en este esfuerzo perdemos, bueno así será, pero no perdamos antes de comenzar, pues nada ha comenzado realmente y sé lo que les digo, hasta hoy no hemos sido más que meras respuestas reactivas y esfuerzos disgregados. El único arrepentimiento que no es posible tener, es aquel que nace de lo que no hemos hecho. La única derrota que no es posible aceptar,es aquella que nace de lo no somos capaces de hacer.


La lucha electoral y la estrategia comunista-socialdemócrata

La lucha electoral recién pasada, demostró la justeza de mi análisis. Sin lugar a dudas fui el único que afirmó con total exactitud y con muchísima antelación, la magnitud de la derrota concertacionista y la magnitud de la victoria de la derecha chilena. Al respecto es cuestión de revisar la totalidad de mis artículos políticos, pero especialmente el análisis electoral realizado para este mismo medio (http://g80.cl/noticias/columna_completa.php?varid=4592), que logra pronosticar con un año de antelación, sin error estadístico significativo, el resultado final de la elección.

Por otra parte, la totalidad de mis artículos que analizaron la errada estrategia de la dirigencia del Partido Comunista en las elecciones, demostró la justeza de mi crítica. Finalmente los dirigentes del partido, con la justificación de la exclusión política y vía pactos, cambiaron la política de alianzas y por su intermedio la estrategia del Partido en su conjunto. Transformaron al partido en una fuerza socialdemócrata, subsumida en el camino de derrota de la concertación, de la que hoy difícilmente saldrán, ya sea porque quedaron atrapados en la tesis actualizada del frente antifascista (todos contra la derecha) o porque no lo desean.

De nada sirven los diputados obtenidos ni las palabras exitistas de la dirigencia Teillierista, lo que importa para la totalidad de los militantes, ex militantes y amigos y amigas del Partido Comunista de Chile son los porfiados hechos: Que pasamos, sin solución de continuidad y dirigidos subrepticiamente, de ser un partido profundamente crítico de la concertación y de la derecha, pequeño, pero creíble y con capacidad potencial de constituir o ser parte de una tercera fuerza social y política en Chile, a ser un mero partido parlamentario, sin verdadero arraigo en los grupos y clases subalternas, satélite de la socialdemocracia liberal concertacionista, perdiendo la preciada credibilidad, y la capacidad de dirección del nuevo proletariado chileno y de los sectores marginados de la “modernización” concertacionista de los últimos 20 años.

Cuando se haga el balance de la historia reciente del partido post dirigencia de Gladys Marín, se podrá decir que Teillier, Carmona, Hugo Gutierrez y la dirigencia socialdemócrata comunista, sentaron las bases de una derrota que pudo llegar a ser estratégica para el pensamiento y la acción del comunismo chileno en aras de las transformaciones que la sociedad chilena requiere. Sin embargo, creo que si consideramos las condiciones objetivas del estado de la lucha de clases en Chile, aún existe la posibilidad de que esta derrota pueda ser revertida.


Marco Enríquez y la tercera vía

Cuando personalmente llamé a votar por Marco Enríquez Ominami en la primera vuelta presidencial, lo que estaba observando era la posibilidad cierta de derrotar a la concertación y a la derecha y el camino absolutamente equivocado tomado por la dirigencia comunista chilena frente a la contienda electoral. La cuestión se planteaba de la siguiente manera: por una parte, cómo era posible que el comunismo chileno, profundamente crítico del modelo de desarrollo concertacionista, tomara el camino de la conciliación y alianza con la propia concertación y por otra, que no fuera capaz de potenciar la tercera fuerza, que si bien no era totalmente de izquierda, a todas luces era más progresista que la propia concertación y con alta probabilidad de ganarle en primera vuelta al freismo y detener además a la derecha chilena en segunda vuelta. En cualquier caso ese era el camino correcto, pero también no podemos confundir ese camino y esas alianzas con lo sustancial, como los dirigentes socialdemócratas del partido lo confundieron o lo diseñaron.

Si por una parte, quedó muy claro que estamos frente a una dirigencia comunista que definitivamente no quiere construir partido ni alternativa popular de transformación, sino que a partir de su derrotismo histórico y por unos cupos parlamentarios irrisorios, sólo han configurado un partido a la cola de la socialdemocracia liberal concertacionista, que pacta con la derecha en la mantención del binominal y del modelo de mercado a ultranza, con ciertas reformas, también debemos ser capaces de asumir que una política de alianzas de una izquierda real y de los sectores progresistas, no puede ni debe configurar nunca una apuesta programática y organizativa.


Unidad de los comunistas históricos

De esta manera afirmo que más allá de las coyunturas electorales, ha llegado la hora de que todos los comunistas que han disentido profundamente de la política socialdemócrata de los actuales dirigentes, logremos unirnos y tener un diagnóstico común y una acción política sino de alto impacto inmediato, al menos lúcida y con capacidad de reorganización y de lanzabilidad de un nuevo proyecto socialista y progresista para Chile. Y que nuestras capacidades analíticas y organizativas nos permitan recuperar a la totalidad o a la gran mayoría de los comunistas para el pueblo de Chile.

Este es un llamado claro y preciso, a los compañeros de los Comités Comunistas, del Colectivo Luis Emilio Recabarren y a todos y todas las compañeras comunistas de distintas organizaciones sociales y culturales, sindicales y vecinales, tanto al interior como fuera del partido, que de una manera o de otra se sienten profundamente traicionados por la actual dirigencia, para realizar un salto cualitativo de nuestra disidencia a la propuesta, de manera autónoma, tanto de las alternativas organizativas socialdemócratas concertacionistas como de la izquierda radical anticomunista, y convocar a un mega encuentro de los comunistas chilenos y situarnos en el sistema político chileno como uno de los ejes fundamentales de una alternativa real al sistema de dominación del capital financiero y como representantes y organizadores de los trabajadores manuales e intelectuales de Chile.

No es menor que quienes están en profundo desacuerdo al interior del partido transparenten de una vez por todas sus posiciones, es necesario para avanzar hacia una alternativa popular y nacional, despercudiéndonos de la concertación como cultura del mal menor.

Que se rían todos y todas las que quieran, es un buen indicio, que los funcionarios y burócratas del partido consideren este artículo y llamado como algo fuera de la realidad o sin capacidad mayor de convocatoria, que me denosten o traten de desacreditarme y descalificarme en todos los aspectos que deseen. No tengo miedo y tampoco estoy para llorar sobre la leche derramada. Ya no quiero arrastrar las cadenas del desconsuelo y de la verdadera exclusión social y política a la que he estado expuesto hace décadas junto a millones. Tampoco deseo para mis camaradas la vida que llevan, llena de restricciones materiales, culturales y espirituales y sobretodo lo anterior, ya no deseo que mi pueblo deambule como fantasma ignorante por la tierra chilena, comprando viejas recetas de una felicidad concertacionista o aliancista que se escurre entre los dedos de la mano como arena de playa.

Es necesario hacer un esfuerzo concreto, desde nuestras debilidades, pero también desde nuestras fortalezas y oportunidades. No basta con estar presente en múltiples organizaciones y participando desde la cultura, el sindicato o las organizaciones territoriales y funcionales en la vida política y social de Chile. No basta. No basta participar de los poderes comunales o alinearse en las coyunturas electorales. No basta. Debemos unirnos definitivamente, debemos demostrar que somos mayoría los que estamos fuera de la táctica y estrategia del contubernio con los socialdemócratas de la concertación. Debemos ser capaces de conversar, de discutir, de llegar a acuerdos, de construir la unidad de los comunistas. Los análisis están, los diagnósticos existen, cuestión de estudiarlos y ponerlos en la mesa. Lo que falta son las ganas, la decisión de juntarnos bajo nuestro propio cielo, bajo nuestro propio sol, sin confundir las alianzas presentes o futuras con nuestra organización real y nuestro programa, sin confundir nuestras apreciaciones a nivel internacional con lo esencial, el de comenzar a reconstruir al Comunismo del siglo XXI como un eje insustituible de la alternativa socialista y progresista para Chile.

El socialismo posible, las clases y grupos que requieren representación y conducción

Porque el socialismo y un nuevo modelo de desarrollo es posible, en la medida que existe y se reproducen el proletariado industrial, minero, agrícola y de servicios. El nuevo proletariado intelectual que no requiere subordinarse a medios de producción ajenos. El de los trabajadores intermitentes, temporeros(as), quienes no alcanzan a constituir plenamente el salario; las etnias, los campesinos pobres, los inmigrantes, las mujeres,la tercera edad y los jubilados, los jóvenes de la primera y segunda juventud. Y los micro y pequeños empresarios, siempre sujetos a los vaivenes de un mercado cruel y construido a la medida de los grandes intereses transnacionales y de los grupos económicos.

