jueves, 17 de septiembre de 2009

La traición histórica de los dirigentes comunistas


x Fesal Chain

Para analizar el giro del Partido Comunista de Chile en la actual coyuntura, me ha parecido necesario contextualizar este fenómeno tan importante y complejo para la izquierda chilena y las fuerzas sociales populares, con fragmentos de una Breve historia del Partido Comunista de Chile, escrita por Wladimir Araya el 10 de octubre del 2007 y publicada en el sitio oficial del Partido Comunista en Internet. Posterior a esta reseña, mostraré a partir de un discurso de Gladys Marín, sus ideas fundamentales y la política del partido desde 1994 hasta la segunda vuelta electoral del año 2005, pasando por la política de Guillermo Tellier y Lautaro Carmona desde el 2005 a fecha, para terminar desarrollando algunas ideas y conclusiones de lo que denomino el giro histórico del PC.

I.- Breve Historia del Partido Comunista de Chile (1977-1994). Fragmentos de un artículo de Wladimir Araya.

"Combatiendo por la democracia

(...)En agosto de 1977, se celebra el primer Pleno del Comité Central del Partido Comunista, bajo la tiranía. Allí se analiza lo ocurrido durante el Gobierno Popular, sus logros y falencias. Con un profundo sentido autocrítico se pasa revista a la actuación del PC en esos mil días, sus aportes y deficiencias. Se señala que la carencia de una acertada política militar constituye un "vacío histórico".

La política de Rebelión Popular de Masas

En 1980, el Partido Comunista proclama la política de Rebelión Popular de Masas: el empleo de todas las formas, incluso la violencia más aguda, para derrotar la tiranía. (...) En agosto de 1983, se constituye la Alianza Democrática, liderada por la DC; en septiembre, el Movimiento Democrático Popular, que encabeza el PC. El 14 de diciembre de 1983, se funda el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Se multiplican las acciones de desestabilización de la tiranía: cadenazos, apagones, ataques a agentes del terrorismo de estado. En abril de 1986, se constituye la Asamblea Nacional de la Civilidad, la más amplia coalición social en la historia de Chile. También el Comité Político Privado en el que participan todos los partidos políticos de oposición.

La salida pactada

Al no proseguir, (N. del A.) las grandes jornadas de protesta y al ver la envergadura que tomaban y las claras perspectivas de una salida democrática de masas, el imperialismo interviene más groseramente que antes en los asuntos internos de Chile. Presiona a la Democracia Cristiana y a otros partidos de centro derecha para que abandonen la Asamblea Nacional de la Civilidad, disuelvan el Comité Político Privado, renuncien a la lucha confrontacional con la dictadura y busquen el camino de una salida pactada con ella. Y así lo hacen. Sólo los partidos populares prosiguen la acción frontal contra Pinochet. Pero ocurren dos reveses que debilitan ese camino: el descubrimiento del arsenal patriota en Carrizal, en agosto, y el fracaso del intento de tiranicidio, en septiembre de 1986. El 26 de junio de 1987, (...) el PC y un sector del PS constituyen la Izquierda Unida.

(...) En febrero de 1988, 13 partidos acuerdan participar en el plebiscito convocado por la dictadura, renunciando a toda acción confrontacional con ella. Entre estos, están los partidos que formaron la UP con el PC. Sólo éste sigue planteando la necesidad de continuar las acciones de masas contra la tiranía, para construir una salida democrática y popular, sin amarres que impiden alcanzar una real democracia. Entre las jornadas que convoca está la exitosa marcha contra el hambre del 11 de julio de 1988. Junto con ello, el PC llama a trabajar y a votar por el NO en el plebiscito. El 5 de octubre, vence el NO en el plebiscito. Es derrotado Pinochet en sus pretensiones de continuar a la cabeza de la dictadura.

El XIX Congreso Nacional del PC

Desde fines de 1988 el Partido Comunista desarrolla su XIX Congreso que enumeró (...) entonces como el XV Congreso. (...)Su culminación tiene lugar en mayo de 1989 (...) El XIX Congreso ratifica la línea de la Rebelión Popular de Masas y tiene dos aciertos en cuestiones esenciales: plantea la imposibilidad que una salida pactada con la dictadura pudiera llevar al país a una democracia auténtica y que es imprescindible realizar una Revolución Democrática capaz de superar a fondo el retroceso político y social dejado por la tiranía.

El Partido Comunista en el período de la transición pactada

Es tal vez la etapa más difícil de su historia. El derrumbe del socialismo en Europa desata una profunda crisis en el movimiento revolucionario mundial. Sobreviene un período de reflujo, que es aprovechado por la burguesía par lanzar una feroz arremetida. Partidos incapaces de resistir la avalancha, sucumben. Faltos de una real base marxista-leninista, claudican de los principios revolucionarios y se transforman en reformistas, en renovados, para adaptarse a un capitalismo que aparece como vencedor e invencible.
En Chile ocurre esto con todos -o casi todos- los antiguos aliados del PC, que juntos crearon la Unidad Popular y participaron en el Gobierno de Salvador Allende, teniendo como meta el socialismo. Ahora ese objetivo es lanzado por la borda. Se convierten en vagones de cola del PDC, de la burguesía. Aceptan el neoliberalismo y los otros amarres dejados por la dictadura

Como una manera de superar la crisis, (N. del A.) se realiza la Conferencia Nacional, efectuada en Santiago, entre el 29 de mayo y el 2 de junio de 1990. Allí se resuelve terminar el internismo en la discusión e ir hacia las masas, lo que no quiere decir -subraya Volodia Teitelboim- que el debate se cierre. Esa Conferencia acuerda, además, adecuar la organización del Partido a la nueva división administrativa del país.

(...) En noviembre de 1991, (el partido) decide cambiar su hasta ese momento política de independencia constructiva ante el Gobierno de la concertación, pues éste ha abandonado el Programa que levantó en 1989. Ahora pasa a una oposición democrática de izquierda. El objetivo principal que tiene por entonces es la conquista de cambios reales en favor de la democratización del país. Continuando sus esfuerzos unitarios, logra constituir el Comité de Unidad de la Izquierda, (...) que convoca a la Primera Asamblea Nacional de la Izquierda. Esta se desarrolla en el Sindicato Madeco, los días 6, 7 y 8 de diciembre de 1991. Su más alto logro es la creación del Movimiento de Izquierda Democrática Allendista, MIDA.