Y porque somos parte de esa enorme mayoría de chilenos y chilenas, es que necesitamos un partido que nos represente y organice, que nos interprete en nuestras intereses sociales y políticos más sentidos e imperiosos, de manera completamente autónoma de la derecha chilena y sobretodo de la socialdemocracia liberal concertacionista.

Si en este esfuerzo perdemos, bueno así será, pero no perdamos antes de comenzar, pues nada ha comenzado realmente y sé lo que les digo, hasta hoy no hemos sido más que meras respuestas reactivas y esfuerzos disgregados. El único arrepentimiento que no es posible tener es aquel que nace de lo que no hemos hecho. La única derrota que no es posible aceptar es aquella que nace de lo no somos capaces de hacer.

Pongámonos a disposición sin distinciones de ningún tipo, para aunar a los comunistas de Chile, desde las viejas generaciones, las que conocieron a Recabarren y Lafferte, que lucharon junto a Luis Corvalán y Volodia Teitelboim, como aquellas que lucharon junto a las direcciones que fueron diezmadas por el pinochetismo y junto a Gladys, pasando por la heroica e inteligente generación del 80 y las actuales generaciones nacidas en una democracia tutelada, y que saben estamos frente a un fraude mayor respecto a nuestras capacidades, a nuestra herencia social y política, a nuestros ideales. Y sobretodo frente a un fraude a las esperanzas conscientes o no de las amplias mayorías, que requieren cambios urgentes para prosperar materialmente y participar como protagonistas de la vida política, cultural, social y económica de nuestro país. Seamos capaces de convocar con verdadera pasión tanto a aquellos aún en el Partido, como a aquellos que estando afuera se consideran parte de la gran cultura comunista de Chile.

Y me permito para finalizar esta breve carta citar a quien fuera uno de mis maestros en la política chilena, el sociólogo y revolucionario chileno, Nelson Gutierrez: “La sociedad chilena y las fuerzas políticas del centro y la derecha son alianzas políticas sin grandes proyectos de futuro, sin utopías y para quienes el capitalismo y el libre mercado constituyen la estación final de la historia. (...) Solo la emergencia de una tercera fuerza, de una nueva alianza de clases y fuerza social, de una izquierda del siglo XXI, podrá incorporar dinamismo a un sistema político institucional ya agotado...”

Adelante, a recuperar a los comunistas para los trabajadores y para Chile. Adelante, a construir la alternativa socialista y progresista para Chile.

martes, 11 de mayo de 2010

(Des) Variaciones (una vez más) sobre Ulrike Meinhof de la Fracción Ejército Rojo (RAF)



x Fesal Chain
Sociólogo


1. Breve introducción

Ulrike Meinhof nació el 7 de octubre de 1934 en Oldenburg y murió el 9 de mayo de 1976 en Stuttgart. (...) Meinhof realizó estudios de filosofía, pedagogía, sociología y alemán en la Universidad de Marburgo en 1955/56. En 1957, continuó sus estudios en la Universidad de Münster y pasó a formar parte del Movimiento de Estudiantes Socialistas (Sozialistischer Deutschen Studentenbund). Poco después militó en el movimiento antinuclear apoyando dichas tesis desde su puesto como redactora de la revista política Konkret. Fue miembro de la RAF, Fracción Ejército Rojo, grupo político militar crítico de la estrategia del Partido Comunista Alemán frente al acuerdo de socialdemócratas, socialcristianos y la antigua derecha alemana ligada al nazismo. Lo que Darhendorf llamó: 'La gran coalición (que) termina con la lucha de partidos como instrumento de un régimen democrático y (…) con la vitalidad de sus instituciones'.

"Stammheim fue la cárcel en la que estuvieron encarcelados los militantes detenidos de la Fracción del Ejército Rojo, Ulrike Meinhof entre ellos. Capturada en 1972, Meinhof fue condenada a ocho años de encarcelamiento cautelar. Mientras se desarrollaba el juicio definitivo en el que se pedía su cadena perpetua, la encontraron muerta en su celda, ahorcada, colgada del techo. Era el 9 de mayo de 1976. El gobierno alemán, socialdemócrata, mantuvo que se había suicidado, conjetura que fue apoyada posteriormente por una comisión de investigación parlamentaria. Las dudas al respecto siguen vivas. Años más tarde, un cuarto de siglo después de su muerte, en 2002, se supo que su cerebro había sido extraído de su cráneo sin el consentimiento de su familia. Se hicieron varias “investigaciones” con y sobre él. Finalidad científico-política: probar, demostrar, que su trayectoria política tenía suelo en una alteración neurológica tras una operación a la que fue sometida muchos años antes". (1)


2. Marco teórico: Genealogía de lo Monstruoso en Foucalt y la locura en Negativo en Sacristán.

2.1.- Genealogía de lo Monstruoso:
Adolfo Vásquez Rocca, Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso escribió un breve e interesantísimo artículo sobre la obra de Michel Foucalt, titulado: Foucault; 'Los Anormales', una genealogía de lo monstruoso.

En él resume, entre otras cuestiones, la visión de Foucalt respecto al Monstruo: "La primera de las figuras de lo que Foucault llama el monstruo humano es el que trasgrede la ley. La noción de monstruo es así – en principio - esencialmente una noción jurídica; jurídica en el sentido amplio del término, claro está, porque lo que define al monstruo es el hecho de que, en su existencia y su forma, no sólo viola el pacto cívico, sino también de las leyes de la naturaleza-. Es, en un doble registro, infracción a las leyes en su misma existencia. El campo de aparición del monstruo, por lo tanto, es un dominio al que puede calificarse de jurídico, biológico y plástico. Por otra parte, el monstruo aparece en este espacio como un fenómeno extremo, límite, el punto de derrumbe de la ley y, al mismo tiempo, de la salud y lo natural. El monstruo es así excepcional, precisamente por su rareza, por su carácter de curiosidad de feria; lo que hace que un ser humano sea un monstruo no es sólo la excepción que representan en relación a la forma de la especie, sino el problema que plantea a las regularidades jurídicas (se trate de las leyes del matrimonio, de los cánones de bautismo o de las reglas de la sucesión). El monstruo humano combina lo imposible y lo prohibido .

(...) Así en esta genealogía de lo anormal va a hacer su aparición la figura del individuo "peligroso" –al cual es imposible darle un sentido médico o un estatuto jurídico- y que no obstante es la noción fundamental de los peritajes contemporáneos. (...) El monstruo es la excepción por definición; el individuo a corregir es un fenómeno corriente. Tan corriente que presenta -y ésa es su primera paradoja- la característica de ser, en cierto modo, regular en su irregularidad. (...) El monstruo es, en el fondo, la casuística necesaria que el desorden de la naturaleza exige en el derecho. Así se dirá que el monstruo es el ser en quien leemos la mezcla de dos reinos, porque, por una parte, cuando podemos leer, en un único y mismo individuo, la presencia del animal y la de la especie humana..." (2)


2.2.- La locura en Negativo
Por otra parte Manuel Sacristán Luzón, Filósofo español, nos habla de Ulrike Meihof, a quien conoció durante su estancia en el Instituto de lógica de Münster, en los siguientes términos: “(...) algunos otros personajes, sobre todo uno que a mí me conmueve mucho -y supongo que cuando sea muy viejo y ya me esté muriendo todavía la recordaré con dolor- que es Ulrike Meinhof, a la que yo conocí en Münster, cuando empezaba a ser roja. Todavía no lo era mucho. También fue alumna de Adorno”.

“(…) En la Meinhof, lo que me ha llamado la atención es que no era una intelectual, era una científica, iba en serio, quería conocer las cosas, aunque acabara en la locura. Cosa manifiesta que acabó en la locura, en la insensatez, como Meinz, como los demás, pero eran gente que iba en serio” Por “ir en serio” entiendo no precisamente tener necesariamente ideas ciegas -la ceguera nunca es seria: es histérica, que es distinto- ni tampoco necesariamente ideas radicales. Con las mismas fórmulas teóricas de Ulrike Meinhof se puede ser perfectamente un botarate. (...) Se trata de la concreción de su vida, del fenómeno singular. No se trata de las tesis, que pueden ser, por un lado, disparatadas y, por otro, objeto de profesión perfectamente inauténtica, a lo intelectual”.

En mi ocupación con Ulrike Meinhof, con el grupo de Baader-Meinhof en concreto, supongo que mi motivación es doble. (...) Una de las motivaciones era ésta: entender la cosa alemana, cosa que les pasa a los alemanes. Entender cosas que les pasa a los alemanes es entender cosas que me pasan a mí, porque tengo un buen elemento de cultura alemana asimilada... Esta motivación estaba, pero sobre todo la otra, la presente, la consciente, era una motivación crítica. Intentaba entender la locura política del grupo Baader-Meinhof como negativo de la locura satisfecha de los partidos comunistas occidentales. Era otra clase de locura, pero era sólo el negativo de la misma locura, de la misma falta de sentido común”. (3) y (4)


3. Una Biopolítica Plástica Negativa a la Política Tradicional. (Como fenómeno reactivo y creativo al orden actual de cosas).