El XX Congreso Nacional del PC de Chile

A cinco años y tres meses de finalizado el XIX Congreso, que se efectuó como el XV, culmina un nuevo evento nacional. (...) tiene lugar el XX Congreso del PC. (...) El Informe del Comité Central es leído por Volodia Teitelboim y tiene por titulo "El imperativo de la Revolución Democrática". Analiza la situación en Chile. Afirma: "Sólo se ha conseguido la apertura de reducidos espacios democráticos". Advierte: -El país ha sido virtualmente privatizado. Se pulveriza día a día el rol social del Estado. Todo se ha convertido en un negocio, en una especulación sin, freno". Fustiga el incumplimiento de su programa por la concertación. Plantea las trágicas condiciones en que viven los trabajadores: "Unos 800 000 obtienen salarios en torno al mínimo establecido por la ley. Con sus familias son unos 3.200.000 mil chilenos que, con los 52.150 pesos que fijó el Gobierno, viven por debajo de los límites de la pobreza". Señala con fuerza que "los derechos humanos son una deuda pendiente imprescriptible". Aborda los problemas del pueblo y sus anhelos.

(...) Y la primera resolución aprobada en este evento dice: "El XX Congreso del Partido Comunista es un nuevo punto de partida". El XX Congreso entrega al Partido un nuevo Programa, que viene a reemplazar al elaborado en 1956 y plantea como el objetivo para esta etapa la Revolución Democrática. También se aprueban nuevos Estatutos. Se elige un nuevo Comité Central, que designa como Secretaria General del PC a Gladys Marín, la primera mujer a la cabeza del Partido de Recabarren y Neruda". (1)

II.- Ideas fundamentales de Gladys Marín en torno a la política de Revolución Democrática del partido, extractadas de su Intervención en la Fiesta de los Abrazos, Parque O'Higgins, Santiago, 7 de enero de 1995.

(...) En forma seria, responsable y meditada decimos que sólo nos proponemos cumplir con nuestro deber, y ese es el de luchar con todas nuestras fuerzas por cambiar este sistema, y para eso tenemos que oponernos a su administrador, el gobierno de la Concertación.

Tenemos que denunciar sus ridículas poses de jaguar, sus llamadas a "estabilidad" y "modernidad", que no son otra cosa que cinismo con que encubrir sus políticas reaccionarias. No aceptamos una estabilidad del sistema que sólo quiere estabilizar la desigualdad, y la aberrante distribución de los ingresos; que sólo quiere estabilizar los sueldos y pensiones miserables; que sólo quiere estabilizar la injusticia cometida con los exonerados; que sólo quiere estabilizar las privatizaciones; que sólo quiere estabilizar la amnistía e impunidad.

Contra todo eso debemos rebelarnos y protestar, contra todo eso debemos organizarnos y hacer conciencia. ¿Acaso estamos locos, fuera de época, demasiados añejos y atrasados? ¿Qué es esto de luchar y organizarse, dicen los renovados liberales? ¿Acaso para hacer avanzar al gobierno, no es mejor no hacer olitas a la Concertación y al llamado polo progresista? La verdad es que no somos nosotros los que hacemos olitas. Las olitas las hacen los miles de problemas que viven todos los días la gente, los trabajadores manuales e intelectuales. Las olitas se las hace el propio gobierno, con su inconsecuencia, con su demagogia política, con su falta de valor, con su política a favor de los empresarios y de los grandes capitalistas.

¿Acaso no es más realista acercarse y entenderse con la Concertación? Tenemos que decir que no hay condiciones ni deseos de acercamiento con la Concertación, tanto de parte de ella, como de parte nuestra. La llamada transición-transada con la dictadura y los norteamericanos - (la victoria a lo Pirro, como señaló hace poco José Galeano) impuso la exclusión de la izquierda y del Partido Comunista, y por lo tanto jamás van a aceptar acuerdos con nosotros, a no ser que les sirvamos de acompañantes sin derechos en procesos electorales, a no ser que el Partido Comunista se disuelva y se convierta en un movimiento amorfo, a no ser que cambiemos nuestra política.

Y como nosotros no hicimos renuncios ni siquiera bajo la sangrienta dictadura de Pinochet, menos la vamos a hacer ahora con quienes nos deben parte de la victoria. Bueno, ¿y acercarse a quién? De qué Concertación nos hablan si ahí lo que existe es una subordinación a una política empresarial que se ejerce con un estilo autoritario y prepotente por parte del Presidente Frei. - La última elocuente y expresiva frase del Presidente es aquella "aquí no hay decisión, por lo tanto, no hay noticia". O sea, fome y todo él pretende decidir lo que es o no es noticia en el país. Bastante parecido al otro que decía que aquí no se movía ni una hoja si él no lo permitía.

Nosotros estamos construyendo junto a otras fuerzas honestas, progresistas y decididas, nuestro propio camino, y aunque nos cueste vamos a disputar política e ideológicamente con la Concertación.

¿Acaso, dicen otros, el principal obstáculo para poder cumplir con el Programa de la Concertación no está en la derecha y sus senadores designados? El principal obstáculo, es la política de derecha que se aplica en este país, y hoy esa política la aplica la Concertación. Naturalmente, si fuera la derecha quien aplicara esa política, tendríamos millones de gente en las calles protestando, pero la Concertación que ofreció un programa de cambios, hasta ahora logra frenar y retener la lucha.

(...) Por eso debemos aplicar en todas partes una política rupturista, romper con lo impuesto, y eso sólo se logra con la lucha y la movilización. No hay otro camino. El camino es la lucha organizada, consciente y decidida de todos los sectores.

No nos vamos a someter, y vamos a seguir navegando contra la corriente del neoliberalismo, que por lo demás es un modelo que está empezando a pasar de moda en su forma más brutal. Ya muchos países vienen de vuelta en su aplicación. El sistema neoliberal es tan aplastante y demoledor, que muchos se declaran impotentes y creen que es mejor resignarse. Por eso tiene que haber una forma distinta de enfrentarlo y esa es la rebeldía, la ruptura, la desobediencia.

La exclusión no es sólo económica, sino social, cultural y política. Vivimos con gran aceptación por parte de la Concertación, bajo la Constitución dictada por Pinochet, Constitución antidemocrática por su origen y contenido (...).