No puedo dejar de pensar en Ulrike Meinhof, pocas veces me deja tranquilo. En primer lugar por el significado del acuerdo al que remite Dahrendorf de la gran coalición y de su tremenda actualidad para nosotros los chilenos. Pero no sólo por ello, que es el marco estructural de la ideología capital-individualista, sino porque en el devenir de la supuesta normalidad de la transición democrática, en que lo definitivamente absurdo y criminal se hace presente a cada instante de la vida nacional (represión sistemática al mundo indígena y mapuche en particular, negligencia criminal en el terremoto y posterior tsunami, explotación y sobrexplotación de los trabajadores y de los recursos naturales, construcción de una rutina de sacrificio inútil, marginación de grandes masas de la calidad de vida misma,etc, etc, etc.), se comienza a configurar un estado social cerrado a la resolución del dominio.

Dicho de otro modo y en una explicación bastante más profunda que la de Bielsa con respecto a los saqueos y más cercana a Gabriel Salazar, se ha comenzado a crear en Chile, en situaciones de baja y mediana intensidad un fenómeno de violencia reactiva a la violencia institucional y sistémica. No se trata de masas que buscan el placer del consumo, sino de grupos sociales neurotizados que no ven, porque efectivamente no la hay, una salida al triple encierro social: al encierro individualista, que en palabras de Francisco Varela, hace creer que el cerebro y sus manifestaciones son meramente personales y nada tiene que ver con el otro, al encierro social de la explotación económica a ultranza, y al encierro político de un sistema representativo que no representa y que miente. Sobretodo en un momento histórico en que oh, la izquierda tradicional comienza como dice Sacristán, a construir su locura satisfecha.

Es evidente y quien no lo entienda así, no entiende nada de nada con respecto a Foucalt y a Sacristán, que por una parte la conceptualización de Monstruo, no es una definición del autor, sino una definición de los dominantes, que el autor rescata en su ejercicio arqueológico. Como tampoco la definición de locura es un juicio valórico. Foucalt es capaz de situar al Monstruo o a lo monstruoso justamente en el "espacio como un fenómeno extremo, límite, el punto de derrumbe de la ley y, al mismo tiempo, de la salud y lo natural", pero se refiere esencialmente (no exclusivamente) al derrumbe de lo dominante. Cuando hordas de personas independientes de su determinación social, son capaces de saquear grandes tiendas y supermercados y obtener un botín, o cuando grupos político-militares como la RAF, comienzan a desarrollar guerrillas urbanas y ataques directos, es porque ambos observan la inutilidad total de la participación o de la representación en el sistema tal cual lo han configurado elites bárbaras y ciegas. Lo que pasa es que como personas de cierto sentido común, muchos de nosotros podemos entender estas manifestaciones en el contexto y la historia de las dictaduras terroristas, pero se nos hace muy difícil entenderlas en la supuesta construcción democrática.

Pero digo supuesta, porque si uno se detiene a hacer una arqueología de las manifestaciones del poder en la democracia chilena, perfectamente puede encontrar, sin mayor trabajo, actos de locura institucional y voluntad preconsciente y sistemática de marginación de amplias capas y clases sociales. Para preservar el modelo, que a juicio de las mismas elites no sólo redunda en provecho particular, sino que es eficiente y eficaz para el resto del cuerpo social. Eso genera en los grupos más radicales, un diagnóstico acertado y una emoción de la imposibilidad de actuar distinto. Y no son radicales por sus acciones, sino especialmente porque son capaces de poner al sistema en la justa dimensión de su barbarie.

La locura entonces no es desvarío, sino que deviene, especialmente de aquellos grupos y colectivos políticos que justamente NO hacen ideología, en ser capaces de "conocer las cosas," de tener una actitud "científica", y de extremarla al punto de “ir en serio”, contra el dominio mismo. Es decir de concretar la crítica de modo biológico, político, jurídico, económico y estético-plástico, en hacer cuerpo todo el diagnóstico, toda la emoción y la critica cognitiva misma en la vida propia y singular y contra el cuerpo y la vida dominante, a riesgo de morir en el intento, es decir a riesgo de destruirse a sí mismos.

A mi juicio esta es la realidad que se ha ido configurando como proceso no civilizacional en Chile, el ejercicio del poder mismo y la administración del dominio ciego como triple encierro y aquello humano capaz de combinar lo imposible y lo prohibido y la concreción del fenómeno singular de vuelta a la violencia y a una cierta animalidad-cuerpo, como la casi única y dolorosa dimensión reactiva y a la vez creativa al bárbaro y egoísta orden actual de cosas. Quien no desee ver esto, o está en la ignorancia completa o tiene altos interés que defender y reproducir.






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(1) Nota (1) del artículo de Salvador López Arnal: Un filósofo existencialista y comprometido que visitó la cárcel de Stammheim; En http://canariasinsurgente.typepad.com
(2) Dr. Adolfo Vásquez Rocca; Foucault; 'Los Anormales', una genealogía de lo monstruoso. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso – Universidad Complutense de Madrid. Texto cedido por Andrés Bianque.
(3) Ibíd 1.
(4) Citas de Manuel Sacristan extractadas de: “Cuando empiece la vista” (julio de 1974), mientras estaba detenida en Stammheim, y “Nota a la Pequeña Antología de Ulrike Marie Meinhof”, una presentación fechada el 8 de junio de 1976, un mes después de su muerte. Ambos textos están recogidos ahora en Manuel Sacristán, Intervenciones políticas. Icaria, Barcelona, 1985, pp. 158-177 y 178-195 respectivamente; Penúltima conferencia (“Sobre Lukács”, abril de 1985) y Conversaciones con Jordi Guiu y A. Munné. (Nota del Autor).

lunes, 3 de mayo de 2010

Por fin la izquierda, desde Wilhelm Reich


x Fesal Chain

Hace mucho tiempo andaba tras este texto, el mio y el de Reich, en este periplo de pensar a la izquierda, en estos derroteros de profundizar e ir más allá de lo político, correcto o incorrecto. En el camino sinuoso, a veces escarpado y tantas veces rodeando el precipicio, de repensar a la izquierda sin efectismos, con la responsabilidad de aportar a su reconstrucción sólida e imperecedera, si fuese posible.

Cuál fue verdaderamente el inicio de la traición a nosotros mismos, cuál fue el génesis de la decadencia del pensamiento y de la acción de la izquierda universal y chilena, cuál fueron los conocimientos, las reflexiones y las bases filosóficas que abandonamos, para llegar a ser una oferta más, casi sin distingos de las demás propuestas existentes. Qué hacer frente a ello.

Creo que he ido realizando un trabajo intelectual, sino acertado, al menos honesto. Comencé a trabajar desde el leninismo y lo que a mi juicio era su falta de aplicación. Así tomé las propuestas revolucionarias del 70 del siglo pasado e intenté desde la matriz del mirismo histórico de actualizarlas a los fenómenos de hoy. Sin lugar a dudas que combine desigualmente la reactualización con la deconstrucción completa de nuestra herencia y modos políticos y culturales de ser y hacer en lo tiempos presentes, hablo de los últimos 35 años para ser exacto, para luego, al menos inicialmente, desentrañar la esencia de la izquierda en los inicios del Allendismo, entroncándola, como propuesta de transformación, con el pensamiento desarrollista y nacionalista. No está demás decir que mi formación ha dado por hecho la herencia cultural de Marx, Lenin, Recabarren, Allende y Enríquez.

Pero no he llegado a la esencia del problema, puesto que la izquierda hoy, no es la propuesta de transformación que alguna vez fue, ni la que soñamos. Y estando en este desasosiego permanente, me he reencontrado con un texto, que ya venía murmurando en mí, haciéndose carne. Y si me permiten la osadía y la afrenta, es un texto escrito a cuatro manos. Porque nada de lo externo no existe en lo interno. Es un escrito que yo encontré, pero que también me encontró y no podría ser de otro modo.

En el libro de Wilhelm Reich "La Revolución Sexual", hay tres páginas fundamentales, son las tres últimas y que en definitiva, estimo que responden a este periplo realizado por mi en casi 100 artículos, pero que es mucho más que eso. Es el recorrido de mi juventud hacia mi madurez, es el recorrido desde el deslumbramiento, pasando por la realidad desnuda, hasta llegar al desengaño y al redescubrimiento. Sin que por ello me haya tenido que cambiar de ropaje radicalmente y sin que por ello haya tenido que en definitiva, traicionarme a mi mismo.