¿De qué modernismo nos hablan, de qué democracia? El pueblo es el único soberano, y él debe estar representado en toda su diversidad y pluralidad, y esto exige un sistema proporcional. Un parlamento que no es representativo de todos los pensamientos y de todos los sectores sociales, culturales, étnicos, sexuales no es un parlamento democrático y legítimo. Y si el pueblo soberano no es escuchado en sus razones, él tiene todo el derecho a hacerse escuchar por la fuerza. Y para entender esto, leamos lo que dice el escudo nacional: "Por la Razón o la Fuerza"

(...)¿En qué han quedado los anunciados nuevos tiempos?, los nuevos tiempos soplan muy bien para la derecha y Pinochet. Y la Concertación ha pasado a administrar lo dejado por la dictadura y ha legitimado a los responsables de los 17 años de dictadura. La justicia no llega. Los Detenidos Desaparecidos siguen esperando que alguien diga quién los detuvo, dónde, cómo y por qué.

Jueces venales acaban de aplicar la amnistía a los 78 casos de Detenidos Desaparecidos, entre los cuales se encuentra la Dirección de nuestro Partido de los años 75 y 76 y el gobierno no ha dicho nada. En cambio ha tomado la decisión de construir una cárcel especial para los miembros de las FF.AA. y de Orden que deban cumplir condenas. Es una decisión que hiere los sentimientos de la mayoría de los chilenos. No aceptamos ni justicia especial, ni cárcel especial para quienes han cometido atroces crímenes contra la humanidad. Esta cárcel especial se va a construir con el dinero de todos los chilenos, tiene un nombre: Manuel Contreras. Y Manuel Contreras es un delincuente internacional que debe pagar como tal por sus crímenes.

Los presos políticos, entre ellos Sergio Buschman deben salir de la Cárcel de Alta Seguridad, y ahí debe ser remitido Contreras y los otros. Todo esto forma parte de una misma actitud, el sometimiento de los Gobiernos de la Concertación al poder del militarismo-pinochetista. Este es uno de los compromisos del gobierno a raíz del boinazo. Esta es una actitud cobarde e hipócrita del gobierno, quien hace pocos días alegaba no haber recibido presiones de parte del Ejército. Este es el sentido de justicia del modernismo y de los nuevos tiempos.

La rechazamos y nos movilizaremos, así como lo hicimos cuando el Presidente Aylwin pretendió dictar una nueva Ley de Amnistía. Desde aquí mismo, llamamos a expresar nuestro indignado rechazo y a firmar la carta abierta que iremos a dejar a la Moneda el próximo lunes.

¿De qué habría valido tanta sangre derramada, tanto sacrificio, si nosotros, los que seguimos viviendo, no somos capaces de obligar a que se haga justicia?

(...) Todo esto, pobreza, exclusión, amnistía, autoritarismo presidencial, Constitución antidemocrática, muestra no sólo la farsa de esta democracia, sino refleja una inmensa pérdida de valores, donde se mezclan torturados y torturadores, figurones y figurados, conservadores y renovados. Donde la política para algunos es cambiarse de partido de acuerdo a sus intereses y cálculos personales. Donde el avanzar sin transar llevó a algunos a dar una vuelta completa y llegar derechito al capitalismo, al que hoy, dicen, sólo hay que cristianizar, pretendiendo llevar a Cristo a malas causas. Donde el modernismo se convierte en una forma aristocrática y feudal a la política.

De ahí la necesidad de un gran movimiento por democratizar todo, democratizar las escuelas, las universidades, los municipios, las comunicaciones, las relaciones humanas. En el camino de la Asamblea Nacional por la Democracia y la Justicia Social, acompañaremos todo conflicto, toda demanda. Estaremos con los mineros del carbón, con los jubilados, los exonerados, con los portuarios, con los estudiantes, con las mujeres. Y con tremenda confianza en el presente y el futuro. Convencidos más que nunca que hay tanto que creer, y que vale tanto la pena vivir con ideas.

Vivir con utopías, y las más bellas utopías salen de la vida misma. De ahí nace la necesidad de organizarse, de abrazar causas colectivas, de ahí nace la necesidad del socialismo. Principal fuerza y razón de cambios, es la conciencia, los elementos de la subjetividad. Cuando hay conciencia, hay voluntad y decisión. Hay que incorporar fuertemente los sentimientos, las creencias del pueblo a las fuerzas del cambio.

Aprender del pueblo, yendo al pueblo, aprender su lenguaje. Como por ejemplo, como el que nos enseñaron en Canela donde el cactus, del cual hacen el palo de agua, se llama Copao o Quintal. O lo que nos enseñaron en Antofagasta, que la bolsita donde los habitantes de nuestro altiplano llevan su alimento u hoja de coca se llama Chuspas o Vistalla.

Y cómo recoger esas voces, si no es estando junto al pueblo, viviendo con el pueblo. Nuestros sueños y utopías deben estar siempre abiertos, deben tener una profunda base ética y política. Quienes deben asumir esta hora son los jóvenes. Es su tiempo. Así como acaban de realizar el magnífico Festival de Todas las Artes Víctor Jara, con garra, con inteligencia, con audacia, así deben los jóvenes apoderarse de este tiempo.

Y asumir todos, este tiempo, con mucha pasión, porque si en toda época de la vida no se tiene mucha pasión seremos un árbol seco. Pero quien hace la pasión conciencia, hará que la pasión no lo abandone jamás, y sentirá que su corazón y su razón estarán siempre ardiendo. Y asumir todo esto con amor, con amor total, el de a dos, el amor por los más sencillos, los pobres, los trabajadores, los niños de la calle, amor a la naturaleza, a la lectura, a todas las expresiones de la cultura.

III.- La política de Guillermo Teillier y Lautaro Carmona

El partido comunista decide, vía Guillermo Tellier y Lautaro Carmona, apoyar a Michelle Bachelet en la segunda vuelta de las elecciones del año 2005, con la condición de que ésta cumpliera un pliego de peticiones de 5 puntos. Este apoyo, que muchos comunistas, en su momento consideramos legítimo, dada la capacidad que mostraba el partido de poder negociar una votación que históricamente había sido proclive a la concertación, pero sin condiciones, fue prefigurando un cambio estratégico de la línea política del partido con respecto justamente a las tesis de Gladys Marín.

Allí comienza la historia del giro hacia la derecha del partido. El pacto por omisión se convirtió en alianza política a nivel de alcaldes y hoy el pacto parlamentario que contempla lista única del partido con la concertación también. Se esgrimen los objetivos de aunar fuerzas para derrotar a la extrema derecha y romper con la exclusión electoral, como también que el partido siempre ha tenido una política electoral.

Como lo afirmara en otros artículos, en relación al Pacto por Omisión, en primer lugar, más allá de los discursos, se prueba en los resultados comparativos con elecciones anteriores a la del 2008, que el pacto tal como fue diseñado, con la omisión en 38 comunas a favor de la concertación a cambio de 8, fue un fracaso rotundo. De 38 comunas cedidas a la concertación, el Pacto permitió ganar 6, sólo dos más que en la elección anterior. Y de las comunas ganadas, Illapel y Lota, si bien eran del JPM en realidad no pertenecían al capital político y ético de Partido ni de la izquierda antineoliberal (Illapel: de un "descolgado" DC que fue como JPM y Lota, de un PS del MAS de Navarro). En concejales se bajó del 9,14% al 9%, dada la alianza política del PC con la concertación que mostró al Partido como concertación.

Hoy el pacto parlamentario, según todas las informaciones, considera que el PC y otras agrupaciones menores, no lleven candidatos en 48 distritos, allí votarán por la concertación. En 12 distritos llevan candidatos los PC+IC. Sólo en uno de ellos el 28 (Teillier) tienen posibilidades concretas de doblar y salir electo. Otro podría ser el distrito 26 (Cuevas) y se ha levantado una cierta obligatoriedad por parte de la concertación, de aunar esfuerzos para elegir también a Lautaro Carmona. Es decir 48 distritos para conseguir como máximo 3 parlamentarios del PC.

Finalmente en declaraciones del propio Teillier y la Alcaldesa de PAC, Claudina Núñez, el verdadero candidato presidencial del PC es Eduardo Frei. Se observa entonces que la candidatura de Arrate no es más que una operación política para aglutinar fuerzas presidenciales y parlamentarias en la primera vuelta.

IV.- Algunas Conclusiones

Los dirigentes Tellier y Carmona podrán engañar a los militantes más dogmáticos, ortodoxos y seguidistas del partido a todo evento, pero no pueden engañar a quienes realizamos análisis serios de la realidad social y política. Los pactos por omisión y parlamentarios dados los escuálidos resultados ya obtenidos y probablemente por obtener, no apuntan por lo mismo, a ser pactos instrumentales, ni a posicionar electoralmente al partido. Esas son razones para la galería. Dicho de otra manera, estos pactos se anulan en sí mismos pues no se atienen a la eficiencia y eficacia de los resultados electorales.

Con el pacto municipal sólo se obtuvieron los mismos 4 alcaldes comunistas de siempre y en relación al pacto parlamentario, sumado a que el partido va en lista única con un conglomerado del que fue oposición durante 15 años, se ceden, reitero, 48 distritos para conseguir como máximo 3 parlamentarios del PC y con el riego cierto de no obtener ninguno.

Así, observando la historia del proceso post Marín, estos pactos o acuerdos que dados los resultados de los mismos se anulan como instrumentos válidos, más bien apuntan otra cuestión de fondo:

A un reposicionamiento político del partido y en el imaginario social del electorado y de los chilenos en general. Pasar de ser un partido refractario, que defendió y propugnó la lucha armada contra la dictadura en su estrategia de Rebelión Popular de Masas, a defender y levantar las banderas de la construcción revolucionaria de una fuerza social antineoliberal y anticoncertación en la estrategia de la Revolución Democrática o de masas organizadas, para terminar (hundiendo ambas estrategias) convirtiéndose, contra toda convicción, en un aliado de la concertación, en un conglomerado socialdemócrata que a lo sumo aspirará a participar en el sistema binominal y en la construcción liberal de un estado de redes sociales asistenciales y de programas focalizados. Donde, no está de más decirlo, sus cuadros y dirigentes formarán parte del estado, dirigido por la concertación en acuerdos con la derecha pinochetista.

Con esto, como lo he afirmado en sinnúmero de artículos para G80 e Izquierda Chilena y de los cuales he extractado partes para este artículo, desde el año 2005 se cierra un período que al menos viene de 1952, donde por primera vez, independientemente de las Políticas estratégicas y que las consideremos válidas o no: (Vía Chilena, Rebelión Popular de Masas o Revolución Democrática), el partido comunista de Chile abandona la construcción de fuerza social y de autonomía política de la izquierda, rompiendo con su tradición histórica y vocación de poder.

Por primera vez en la historia del PC chileno desde 1912, se prioriza una alianza política con fuerzas antagónicas, desde un aparto del estado que no dirige, dejando así, ciegamente, abandonadas a las masas a su propia suerte al, valga la redundancia, abandonar los territorios sociales y políticos del proletariado y de los pobres del campo y la ciudad, y dejándoles sólo la posibilidad de elegir, como alternativa de poder, entre las fuerzas neoliberales, la concertación o la derecha.

De esta manera los actuales dirigentes del PC, cierran toda posibilidad de construcción de una izquierda y una fuerza social anti sistema, lo que a mi juicio es una verdadera traición a los postulados y convicciones comunistas de más de 97 años y una traición estratégica al mismo pueblo que dicen representar y dirigir.


(1) Escrito por Wladimir Araya, 10 de Octubre de 2007
Fuente:http://www.pcchile.cl/index.phpoption=com_content&task=view&id=945&Itemid=53

jueves, 30 de julio de 2009

Arrate, Navarro y Enríquez Ominami, la izquierda de viejo cuño


En mi artículo "La política de la izquierda como hojarasca", dejé deliberadamente afuera el fenónemo del desgaje del Partido Socialista unificado en 1989, por parte de las facciones de Arrate, Navarro y Enríquez Ominami. No es casual que la totalidad de las candidaturas de la izquierda "extra-concertación" que efectivamente concursarán en Diciembre, sean todas comandadas por ex socialistas, que en algún momento se desafiliaron del Partido.

No es imposible caracterizar cada una de las facciones, hoy candidaturas y fuerzas políticas que conforman la tríada Arrate, Navarro, Enríquez-Ominami, pero lo más importante es que matices más, matices menos, estas alternativas, son fruto de un quiebre moderado del P. Socialista unificado en 1989. Y que no está de más decirlo, más que producto de fuertes diferencias ideológicas, de programa o estrategia, son en lo fundamental producto de la imposibilidad de estas facciones, vía su propias maquinarias, de ejercer un poder efectivo al interior del Partido e incidir en el proyecto, la política de alianzas y electoral del PS.

Sin entrar en detalles, podemos caracterizar a las fracciones hoy autónomas de la matriz original, como tendencias internas del PS que no fueron capaces de, ni por separado ni unidas, de desbancar a la dirección Escalonista, su proyecto y su alianza con el resto de las tendencias internas.