Diálogos

Nos dice Reich: "La vida vegetativa del hombre, que el comparte con toda la naturaleza viviente, le incita al desarrollo, a la actividad en forma de estímulo y de impulsos que llaman a la acción. Estas sensaciones constituyen el núcleo de toda filosofía del progreso; revolucionaria por consiguiente".

Pues si debemos estar de acuerdo en algo, es que ser de izquierda es ser progresista, ser revolucionario. Convocar al hombre y a la mujer a la acción transformadora de sí mismos y del mundo.

Continua Reich: "Así pues, el sentimiento religioso de unidad con el universo tiene su fundamento en hechos naturales. Pero las sensaciones vegetativas naturales se embotan haciéndose místicas. El cristianismo primitivo era esencialmente un movimiento comunista; su poder, afirmador de la vida, al negar la sexualidad, se convirtió en su contrario, en ascético y sobrenatural. Adoptando la forma de Iglesia, el cristianismo, que luchaba por la liberación de la humanidad, renegaba de su propio origen. La Iglesia debe su poder a la estructura humana negadora de vida que resulta de una interpretación metafísica de la vida: prospera gracias a la vida que ella mata".

Más allá de la terrible actualidad de este párrafo con respecto a la crisis de la Iglesia que evidentemente ha nacido, se ha desarrollado, desencadenado y hecho evidencia a partir del problema de la negación de la sana sexualidad de sus miembros y de sus seguidores, hay aquí una enorme, enorme reflexión en torno a la transformación de los movimientos de liberación en instituciones de represión y reaccionarios del progreso y de la liberación humana.

Ser reaccionarios es negar lo vegetativo, negar en este caso la sexualidad y especialmente a través de ella, la unidad del hombre y la mujer con la naturaleza de la cual provienen, negar el estado de felicidad y satisfacción que proviene a su vez de la comprensión profunda de la unidad de lo humano y lo natural, para terminar transformando dicha experiencia en algo sobrenatural, inexplicable materialmente.

Prosigue Reich: La teoría económica del marxismo reveló las condiciones económicas de una vida progresista. Los acontecimientos de la Unión Soviética demostraron su exactitud. Pero su limitación a conceptos puramente económicos y mecánicos la desvió peligrosamente hacia la negación de la vida con todos sus síntomas bien conocidos. En estos años de duros combates políticos, ha fracasado este economicismo porque la aspiración a la vida vegetativa ha sido condenada como si fuese sicología y se ha dejado para los místicos".

Es casi un desacierto comentar este párrafo, por su exactitud, al igual que el anterior, pero lo intentaré con toda mi fuerza. Si bien el marxismo fue capaz en esencia de reformular la ley del valor y de ahí lanzar sus diagnósticos y propuestas, no es difícil darse cuenta que los socialismos reales, incluida Cuba hoy, se detuvieron con extremo afán en las condiciones económicas de vida, en la igualación radical, para luego en su derrota propiamente económica virar hacia modelos del capital. China es el mejor ejemplo.

Pero lo que los socialismos reales han hecho a su vez, es justamente confundir o simplificar las condiciones económicas de vida, con las condiciones materiales de vida. Por eso se explica que hayan desarrollado en su seno las dictaduras que conocemos. se justifican en su lógica, en la medida que a través de ellas se lograría la obtención del objetivo central. Producción, productividad, distribución social del valor, igualdad económica, supresión de las diferencias de clase.

Discúlpenme el tener que ahondar en esto más en detalle. Desde Reich, podemos comprender que la materialidad de la vida no son meramente las relaciones sociales de producción, ni siquiera Marx lo afirmó, sino y como parte constitutiva de la materialidad, la vida vegetativa, es decir, "el sentimiento oceánico", la enorme capacidad humana de lograr estados de sanidad y despliegue mental y físico, de plenitud y libertad creativa en toda su extensión política, cultural, en fin, de progreso material efectivo.

No estamos lanzados a la vida para meramente triunfar como seres económicos, acaso esa sea la trampa fundamental. No estamos lanzados a la vida para no diferenciarnos en absoluto o para formar ejércitos de hombres y mujeres con trabajo y salario justo. Estamos en la vida para aquello, pero para mucho más. Para a través de la justicia social, de la igualdad, de la redistribución social de la plusvalía, de la planificación democrática del trabajo, lograr nuestra libertad plena, una vida de unidad con el todo natural y social comunitario, de desarrollo sano del amor, de la sexualidad, es decir de la supresión de la enfermedad individual y social. Y no puede ser por etapas, puesto que la reafirmación del economicismo no fue sino y sigue siendo en los socialismos reales como estados del capital y en el capitalismo, la supresión de la vida libre, del despliegue de la totalidad de lo humano.

Reich nuevamente: "La vida vegetativa entró de nuevo en escena con ese neo paganismo que es el nacionalsocialismo alemán. La pulsación vegetativa fue comprendida mejor por la ideología fascista que por la Iglesia y fue traída a la tierra desde el reino de lo sobrenatural. En esta perspectiva, el misticismo nacionalsocialista del "vigor de la sangre" y de la "fidelidad a la sangre" representaba un progreso comparado con la vieja idea cristiana de un pecado original; sin embargo, fue sofocado por una nueva mistificación y por una política reaccionaria. Aquí también la afirmación de la vida se convierte en negación de la vida bajo la forma de ideologías ascéticas de sacrificio, de sumisión, de deber y de comunidad de la raza. A pesar de ello, la doctrina del "vigor de la sangre" es preferible a la del pecado original; habría que encauzarla positivamente".

Este párrafo es decidor y de una honestidad enorme. Reich escapó del nazismo, también habrá que decir que fue declarado demente y asesinado por el capitalismo norteamericano. Sin embargo aquí declara una cuestión de extrema importancia. "La doctrina del vigor de la sangre es preferible a la del pecado original; habría que encauzarla positivamente".

Lo que nos quiere decir sin mediatizaciones, es que el componente ascético de sacrificio, sumisión de deber y comunidad de raza del nacionalsocialismo, torció el destino humano. Que si la reactualización vegetativa del nacionalsocialismo en su componente del vigor de la sangre, es decir de la fuerza biológica del hombre y de su voluntad creadora, enraizada en la fuerza de la naturaleza, hubiese continuado y perseverado en la auto afirmación de la realización humana y no en el seguimiento de valores superiores encarnados en un semi dios o un furher inmaculado y perfecto, como lo afirma el esoterismo extremista, lo más probable es que la humanidad en su conjunto hubiese superado el estado católico de represión universal. Así mismo, si el nacionalsocialismo no se hubiese desviado hacia la visión mágica de una comunidad de raza como conceptualización inventada, el pueblo alemán y la humanidad en su conjunto se habrían considerado de la misma sangre en la puesta en marcha del proyecto, puesto que lo somos, somos humanos iguales en ese sentido, de una biología que nos hace hijos de la "raza universal", si es posible usar este concepto absolutamente desterrado de las ciencias sociales.

Finalmente Reich: "Sin embargo, el despliegue de la vida no puede detenerse. Lo que los socialistas llaman la "necesidad histórica" no es otra cosa que la necesidad biológica de la expansión de la vida. La distorsión del despliegue de la vida en ascetismo, en estructuras autoritarias y en negación de la vida puede aparecer de nuevo;pero las fuerzas naturales del hombre triunfarán, al fin en la unidad de la naturaleza y de la cultura".

Si la izquierda universal y la izquierda chilena, aún existente en las conciencias y en germen en el mundo social, quieren transformar el mundo, es decir quieren liberar al hombre y a la mujer de sus enfermedades individuales y sociales, de sus determinaciones de clase y de sus represiones sexuales y determinaciones síquicas, deben comprender que su renacimiento no es sino "maldecir a los ejecutores del poder autoritario y de la ideología ascética, que (...) se llaman Padre y Madre" (1).

Puesto que toda reorganización de la izquierda como revolucionaria, debe ser capaz de tomar la tradición del cristianismo primitivo como afirmador de la vida, del comunismo en su acertado diagnostico de las condiciones económicas de una vida progresista y del neo paganismo como comprensión de la fuerza biológica del hombre y de su voluntad creadora sin dioses, que siempre estará enraizada en la fuerza de la naturaleza de la cual somos parte.


(1) La Revolución Sexual, Wilhelm Reich.

jueves, 15 de abril de 2010

Despercudirse de la izquierda


x Fesal Chain

Mi generación de los 80 y la dos anteriores, es decir aquellas del 60 y 70, nos acercamos a la izquierda por razones de fuerza mayor, era el camino de la justicia social, de la fraternidad humana y de la libertad. Sobretodo desde los años 70 en adelante. La vía chilena al socialismo y la lucha más consecuentemente democrática contra la dictadura pinochetista tenía un domicilio específico, el gran arco de la izquierda chilena.

Nadie que haya militado política o socialmente en la izquierda en dicho contexto histórico, puede renegar un ápice de su identidad formada en aquellos valores, normas y actos. Todos ellos se internalizaron en nuestros cuerpos como educación heredada y adquirida.