En un muy buen resumen de Wikipedia, la enciclopedia libre, se describen en detalle las tendencias que hasta el año 2008 formaban parte del P. Socialista, de las que destaco las más importantes:

La Nueva Izquierda

Nace a partir del PS Almeyda, organizándose en torno a la figura de Camilo Escalona y a algunos de los dirigentes de la Izquierda Cristiana, como Luis Maira y Jaime Naranjo. (...) Hoy como nunca antes están en el estado (N.del A.) Tiene integrantes de sus filas como Osvaldo Andrade, que es ministro del Trabajo, los parlamentarios Pedro Muñoz e Iván Paredes y la propia Presidenta de la República, Michelle Bachelet. Actualmente encabezan la dirección del PS, (con un) sector de la Nueva Izquierda que permaneció fiel a Camilo Escalona, el sector de la Megatendencia de Marcelo Schilling (...)y el Tercerismo. Para las próximas elecciones presidenciales de 2009 (...) respalda a Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Megatendencia

Conocida también como la renovación, nace en 1995 cuando dos grupos liderados por Ricardo Núñez y Jorge Arrate se unieron para enfrentar la candidatura de Escalona, sumándose algunos dirigentes históricos del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), como José Antonio Viera-Gallo, Jaime Gazmuri, José Miguel Insulza y Carlos Montes. (...) Se le puede considerar sucesora del PS Núñez. Representante de los sectores socialistas más renovados y económicamente más liberales.(...) Para las próximas elecciones presidenciales de 2009 (...) respalda a Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Tercerismo

Desprendida del PS Almeyda, en sus inicios se estructuró como una tercera posición entre la Nueva Izquierda y la Megatendencia (...).Dirigida por Germán Correa (...) hoy es una de las corrientes más renovadas en todos los aspectos. (...) Cuenta entre sus líderes a figuras de gran influencia interna, como el ex ministro y actual vicepresidente, Ricardo Solari, quien además jugó un importante rol en el comando de la campaña presidencial de Bachelet. Algunas de sus figuras emblemáticas han sido Jaime Pérez de Arce, Juan Pablo Letelier y Alejandro Navarro, quien a posteriori abandonó el sector para crear su propia corriente, el Movimiento Amplio Socialista (MAS), y actualmente el propio PS para crear su propio partido, el Movimiento Amplio Social. (...) Al igual que Nueva Izquierda y Megatendencia, respalda a Eduardo Frei Ruiz-Tagle para las próximas elecciones presidenciales.

Grandes Alamedas

(...)Encabezada por la diputada Isabel Allende, esta corriente constituye una heterogénea combinación de fuerzas: ex renovados contrarios a Escalona, como la propia diputada Allende, los senadores Jaime Gazmuri y Carlos Ominami, los diputados Fulvio Rossi y Carlos Montes, Jorge Arrate y Alfonso Guerra; ex miembros de Nueva Izquierda, como Sergio Aguiló, Fanny Pollarolo, Gonzalo Martner; y ex Terceristas como Germán Correa . En la actualidad constituye el principal referente opositor a la mesa encabezada por el pacto entre Nueva Izquierda, renovados y terceristas. Para las próximas elecciones presidenciales de 2009, esta corriente se encuentra fraccionada entre dos grupos: uno mayoritario encabezado por la diputada Allende que se suma a la determinación de la Convención presidencial del Partido, apoyando a Eduardo Frei Ruiz-Tagle y un pequeño sector más joven que promueve el nombre de Marco Enríquez-Ominami, quien durante su permanencia en el PS estuvo siempre vinculado a esta corriente, junto a su padre Carlos Ominami.

Movimiento Amplio Socialista

(...) Liderada por el entonces tercerista, senador Alejandro Navarro, y que enfrentó las elecciones de abril de 2008 llevando su propia lista que aglutinó a algunos de los sectores más críticos de la conducción de Escalona y de la orientación neoliberal que, a su juicio, habrían tomado los gobiernos de la Concertación. En noviembre de 2008, Navarro junto a un centenar de integrantes de esta corriente renunciaron a su militancia en el Partido y se escindieron en un nuevo partido político actualmente en proceso de inscripción, el Movimiento Amplio Social. (...)Apoya a Navarro como su candidato presidencial. (1)


Más allá de este exhaustiva descripción, que a mi juicio es importante para entender la génesis de las actuales candidaturas "críticas" en el seno de la izquierda extra-concertacionista y quienes son los actores "realmente", más allá de su declaraciones, podemos a partir de ella entender la conformación ideológica y política de estas candidaturas y su accionar futuro.

En términos generales, podemos afirmar que cada una de las candidaturas extra-concertación , provienen de la concertación y específicamente del desgaje del PS. Esto no es menor. Distinto sería el escenario si existiera una candidatura o varias que fueran totalmente autónomas de la propia concertación. Al respecto es explicable este fenómeno, en tanto realmente como lo afirmo en el artículo La Política de la izquierda como hojarasca, no hay izquierda autónoma de lo que ha sido la estrategia democrático-burguesa, toda la izquierda es o ha sido aliada de la DC y su estrategia.

En el sentido de lo anterior, la crítica a la concertación por parte esta "novísima" izquierda no concertacionista, independientemente de sus programas, que tantas veces en la política son letra muerta, no podría ser demasiado radical ni apuntará nunca a una estrategia de autonomía proletaria o de conformación de una fuerza real de los trabajadores. Son depositarios de 20 años de hacer política palaciega desde el estado y fundamentalmente depositarios de la renovación socialista.

Partiendo por Jorge Arrate, fundador de la renovación , quien fuera el delfín de Carlos Altamirano en su giro a la socialdemocracia desde París, luego de su desencanto de los socialismos reales, en especial el Alemán. Hoy Jorge Arrate, da un nuevo giro hacia las posiciones comunistas, pero desde luego no es un giro en 180 grados, ya que el propio PC de Teillier y Carmona, también han dado un giro hacia la derecha. Se encuentran en la medianía de un proyecto de grandes ambiguedades, una especie de agitación y propaganda de principios estatizantes y socializantes sin base de sustentación social, es decir de conformación de fuerza social y a la hora de los apoyos políticos, esta candidatura o al menos las fuerzas políticas que la sustentan, votarán más allá de su palabras por Eduardo Frei Ruiz Tagle en la segunda vuelta electoral.

Alejandro Navarro proviene del tercerismo, evidentemente es más crítico que Arrate de las políticas neoliberales, pero y más allá de los grupos que componen su Partido el MAS o de los apoyos y relaciones con el Chavismo, sigue siendo una apuesta socialdemócrata. El mismo y no creo que por razones tácticas, ha afirmado su lealtad al gobierno de Michelle Bachelet o al menos a la propia mandataria, dando a entender que no tiene grandes distancias con la estrategia de esta, de la Red Social y de la equidad y la deflación de los bolsones de pobreza.No podemos olvidar que Navarro proviene del Almeydismo, al igual que la mandataria. Osvaldo Andrade, Solari y otros que también vienen de allí y que fueron los "jóvenes" de dicho partido, también muestran una radicalización del discurso y pertenecen al igual que Navarro a los autoflagelantes de la concertación, pero a la hora de gobernar o tener responsabilidades ejecutivas, han propuesto reformas muy parciales, dentro de la estrategia general de la concertación. Navarro se ha retirado, pero el mismo afirma que su proyecto es una nueva concertación, más a la izquierda que la primera, más cercana a los que fueron sus principios fundadores, pero que contempla a todos los sectores primigenios y acaso una política más social que de mercado.

Enríquez Ominami y Carlos Ominami son liberales, eso es indesmentible. Su candidatura que ha tenido mayor revuelo y popularidad que la de Navarro, se parece mucho a una operatoria de la elite de la izquierda, anti Tironi, y crítica del Laguismo. Esta, más bien prefigura y expresa una fuerte pugna entre los socialistas liberales y los ex mapu y los laguistas. Es más bien una pugna clara y pura de poder al interior de la socialdemocracia, más que una diferenciación ideológica.

Que no se confundan ni los electores, ni los cuadros políticos ni los analistas. Este proceso de descomposición socialista, y su expresión en candidaturas extra-concertación es primero, la manera histórica de los propios socialistas de resolver sus problemas de hegemonía de las fracciones al interior del Partido. Hay innumerables ejemplos de esto. La historia del socialismo chileno, no es sino la historia de sus divisiones, fraccionamiento y procesos de unidad.

Segundo, es la expresión de la descomposición concertacionista por la izquierda, donde las divisiones del PS han sido más fuertes y de mayor envergadura que las división democristiana con el caso Zaldivar.

Tercero, es la expresión de una pugna entre estos sectores "críticos" y Escalona y los príncipes socialistas, que impusieron sin remilgos al interior del Partido, la candidatura de Eduardo Frei Ruiz Tagle.

Finalmente también es una expresión de las diferencias ideológicas, en el sentido de que parte de los sectores críticos tiene una apuesta mayor por "lo social" frente al "mercado", no en el caso de Enríquez Ominami, pero si en los casos de Arrate y Navarro, pero esto no configura ni mucho menos una apuesta socialista al estilo los socialismos latinoamericanos en boga, ni tampoco lo que fue la apuesta Allendista actualizada.

De esta manera e incluso más allá de lo que estas candidaturas hagan en una segunda vuelta electoral, me atrevo a decir que no hay nada nuevo bajo el sol de Chile, y que estas incipientes fuerzas políticas que a lo más llegarán al 10% o al 13% en total, no son la génesis de una nueva propuesta de la izquierda chilena para el Siglo XXI, sino la crisis de esta izquierda de viejo cuño y la descomposición y la división de la ya fracasada apuesta concertacionista. Es la muerte de lo viejo y no el nacimiento de lo nuevo. Sin temor a lo que viene, que es el vacío histórico del proyecto de la izquierda, deberemos movernos por nuevos derroteros, que al menos ya sabemos no son lo anteriores, el futuro nos espera expectante.



(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Socialista_de_Chile

miércoles, 29 de julio de 2009

La política de la izquierda como hojarasca

x Fesal Chain

"De pronto, como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la compañía bananera perseguida por la hojarasca. Era una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales de los otros pueblos, rastrojos de una guerra civil que cada vez parecía más remota e inverosímil, la hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte. En menos de un año arrojó sobre el pueblo los escombros de numerosas catástrofes anteriores a ella misma, esparció en las calles su confusa carga de desperdicios. Y esos desperdicios, precipitadamente al compás atolondrado e imprevisto de la tormenta, se iban seleccionando, individualizándose, hasta convertir lo que fue un callejón con un río en un extremo y un corral para los muertos en el otro, en un pueblo diferente y complicado,hecho con los desperdicios de los otros pueblos".

La hojarasca

Gabriel García Márquez


Desde el preciso momento en que murió Salvador Allende en La Moneda, el 11 de septiembre de 1973 y pasando por la muerte de Miguel Enríquez en los techos de la casa celeste de Santa Fé, el 5 de octubre de 1974, comenzó la deblacle de la izquierda chilena en su conjunto, tanto de la reformista histórica en sus dos vertientes (PS-PC) como de la izquierda revolucionaria. Acaso todos los intentos por conducir a las fuerzas sociales democráticas desde el mismo 11, fue una seguidilla de derrotas parciales, que fueron conformando una derrota estratégica de proporciones históricas. No es el caso detallar las derrotas tácticas, sino mostrar en una especie de plano figurativo, la suma de la política del error, tanto frente a la derecha republicana, frente al fascismo golpista y genocida y frente a la burguesía democrática, lease la DC.

La discusión, simbólica para este análisis, entre Miguel y el Presidente Allende desde 1966 a 1973, no se resolvió nunca. Entre tanto, la ultraderecha y la democracia cristiana se unificaron para el golpe y asestaron una derrota al proceso de la UP, a la revolución chilena "de vino tinto y empanadas", a las fuerzas sociales democráticas y proletarias, a la izquierda reformista histórica y al proyecto revolucionario.

En la década de los 80 la izquierda dividida aún entre reformistas y revolucionarios populares, fueron configurando tácticas y estrategias, que raya para la suma, no lograron hacer de sus destacamentos dirección de la lucha antifascista, ni de los movimientos de masas y sociales que eventualmente y por cuenta propia, se levantaron en los territorios sociales y políticos contra la dictadura.

La izquierda tanto en su versión Aliancista, como Democrática Popular, fueron finamente el vagón de cola de la estrategia democrático-burguesa de la DC y de los sectores medios. Incluso toda la renovación socialista incluída, por más que se le quiera dar importancia o preeminencia al MAPU en su distintas versiones, o al Laguismo, o al Altamiranismo-Arratista. Ningún sector de la izquierda renovada realmente le dió dirección a este proceso. Fue más bien la DC,la Iglesia y el Departamento de Estado los conductores, y un sector de la derecha "antipinochetista", expresada en el MUN de Allamand y en su alianza con los sectores corporativos de Jarpa. Los primeros desde la izquierda del MDP en subirse al carro de la "victoria" democrática-burguesa, fue el Almeydismo del MDP, que sin remilgos, dejó a su aliado histórico el PC y siguió la estrategia señalada.

La izquierda democrática popular restante, PC-MIR, perdió política y militarmente su apuesta.