Sin embargo al pasar casi 40 años de la Unidad Popular y 20 del término de la dictadura, no es posible quedarse sólo en los valores y actos de valentía, arrojo y heroicidad de la izquierda contra la dictadura. Es necesario también ser capaces de hacer una arqueología de sus errores y disvalores, de sus agitaciones vacías y de sus mascaradas.

El gesto fundacional del Presidente Allende, de defender con su propia sangre la democracia y la libertad política, económica, social y cultural de Chile, si no ha quedado en el olvido, al menos se ha difuminado en los propios actos de la actual izquierda chilena y de sus dirigentes, y me refiero a toda la izquierda, tanto aquella que tomo el relevo del Allendismo como aquella que gobernó Chile durante 20 años. Hablo de toda la izquierda política y cultural, de cualquier signo.

Esta izquierda no ha estado a la altura moral del gesto del Presidente mártir. Y probablemente nunca lo estuvo. Esa canción de Pablo Milanés "A Salvador Allende en su combate por la vida" es un tremendo análisis al respecto:

"Qué soledad tan sola te inundaba
en el momento en que tus personales
amigos de la vida y de la muerte
te rodeaban".

La soledad de aquel que sabe la magnitud de la tragedia y de la derrota, que a su vez es la soledad de quien tiene la enorme comprensión de que pocos entendieron la magnitud de la utopía. Allende, en ese preciso instante, en que los lobos en jauría se ensañaban con los hombres y mujeres y con los símbolos más queridos, sin dudarlo, giró toda su figura hacia el pueblo, dándole la espalda a los políticos tradicionales, a los poderes y a las instituciones, acaso por primera vez, y convirtió sus actos en resistencia pura y dura, dejando de lado la clásica representación y haciendo carne al pueblo mismo en su cuerpo combatiente.

"Qué manera de alzarse en un abrazo
el odio, la traición, la muerte, el lodo;
lo que constituyó tu pensamiento
ha muerto todo".

La amplitud del poema convoca a la reflexión profunda. ¿Quienes odiaron y traicionaron? Es claro que el odio vino siempre de las clases dominantes, de las capas medias arribistas y aquellos sectores populares cooptados por los primeros. Pero la traición no puede venir sino de los propios. Una traición ontológica. De no haber construido desde los actos cotidianos, con toda la energía y voluntad, el sueño de Allende, que era el sueño del pueblo. Un sueño en el que no podían caber egolatrías. Los actos políticos debían ser sino puros, de gran altura y dedicación consciente. Pero la izquierda trastabilló entre discusiones estériles, correlaciones de fuerza, acomodos, peleas chicas de cargos y prebendas, en fin, siguió en la vieja política y no se dio cuenta que no había correspondencia posible entre esa política tradicional y añeja, y la gesta a la que nos habíamos convocado, desde Allende como pueblo en proceso de liberación.

Si hay otro hombre que representa a muchos hombres y mujeres que fueron capaces de ponerse a la altura de las circunstancias y de la pérdida, fue Miguel Enríquez. No dudó en dar la lucha armada desde el primer minuto y morir en ella. Después le siguieron otros y otras.

"Qué vida quemada,
qué esperanza muerta,
qué vuelta a la nada,
qué fin".

Y ciertamente, después de la inmolación de Allende, de su valiente determinación, ha habido una vuelta a la nada. Nosotros los militantes políticos y sociales y sobre todo el pueblo de Chile que se sintió representado por Allende, y que fue un baluarte de resistencia durante los años de la dictadura, se volvió a encontrar, una y otra vez, con los pequeños gestos, intereses y corrupciones de una izquierda que siempre trastabilla.

Por que no bastaba con luchar contra la dictadura, también a sangre y fuego y volver al poder o al parlamento, no bastaba. Todo eso, si es que se puede decir de este modo, era una obligación moral que se ponía por primera vez a la altura del martirio. Había que, una vez recuperada la democracia, comenzar a construir con mística, disciplina y valor, y con profunda honestidad todo aquello que se enarbola con tanta facilidad, pero que tristemente muy poco se practica.

Por que si hay algo que nos aleja a muchos de la izquierda y que nos impele a despercudirnos de ella, es su maldito acostumbramiento a levantar discursos que todo el mundo sabe bien que no hará. Ni en lo público ni en lo privado. Y ese es un pecado mayor. No podemos criticar a la derecha o al centro político por aquello, pues simplemente esos sectores no levantan las banderas de la igualdad, de la fraternidad y de la libertad y menos con la arrogancia monopólica e histeria que lo hace la izquierda. Y lo hace una y otra vez, pero en sus actos cotidianos construye una brecha entre lo que dice y hace, tan grande como la parafernalia con que vocifera sus principios.

La izquierda chilena, toda ella, en su matriz cultual ya no es creíble. Nadie pues, nos puede obligar a entrar a ese negocio. Y de alguna manera dejó de serlo en el preciso instante en que Allende, en esa soledad tan sola, se enfrentó a los misiles y a los tanques. Somos ya personas adultas y sabemos muy bien que no es posible seguir a aquellos que dicen una cosa y hacen otra tan distinta, en una dirección exactamente contraria. O que construyen actos miserables, muy pero muy lejanos a lo que proclaman a los cuatro vientos.

Estamos solos, como lo estuvo Allende. Estamos siempre inmolándonos, como lo hizo Allende, estamos rodeados de quienes no trepidan, cuando se traicionan a sí mismos, en traicionarnos siempre, como le pasó a Allende.

Yo, que fui tremendamente crítico de la Unidad Popular, en el sentido de que no era posible hacer una revolución sin violencia, hoy, si he realizado una autocrítica real, apunta a la profunda valoración de Allende, de su honestidad, de su capacidad de leer la matriz cultural de Chile, de ponerse con actos concretos, día a día, a la altura de los desafíos y de la utopía que se deseaba construir, y de ser capaz de defender con su vida al pueblo de Chile.

Debemos despercudirnos de la izquierda chilena de una vez por todas, justamente porque debemos volver a Salvador Allende en su estatura moral, en su humanismo, en su cotidiano y heroico caminar.

lunes, 29 de marzo de 2010

QUE NO HAYA EQUÍVOCOS


x Fesal Chain

Mi compromiso siempre es desde la palabra, que denomino vivificadora, hacedora, en lo posible develadora de aquello que la ceguera y la falsa conciencia se encargan de esconder bajo la cama o en viejos desvanes olvidados.

La majadería no es mi vocación, es la palabra siempre, allí donde las ideas sean proscritas, en ese lugar estaré siempre con mi oficio alentando el coraje de los perseguidos por el espíritu histórico. En eso tengo, si es que en la vida se puede tener alguna certidumbre, una cierta seguridad y compromiso ineludible, especialmente conmigo mismo y por continuidad con los marginados y olvidados.

Nada me puede dar más satisfacción que se lean mis artículos, poemas y narraciones, pero si hay algo que me da un placer superior, es que me ataquen de distintas trincheras. Es a mi juicio, un buen indicador que uno va por la senda de la belleza y no en el camino aberrante de la porfía de los fascistas y/o estalinistas de la vida.

Para ser más claro, y para tener cierto sentido de la historia, aún cuando es evidente que debemos superarla por un camino filosófico distinto, la dictadura pinochetista fue a no dudarlo, la experiencia humana más aborrecible y cruenta de nuestra experiencia reciente. Y a pesar de mi oficio y de mi vocación, me atrevo a afirmar que no hay lenguaje para describir el horror y mantener la memoria viva del genocidio. Hay palabras y siempre las habrá, pero nunca resultarán suficientes para mantener en las conciencias las imágenes, el miedo, la rabia y la orfandad de un pueblo casi indefenso frente a la barbarie.

Pero para ser aún más claro. Que fuese la izquierda chilena levantando todas las formas de lucha, un alternativa heroica y valiente frente al pinochetismo genocida, y que como generación nos hayamos comprometido a través de ella en la defensa de nuestro pueblo, y que además en esa lucha hayamos comprendido las determinaciones sociales de la dictadura, no significa de ningún modo, que tengamos que aceptar a priori, la defensa religiosa de esa misma izquierda a todo aquello que, ya sea por ideología , por falsa lealtad o agradecimiento de la solidaridad, levante como justo y bueno, cuando la evidencia nos muestra que no lo es.

No es el objetivo de este artículo adentrarse en los fundamentos políticos profundos de la tradición antiestalinista no socialdemócrata, de una izquierda que al menos se ha quedado entre nosotros como herencia cultural y que siempre defendió los derechos políticos y sociales de los trabajadores por sobre el aparato del partido y del estado. Ni tampoco entrar en el debate de la preeminencia de la democracia representativa, de la división de poderes y del multipartidismo por sobre otros modelos.

Más bien quiero centrarme en el supremo valor de los derechos humanos y en especial de la libertad de conciencia, en un mundo en el que ya no basta levantar banderas y bajo ellas justificar cualquier acto político. Probablemente en pleno siglo XX, a la vez que se admitía el uso de la violencia política por parte de los movimientos de liberación, también se justificaba por unos y por otros que el estado fuese implacable. Pero después del genocidio Nazi, de los crímenes del estalinismo y de las dictaduras militares del Cono Sur, se ha internalizado en las conciencias de buena parte de la humanidad, no de los dominantes por supuesto, que por sobre los experimentos ideológicos debe existir el imperio del respeto a los derechos humanos, el derecho a vivir en la patria, y a la libertad de conciencia y expresión. Justificar la represión sistemática del estado y el gobierno a sus detractores por razones ideológicas, y políticas, es inadmisible bajo todo punto de vista.

Justamente, porque luchamos contra el horror del pinochetismo y sufrimos sus actos, es que no deseamos para nadie, para ningún país, ni clases, ni grupos, ni individuos, que sufran el exilio, el terrorismo de estado, la tortura psicológica, física o ambas, el silenciamiento de sus ideas y el encarcelamiento por ellas. Este deseo es válido para todos quienes creemos en el desarrollo humano, pero en especial para los escritores. Pues los creadores, como conciencia sensible y crítica de la humanidad, nunca deberíamos estar al servicio de determinadas miradas o poderes, sino al servicio de la palabra vivificadora y de los dominados de todo signo, y nunca con los sepultureros de los sueños, ni con los enterradores de las libertades.

Y para clarificar más mi posición frente a la Revolución Cubana, hago míos los principios básicos que planteara Pablo Milanés en España y publicadas por El Diario El Clarín de Argentina el 20 de marzo de este año:

"No soy un defensor de los derechos humanos solamente, ni de la libertad de expresión, ni del derecho a huelga, ni del restablecimientos de sindicatos -representados por los obreros y no por el Estado-, ni de la instalación del pequeño comercio, ni la libre salida del cubano de su país, etc. sino que soy un luchador por la perfección del socialismo que hemos proclamado durante 50 años".

Porque nuestros muertos por la libertad en Chile durante la dictadura, son los mismos muertos de hoy por la libertad en cualquier parte del mundo. Si no queremos ver eso, entonces nos interesa sólo nuestra ideología y nuestra política, en suma nuestra vocación de imponer cierto espíritu histórico, por sobre la libertad y los derechos humanos de quienes además son capaces de dar la vida por ellos.

viernes, 12 de marzo de 2010

La imperiosa necesidad de una Izquierda Nacional


X Fesal Chain

Sociólogo

El gobierno popular de Salvador Allende tuvo como estrategia central la autonomía económica de Chile entendida como la segunda independencia nacional. Provenía esta idea fundante no sólo del socialismo histórico, sino de las alianzas que este socialismo había realizado en y con los gobiernos radicales. Si bien Salvador Allende provenía del mundo demoliberal y parlamentario, fue un sujeto histórico capaz de recoger la herencia cultural de vastos sectores a los que los unía un fuertísimo denominador común: el proyecto estratégico de desarrollo nacional contra el mercantilismo y el liberalismo de la derecha tradicional chilena. Del punto de vista histórico hay muchísimas evidencias de que la conformación del proyecto de la Unidad Popular es la continuación de una propuesta anti mercantil de desarrollo económico y social, donde el Estado y el Gobierno como brazo operacional del primero, fuera capaz de dirigir la economía y de sentar las bases de alianzas sociales y políticas por el desarrollo económico y social de las mayorías trabajadoras.


1.- Radicales, Socialistas y Nacionalistas

Al respecto, los antecedentes históricos de la alianza política entre socialistas y nacionalistas (ambos doctrinariamente anti liberales), bajo los regímenes radicales, en la década de los años 30 y 40 son evidentes. Como antecedentes:

"...A mediados del mes de enero de 1939, el Movimiento Nacional Socialista (MNS), ya en algo recuperado de los luctuosos acontecimientos del 5 de septiembre (Matanza del Seguro Obrero. Nota del Autor.), y después de un congreso nacional de dirigentes, pasa a denominarse Vanguardia Popular Socialista, cuyas siglas fueron VPS.(...)Con la Vanguardia, Jorge González Von Mareés, pasa a reconocer dentro de nuestro país la existencia de la “lucha de clases, como un fenómeno innegable” (Declaración pública de la VPS, 1939), abogando en el plazo inmediato por su sustitución, mediante una política integracionista de carácter social y nacional". (1)

(...)Días después del triunfo del Frente Popular, el 24 de enero de 1939, ocurre el terremoto de Chillán, tragedia que dejó un pasmoso saldo de 30 mil muertos, 40.000 heridos y 10.000 casas destruidas. Unido el país ante el dantesco siniestro, comenzaron los esfuerzos de recuperación de las zonas afectadas, las cuales se encontraban aisladas e incomunicadas. “(…) Sin teléfonos, sin telégrafos, sin medicinas, sin víveres, en medio del pavor, medio millón de chilenos amaneció el 25 en mitad de una espantosa catástrofe (…)” (2)

"La Vanguardia Popular Socialista, mediante su voluntariado, prestó una activa colaboración en estas tareas, realizando un importante papel, por ejemplo, en el ámbito de las comunicaciones a través de su militante Pedro del Campo, hecho que le valió su reconocimiento público. Así comienza, en el ámbito práctico, un intenso contacto político entre el sector vanguardista y el frente popular, muy especialmente con el Partido Socialista, a través del dirigente de esa colectividad Oscar Schnake.

Cuando se estructuraba el nuevo gobierno, y quizás por la colaboración dada por el nacismo hacia el triunfo del abanderado del Frente Popular, esta alianza le ofertó una serie de cargos públicos, aceptándose solamente los puestos del dirección del Registro Civil y la Conserjería de la Casa de Crédito Agrario, puestos que fueron administrados respectivamente, por los vanguardistas Felipe lazo Pérez Cotapos y Gustavo Vargas Molinare".(3)

“(…) Don Pedro fue leal con todas las fuerzas políticas que lo eligieron Presidente, así como también con los ibañistas de la Vanguardia Popular Socialista de don Jorge González Von Mareés (…) El espíritu realizador de don Pedro Aguirre Cerda lo llevó muchas veces a designar en cargos importantes a hombres de otras tiendas, considerando tan solo su capacidad. Entre ellos recordamos a Guillermo del Pedregal, Roberto Vergara y tantos otros.” (4)

"Pocos días antes de cumplirse el primer aniversario de la masacre del seguro obrero, ocurrió un acontecimiento impensado y hoy olvidado de los libros históricos nacionales. En una concentración realizada en el Teatro Carrera, el Jefe de la Vanguardia Popular pronunciará un discurso ante sus cuadros, el cual culminará con un fraternal abrazo entre este y el dirigente socialista Marmaduke Grove. Así mismo, el 3 de septiembre de 1939, en el barrio cívico de la ciudad de Santiago de Chile, se desarrollará una multitudinaria concentración pública, la cual reunirá a los cuadros de la VPS y una delegación de las “camisas de acero” del partido socialista.

En cuanto al trabajo parlamentario, los tres diputados ahora vanguardistas ( González, Guarello y Molinare), lograrán la aprobación de iniciativas, tales como: el proyecto de ley para la creación de corporaciones de reconstrucción y fomento ( futura CORFO); la incorporación de un impuesto extraordinario a las empresas cupríferas norteamericanas establecidas en nuestro territorio (hoy conocido como “royalty”); la suspensión momentánea del pago de la deuda externa; más la consideración del establecimiento de un área exclusiva para la explotación marítima nacional ( conocida en el presente, como las “ 200 millas)”. (5) Otro elemento constitutivo de la relativa continuidad de la Unidad Popular con respecto a la doctrina común de nacionalistas y la izquierda en relación al rol del Estado es el proyecto de nacionalización del cobre: " Años más tarde, en 1940, González von Marées propuso la "nacionalización del cobre y del salitre"; dicho proyecto sería aprobado recién el 11 de julio de 1971 por el gobierno de Salvador Allende siendo uno de los principales hitos de la historia nacional". (6)

1.1.- Algunas distinciones

Es más que evidente que con lo anterior no estoy afirmando que la izquierda chilena se haya constituido a partir del pensamiento nacionalista ni nacista ni haya tan fuertemente influido por estos,como lo plantea Víctor Farías, sino pretendo demostrar que en la historia de Chile, la Izquierda Chilena tuvo, más allá de las diferencias ideológicas y de los conflictos internacionales, períodos importantes en que hizo primar su concepción anti liberal y de amplios acuerdos con todos aquellos sectores que también postulaban su oposición activa al liberalismo mercantilista y su apoyo irrestricto al rol del Estado como inversor, gestor y fiscalizador de la economía en su conjunto para beneficio de amplios grupos sociales mayoritarios.