El triunfo del NO, fue el triunfo de la conducción burguesa, que luego acogió a toda la izquierda chilena en su seno, en la Concertación de partidos por el No y luego por la Democracia, a excepción del Partido Comunista dirigido por Gladys Marín, un partido pequeño de la izquierda histórica que hasta el año de la muerte de su Secretaria general y luego Presidenta, aún, y recogiendo las concepciones de la Rebelión Popular de Masas, tenía como voluntad política aunar a las fuerzas y destacamentos políticos anticapitalistas,tanto antiderecha como anticoncertación.

Con la Unidad Socialista no quedó practicamente ningún destacamento de la izquierda ajeno a formar parte de la estrategia de un bloque por los cambios de carácter social-demócrata liberal populista, bajo la luz modernizadora de la revolución silenciosa pinochetista. Esta vez sin hacerse parte de manera directa de la estrategia democrático-burguesa, sino como Unidad de la Izquierda. Desde la Renovación Socialista en su conjunto (Bloque por el Socialismo, Convergencia, PS Nuñez, Suizos) al MIR, pasando por el MAPU y sus distintas fracciones, el PR y amplios sectores PC y todas las facciones socialistas no renovadas, divididas después del golpe (Almeydismo, CNR, PSU, Comandantes, Salvador Allende) y del llamado Congreso de Argel, formaron el nuevo PS.

La fuerza de la burguesía democrática chilena, la que dió el golpe unificada a la ultraderecha y que luego se escindió del bloque alessandrista-pinochetista
en 1976, es enorme y determinante para toda la política chilena. Ha logrado seducir a toda la izquierda en su estrategia de desarrollo. Defendiendo el modelo político- económico-social pinochetista,reformado, y levantando las banderas de la gobernabilidad y de la necesaria política de mayorías. Faltaba el PC de Marín. Ya muerta ella, los sectores socialdemócratas del comunismo, Teillier y Carmona, tomaron públicamente las banderas tantas veces ofrecidas en privado.

Así la historia de la izquierda chilena desde 1973 hasta hoy, año 2009, es la historia de la subsumisión de toda ella, con más o menos retraso, a las políticas de la burguesía democrática, que en esencia no son sino, las políticas reformadas de la derecha republicana y de la ultraderecha pinochetista.

Todos juntos, en un solo bloque, ya no hay tres tercios en la política chilena, sino un sólo bloque de dominación burgués, en donde los democráticos burgueses, bajo el Programa remozado del pinochetismo, reitero, dirigen al resto de los destacamentos del centro y de izquierda, reformista y antiguamente revolucionaria.

Por eso es tan fuerte en el imaginario colectivo, el llamado a vencer a Piñera o a la derecha, tanto en su versión "centrista" como "ultra". El llamado de la Selva, no es sino el llamado de la burguesía democrática a continuar la senda de desarrollo, político económico y social de los últimos 20 años, y de continuar comandando el bloque político administrador de la dominación pinochetista y burguesa de derecha.

La Democracia Cristiana aliada a la socialdemocracia liberal de izquierda, que ya es toda la izquierda, no desea perder no sólo el comando político del proyecto de desarrollo, sino y fundamentalmente, no quiere por ningún motivo, que exista alguna izquierda en este Chile y en el del futuro, que sea autónoma de la burguesía democrática y que levante algún proyecto socializante, ni como el de Allende, ni menos como el que levantó el MIR o el PC de los años 80.

Así hoy la izquierda es una hojarasca. Vendida ideológicamente a la compañía bananera y al canto de las sirenas democrático-burguesas y parafraseando a García Márquez, se encuentra revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales de viejos sueños, rastrojos de una guerra civil que cada vez parece más remota e inverosímil. La izquierda para desgracia de millones, es una hojarasca implacable. Todo lo contamina de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte.

jueves, 21 de mayo de 2009

Por Chile


Fesal Chain, poeta, narrador y sociólogo

Tantas veces miramos los chilenos y chilenas como indeseables a los hombres y mujeres críticas de nuestra idiosincrasia, o de nuestros horrores y errores. Nadie queda libre de "pecado", quien más quien menos, desde su propia óptica, ideología, deseos e intereses, no quiere que nadie ande hurgando en el closet de la chilenidad, los cadáveres escondidos.

Son muchos los chilenos y chilenas, especialmente los luchadores sociales, los creadores y artistas, que han sido negados por justamente tener una mirada crítica, una mirada desencantada y anti mítica de la realidad del mundo social y cultural. Ya es prácticamente un lugar común nombrar a Recabarren, a Gabriela Mistral, a la Violeta Parra, a Edwards Bello o a Pablo de Rokha, como las víctimas por antonomasia de la exclusión cultural y social, cuando éstos estuvieron vivos.

No se trata de la incomprensión por parte de la sociedad toda del artista rebelde, o de la negación por parte de las clases dominantes del luchador o artista de izquierda comprometido con su pueblo. Me refiero más bien y sin negar lo anterior, de lo refractario que ha sido, es y probablemente será, nuestra sociedad completa, a la cultura y la reflexión como tal, como esencia y manifestación de lo humano que se mira a sí mismo, y no da la espalda a lo que realmente importa. Esas preguntas tan básicas, que no sé si en las Escuelas, Liceos o Instituciones educativas se enseñan a formular hoy: Quiénes somos, de dónde venimos, para donde deseamos ir como individuos y como sociedad, cuál es nuestro núcleo esencial o como dijera el Cardenal Silva Henríquez, más allá de estar o no de acuerdo con algunos de sus postulados en dicha carta: ¿Cuál es el alma de Chile?

Me lo decía un amigo hace muchos años, se trata de la supremacía de nuestra vocación de "bárbaros" y ya no de "bárbaros sencillos" como escribiera Gabriel Celaya, sino de bárbaros pedantes, prepotentes, racistas, y arribistas. Nuestro ser Cóndor y no Huemul, como decía la Mistral. Nuestro por "La razón o la fuerza" y ni siquiera la integración de ambas realidades o voluntades. O como decía Camus, al menos saber optar por el sable cuando realmente es herramienta del espíritu, que no es sino defender el espíritu a como de lugar.

En suma nos hemos ido convirtiendo en individuos y masas esencialmente fascistas. Entendido el fascismo como esa fuerza por imponer una voluntad del que ignora lo que realmente importa a lo humano y no sabe que lo ignora y cree que tiene la verdad y la razón.