2.- El Nacionalismo y La Izquierda antes y después del Golpe de Estado de 1973

Los sectores nacionalistas actualizados en Patria y Libertad y en el Partido Nacional, promovieron activamente la sedición, el sabotaje, la caída de Allende y el Golpe de Estado de 1973. Sus dirigentes más connotados fueron partícipes y protagonistas de la dictadura y muchos de sus cuadros fueron activos militantes de los Servicios de Seguridad: DINA Y CNI, y uno de sus líderes Pablo Rodriguez Grez llegó a ser abogado del Dictador Pinochet en pleno siglo XXI.

Pero también existen evidentes signos históricos que una parte importante del nacionalismo, pasado los sucesos de defenestración del General Leigh en 1978, fueron opositores a la dictadura pinochetista, especialmente en lo que respecta al modelo económico neo liberal importado de Chicago y promovido por el gremialismo UDI de Jaime Guzmán, que ya había girado desde el pensamiento nacionalista corporativista de Primo de Rivera al liberalismo económico de Chicago.

Como elementos adicionales a la confrontación del modelo económico entre duros y blandos (nacionalistas y gremialistas) hay suficiente material del rol directa y francamente represor que cumplió Jaime Guzmán sobre los destacamentos civiles tanto al interior como fuera del régimen, y de ahí se explica a su vez, su fuerte oposición a Manuel Contreras y a los aparatos de seguridad del régimen dictatorial que estaban fuertemente influenciados por el pensamiento nacionalista más ultrista y anticomunista y de carácter lumpérico.

Algunos documentos nacionalistas plantean también que el cruel y alevoso asesinato de Tucapel Jiménez, por ejemplo, fue más bien el aprovechamiento político por parte de los sectores pinochetistas de la dictadura, de una reyerta interna entre el pinochetismo y el nacionalismo, siendo Tucapel Jiménez un connotado líder nacionalista antipinochetista y antidictadura.

Por otra parte ya en 1986 aproximadamente, Roberto Thieme, uno de los lideres más connotados de Patria y Libertad, plantea públicamente en la Revista Análisis que era necesario formar parte del Movimiento Democrático Popular en la lucha contra la dictadura y siguió manteniendo una clara oposición al régimen y al liberalismo tanto de izquierda como de derecha. Una especie de tercera posición doctrinaria, aún cuando en su vida privada mantuvo estrechos lazos con la derecha chilena y con la familia Pinochet por consideraciones sentimentales y afectivas. Al respecto es recomendable leer el libro escrito por el periodista Manuel Salazar: El Rebelde de Patria y Libertad, de Sociedad Editorial Mare Nostrum.


3.- La izquierda y su vocación estatal, nacional y popular hoy

Propugnar hoy día un alianza entre sectores nacionalistas y la izquierda, al estilo de la década del 40, es un contrasentido político y ético, especialmente si consideramos la historia de la década del 70. Probablemente en la década de los 40 y hasta el año del "tacnazo", un fallido golpe de estado que ocurrió en Chile el 21 de octubre de 1969, (donde un grupo de oficiales liderados por el General Roberto Viaux, se acuarteló en el Regimiento “Tacna” de Santiago para exigir mejoras salariales y profesionales para el Ejército de Chile), sectores de la izquierda chilena que habían participado en el Frente Popular, en el gobierno de Ibañez desde el socialismo y el agrario laborismo, aún tenían cifradas esperanzas en que una alianza entre nacionalistas, militares y la izquierda, era el mejor camino de un proyecto nacional de desarrollo para los trabajadores, bajo un modelo de Estado fuerte y dirigista. Al respecto en conversaciones con viejos militantes socialistas cercanos al modelo nasserista, me ratifican que algunos de ellos a modo personal, participaron del intento de golpe de Viaux y que veían en este movimiento una alternativa al demoliberalismo de la izquierda histórica, de la falange y de la derecha tradicional.

Sin embargo las acciones de sabotaje y terroristas de Patria y Libertad antes y durante la UP, el golpe de estado de 1973 y las acciones y alianzas del nacionalismo con los servicios de seguridad del pinochetismo, le quitaron, si alguna vez las tuvo, a la totalidad de sus vertientes todas las cartas de nobleza que podían catapultarlo en alianza con una izquierda antiliberal, a ser una alternativa al liberalismo mercantil democrático .

Pero también la izquierda chilena perdió sus cartas de nobleza, por una parte ha abandonado todo tipo de proyecto de carácter estatal y de desarrollo, para terminar subsumida en distintas variantes del liberalismo parlamentario y del neo liberalismo, esto especialmente a partir de la influencia de los dirigentes que volvieron del exilio y de los sectores socialistas más liberales como el laguismo, el socialismo proveniente de la democracia cristiana (influencia directa del MAPU) y el tercerismo alemán. A su vez el Partido Comunista que seguía levantado hasta el año 2005, una alternativa o tercera vía a los liberalismos en pugna, ha vuelto a sus alianzas demoliberales históricas con los sectores socialistas liberales, tal cual lo hizo en la década de los 40 con sectores anti nacionalistas y anti socialistas, lo que lo ha colocado claramente en el ala izquierda de la socialdemocracia liberal.

Los planteamientos de Allende que provenían como matriz cultural de la visión estatal desarrollista tanto del radicalismo o socialismo democrático, de la propia izquierda marxista, como del nacionalismo de los años 40, ha quedado en definitiva como un recuerdo fantasmagórico de lo que alguna vez la izquierda chilena levantó como proyecto.


4.- ¿Entonces porqué una Izquierda Nacional?

La respuesta es simple, hoy la ultra derecha pinochetista y sus sectores transformistas, como la izquierda demoliberal en su conjunto, están unificadas en la administración del modelo financiero y monetarista. No hay alternativa política que coordine y levante una alternativa real a los liberalismos en pugna, al demoliberalismo de la izquierda socialista y comunista y al neoliberalismo democristiano y neopinochetista, en suma a la estrategia improductiva y usurera de la burguesía financiera quien ha supeditado a la totalidad de clases, fracciones y sectores socio económicos de la vida nacional a sus intereses particulares. Y hoy ya no sólo desde los poderes fácticos de los grupos financieros y corporativos de la clase patronal sino también desde el gobierno que han recuperado después de 20 años de administración socialdemócrata liberal.

De esta manera se hace urgente la construcción de una Izquierda Nacional, capaz de tomar en sus manos tanto la memoria y herencia cultural, la historia doctrinaria y política de los destacamentos más consecuentemente antiliberales de la historia de Chile y con vocación profunda de construcción de un Estado Nacional fuerte, especialmente las ideas y acciones que van desde los años 20 al 70 del siglo pasado, al mismo tiempo que limpiando esta historia de los sectores y destacamentos vacilantes y recalcitrantes o terroristas, reactualizando en el ámbito político y económico sus propuestas estratégicas.

A propósito de las reactualizaciones, no es azaroso que en la pasada campaña presidencial, el candidato opositor a Frei y Piñera, Enríquez-Ominami, que si bien proviene del liberalismo socialdemócrata, haya puesto énfasis en la defensa de trabajadores en general como creadores de la riqueza y a los sectores más tradicionales, por ejemplo los productores del agro en particular, como así también que su jefe de Campaña, Max Marambio haya invocado un rol aún más fuerte del Gobierno como brazo operativo de un Estado con mayor capacidad regulatoria y fiscalizadora de los mercados. Como así también no es azaroso, que un contingente de al menos 8% de la votación derechista lo haya respaldado, lo más probable es que sean aquellos sectores que no se identifican con la izquierda histórica, pero tampoco con el libremercadismo a ultranza de RN y de la UDI, es decir los sectores antiliberales históricos no izquierdistas y más apegados a la tradición nacionalista y antipinochetista. En esa incipiente alianza se vislumbra una relativa recuperación de la memoria histórica, de las ideas y acción política de los sectores más críticos del demoliberalismo y del mercantilismo.

A mi juicio, es necesario hoy tomar los elementos esenciales de los que fuera la propuesta Radical, Socialista, Nacional y Desarrollista de puesta en marcha de un Estado Co-inversor gestor, fiscalizador y propulsor de la economía nacional como industrialización, desarrollo hacia adentro y producción y distribución de la riqueza para las grandes mayorías nacionales, donde el gobierno sea el brazo político capaz de ejecutar las tareas estratégicas. Considerando, por supuesto, la globalización cultural, económica y política en la que vivimos actualmente, producto justamente de la internacionalización a gran escala del capital financiero.

Se trata a su vez de establecer las clases, fracciones de clases, y los sectores y grupos sociales que han sido supeditados económica y políticamente al modelo de Chicago: los sectores populares expropiados de todo fruto del crecimiento, los trabajadores manuales e intelectuales, los nuevos proletarios del retail y de las ventas, los micro, pequeños y medianos empresarios, los empresarios del Agro y del sector exportador, las Fuerzas Armadas y en especial el Ejército profesionalizado, con su enorme acumulación de elementos técnicos y teóricos de planificación y logística, considerar a los grupos económicos con fuerte presencia productiva o susceptibles de realizar re conversión y a los partidos políticos con vocación de servicio público y formación de cuadros profesionales y técnicos de intervención social en todas las áreas de la economía.

5.- La propuesta concertacionista de los últimos 20 años ha fracasado. No reformó el modelo neo liberal ni construyó un Estado Social, pero en lo estratégico no logró como propuesta socialdemócrata real, el reconocer dentro de nuestro país la existencia de la “lucha de clases, como un fenómeno innegable abogando por su sustitución, mediante una política integracionista de carácter social y nacional", como lo planteara Von Mareés y los sectores socialistas históricos en la década de los 40 bajo los regímenes radicales más progresistas.

La concertación no quiso romper con la hegemonía de la burguesía financiera sobre la totalidad de las clases, y grupos sociales de la Nación. De esta manera le hace entrega a la misma burguesía financiera liderada por su máximo financista y el hombre más rico de Chile, del gobierno de la República. No podría haber sido de otro modo pues la propia concertación no fue capaz ni deseo representar y traspasar poder a los grupos y clases subalternas al modelo financiero.

Hoy el gobierno de la burguesía financiera y de los poderes fácticos y corporativos de la clase patronal, tiene un margen de maniobra estrecho para optimizar el modelo y si bien aboga por un abstracto gobierno de Unidad Nacional, sólo podrá aplicar el modelo neoliberal y monetarista más ortodoxo, reproduciendo los antagonismos y problemas estratégicos de la lucha de clases del período anterior. Frente a esta realidad, no es para nada absurdo ni utópico, dado la creciente descomposición del modelo libremercadista, que los amplios sectores sociales ya descritos y los destacamentos de todo signo con mayor vocación estatal y de intervención, vía un modelo de mayor productivismo y redistribución de los frutos del crecimiento, comiencen a nuclearse para llevar adelante los verdaderos cambios estructurales que Chile requiere imperiosamente.





(1) Bragassi Hurtado, Juan; La Historia de la Vanguardia Popular Socialista .
(2) “Terremoto de Chillán”; Revista Ercilla; N° 195; enero de 1939.
(3) Ibíd 1.
(4) Chamudes, Marcos; “Cuidado no me desmienta”; editorial Alonso de Ovalle, 1954; pp.11 a la 112.
(5) Ibíd 1.

lunes, 8 de marzo de 2010

Tiempo de algunas verdades verdaderas


x Fesal Chain


Que la verdad existe, al menos en las Ciencias Sociales es ya un hecho evidente, largo sería detallar y explicar aquello, sin embargo los criterios de verificación y la existencia de leyes, lo demuestran, la ley del valor por ejemplo está suficientemente verificada en la historia del mundo y de la economía política.Eso por dar un ejemplo grueso.Por mi parte estimo que hay verdades mentirosas y verdades verdaderas. Las verdades mentirosas se pueden denominar consensos o afirmaciones de corrección (lo políticamente correcto por ejemplo) las verdades verdaderas, no son aquellas que meramente dependan del juicio crítico mio o de cualquiera, sino sobretodo aquellas que develan o revelan a las primeras.

Hay muchas verdades mentirosas o de cierto sentido común en este Chile de cataclismos. Largo detallar. La Unidad Nacional, la Solidaridad inherente a cada chileno y chilena de corazón de pan, el enorme cariño a los extranjeros, la fuerza que podemos tener frente a sucesos críticos, etc. , etc., etc.

Hay por otra parte verdades verdaderas del tamaño de una Catedral y que a los chilenos y chilenas le provocan rechazos y negaciones enormes, y ciertamente ya constituyen sino leyes al menos ciertas regularidades históricas.

Que somos un país de bárbaros y no exactamente de bárbaros sencillos como dice el poema, es evidente, la Guerra del Pacífico, la Contrarrevolución del 91, el Golpe de Estado de 1973, son algunos ejemplos de máxima depredación de unos contra otros.

En mi artículo CHILE: POBRE PAÍS DE INEPTOS Y CRIMINALES, DE INCULTOS Y ARRIBISTAS, muestro acaso los rasgos más bárbaros de nuestro país y de los chilenos en esta última catástrofe. No es necesario ahondar en demasía.

Hay sin embargo verdades entre aquellos que se dicen críticos, que de ninguna manera deben ser enarboladas o afirmadas. Se trataría acaso de un crimen mayor a lo denunciado, una especie de falta de lealtad estratégica y una vuelta de carnero con respecto a los propios valores y convicciones. Creo que es justamente en esta área crítica donde se muestran con mayor concentración y pesadez las verdades verdaderas, y como dijera Pablo Neruda frente al informe Kruschov sobre los crímenes del Stalinismo, lo más doloroso es cuando las afirmaciones del enemigo tiene base y son en gran medida ciertas.

Que la izquierda chilena dejó de ser la esperanza de millones, porque se ha convertido en un contubernio de mediocres que hacen mal las cosas y que culturalmente no son más ni menos que los permanentes pedigüeños, que desean capturar el estado para no trabajarle un peso a nadie, o en su defecto hacer negocios en el mundo privado con el sumo cuidado de que sean muy secretos, para no espantar a sus huestes, que aún creen o dicen creer en las promesas superficiales de la nomenclatura y su servidumbre humana.

Que la izquierda chilena se llena la boca con el pueblo, pero que generalmente no representa a más del 5% o 10% del electorado, un esmirriado número de seguidores dogmáticos y conservadores, que no son capaces junto a sus líderes, de ampliar la mirada y proponer nuevos derroteros frente a la pobreza material y cultural de un país atravesado por la desigualdad profunda, la descomposición moral y de la inteligencia y capturado a su vez no sólo por los mediocres, sino también por un lumpen que va desde políticos a empresarios, de profesionales a narcotraficantes y que atraviesa la división social del trabajo y a las clases. Acaso porque algunos frenéticos izquierdistas pertenecen a este continuo social.

Que aquellos que siguen a esa izquierda, me atrevo a decir la gran mayoría cultural, y que se dicen solidarios y magnánimos y andan levantando causas lo más lejanas a su propio territorio y realidades más cercanas y visibles, lo hacen porque acompañar las causas de Etiopía, de Haití y otros lugares o meterse la mano al bolsillo y depositar en cuentas frías o sombrías, es bastante más fácil que vivir en la austeridad y acompañar al hermano adolorido, al amigo o al familiar que de verdad se retuerce en las dificultades, para qué hablar de estar junto al compañero o compañera, título tan usado en reuniones pero vacío de contenido y de sentido.

Que aquellos que se dicen de izquierda o progresistas, en la superficie y en el fondo, en su gran mayoría me atrevo afirmarlo nuevamente, están más bien preocupados del dinero, que puedan capturar del partido o del estado o lisa y llanamente hacerlo en buenísimos trabajos del mundo privado, que después critican de la boca para afuera o sólo en las elecciones. Dinero que valoran más que a las propias causas que dicen defender y que les permite invertir en negocios gastronómicos o de la construcción, o pasearse en Isla Negra o en Tunquén y en el Sur de Chile, en briosos autos veloces donde escuchan a Schwenke y Nilo, derramando lágrimas de cocodrilo y acordándose cuando eran simples mortales.

Que la totalidad de las ideologías y partidos progresistas y sus actores principales y secundarios, están atravesados por el individualismo más descarnado y por la barbarie cínica de no quedar nunca mal con nadie y de sólo criticar aquello que políticamente cae de cajón, pero no de ver en sus propias vidas lo que critican y demonizan en los otros. Siempre es más fácil criticar a la derecha para esconder la propia pudrición. Incluso usando lo que tanto criticaron en el pasado, la presunción de intenciones, o la campaña del terror, la misma que ocupo el golpismo asesino antes de que gobernara el Presidente Allende.

Que una gran mayoría de chilenos está cansado, aburrido y tienen clarísimo que el discurso de justicia social, igualdad, libertad y fraternidad de las izquierdas, no es sino un palabreo hueco, una mascarada para seguir haciendo el gran negociado de la historia: el ser adalides de esos valores para la galería como imagen holográfica, pero actuar miserablemente como el más burgués de los burgueses o acaso peor, pues siempre es más fácil obtener ganancias y emprender proyectos en beneficio personal con dinero ajeno y jugando adolescentemente con las esperanzas de todo un pueblo. Y si no les resulta el negociado, siempre está el ultimo recurso, el machacar a los ojos del pueblo aburrido de sus arengas, que son las víctimas permanentes de la historia, que están traumados y que existe en el país y en el mundo un complot general contra sus bellos ideales.