Hace un tiempo una dirigenta concertacionista decía frente a la realidad de la izquierda cubana y revolucionaria, que ella no estaba de acuerdo con los "despotismos ilustrados", sin embargo las opciones que hemos tenido como sociedad chilena durante al menos los últimos 35 años, no han sido más que despotismos bárbaros y liberalismos bárbaros. Al respecto escuché casi detenidamente el Mensaje al Congreso Pleno de Michelle Bachelet, y sin entrar en detalles que en realidad aburren, me llamó mucho la atención que no fuera sino un mensaje absolutamente caritativo y paliativo enmarcado en un lenguaje contable.

Logros y bonos al por mayor y menor. Y es que esa ha sido la lógica de los últimos gobiernos, la lógica de una pequeña burguesía ansiosa de obras y "afectada" por la pobreza y la falta de una vida "mínimamente digna" de una gran mayoría de chilenos,y que como lo he escrito muchas veces, "desea" formar paisajes, personas y clases a su imagen y semejanza. Una mirada más bien católica conservadora en lo ideológico y liberal en lo económico, más que laica y comprensiva, es decir con mayor capacidad de diagnóstico y solución de los problemas infraestructurales de la sociedad chilena, tanto económico sociales como espirituales.

Por ejemplo y sólo a modo de ejemplo, en el ámbito cultural, se persiste en los problemas educativos de acceso y calidad, y no en aquellos que apunten a formar una conciencia que se planteé qué tipo de seres humanos queremos ser y qué relaciones sociales nos hacen bien, nos dan integridad y riqueza ética y que a su vez nos entregue, esta misma conciencia global, capacidad cognitiva y emocional para afrontar y construir la realidad social que debemos descubrir y deseamos realmente.

Es cierto que los problemas sociales y económicos de las mayorías son apremiantes, pero quienes nos hemos dedicado a reflexionar en torno a ellos desde el mundo de la ciencias sociales y desde las disciplinas del mundo social, muy bien sabemos que las aplicaciones en el ámbito de las políticas económicas y públicas en general, siempre dependen de una óptica mayor, de una visión del mundo determinada.

El liberalismo católico conservador y "bienhechor" quiere un país capitalista con rasgos humanos,un país capitalista, con eventos culturales en calles y barrios y no con personas pensantes y críticas del mismo capitalismo y del poder. Un país capitalista con clases subsumidas en el objetivo del crecimiento y la competitividad, con ciertos pincelazos de asistencialismo, la red asistencial como emulación en pequeña escala de un socialismo pequeño burgués estilo Proudhon.

Y a su vez este liberalismo católico no ha sido capaz nunca, en su versión pequeño burguesa democrática, de observar al mundo social popular, de los luchadores sociales, de los trabajadores y artistas y creadores, y a su vez observarse a sí mismo. Así en lenguaje chileno "lecha paelante no má´" con su voluntarismo que no quiere quedar mal con nadie, ni con los pobres y los trabajadores y menos con los empresarios y los ricos de Chile.

Su histórico, tal como dijera Marx "«por una parte» y «por otra parte». Como tal se nos aparece en sus intereses económicos, y por consiguiente, también en su política y en sus concepciones religiosas, científicas y artísticas. Así se nos aparece en su moral y en todas las cosas. Es la contradicción personificada. Y si por añadidura es,(...) una persona de ingenio, pronto aprenderá a hacer juegos de manos con sus propias contradicciones y a convertirlas, según las circunstancias, en paradojas inesperadas, espectaculares, ora escandalosas, ora brillantes."

Si fuimos capaces como sociedad de entregarle el Premio Nacional de literatura a Gabriela Mistral después de haber recibido el Premio Nobel, es que somos una sociedad incapaz de observarse a sí misma y de escuchar a quienes tienen mucho que decir con respecto a nuestros problemas, atrasos, errores y horrores. No es menor que Gabriela Mistral haya sido una intelectual de fuste a cargo de la reforma educativa de la revolución mexicana y amiga de los grandes libertadores de América de comienzos del siglo XX, como Sandino y otros.

Una sociedad incapaz de reaccionar a lo esencialmente negativo de sí misma y que elige históricamente a una clase política de derecha e izquierda, que no es sino una clase social, que siempre ha propugnado el orden, la limpieza, lo pacífico y cuanto valor social apunte a no desarmar el tinglado de los dominantes, a lo más reformarlo con la anuencia de ellos.

Ahora con el libre mercado, el mercantilismo moderno, se han desatado todas las fuerzas oscuras de la chilenidad, que en ciernes siempre fue bárbara y dirigida por los limpios de siempre.

Así hoy, observamos el proceso del enorme despliegue de las clases y grupos sociales que han hecho del espíritu y construcción comunitaria y social desde la cultura e inteligencia, leña de sus hogueras. El drama es que aquellos que tuvieron la oportunidad histórica y el poder de cambiar este guión, hace muchísimo tiempo que "compraron" los valores y objetivos del mercantilismo y del orden portaliano, porque en definitiva nunca los expropiaron de su propio ser, los democráticos rebeldes de antaño volvieron al redil del que nunca debieran haber salido, pues sólo crearon con sus berrinches, confusión y derrota en los mayoritarios y pobres de Chile.

Por Chile, que vuelva la inteligencia y el espíritu cultural de nuestro ser comunitario y social al lugar deshabitado en el que nos encontramos, por la razón y la fuerza.

sábado, 16 de mayo de 2009

Elecciones presidenciales 1988-2005. Resultados, conclusiones y pronóstico para el 2009

Fesal Chain
especial para G80



El siguiente análisis lo he realizado con los datos de la primera vuelta de las elecciones presidenciales entre los años 1989-2005, considerando además el plebiscito del año 1988 entre el SI y el NO. La razón fundamental de tomar las primeras vueltas de las elecciones es que estas muestran la totalidad de las fuerzas políticas y su despliegue electoral, la segunda vuelta en general, con algunos matices porcentuales es la expresión de los desplazamientos y alineamientos de las fuerzas políticas de la primera vuelta en torno a los Campos del SI y del NO que siguen siendo los Campos de análisis y de acción política fundamentales de la realidad política y electoral de Chile de los últimos 21 años.


Si observamos la Tabla 1, la Concertación desde el año 1989, en que se presentó como coalición hasta el año 2005 ha perdido 9,25 puntos porcentuales.Por otra parte la derecha como Alianza por Chile ha aumentado en 3,83 puntos porcentuales.

Lo que se denomina la Izquierda Extraparlamentaria se ha mantenido en el 4,7 a 5 puntos porcentuales promedio, considerando la votación de Max Neef como un caso "especial" donde confluyeron en su 5,6% votación tanto de la Concertación, como de la izquierda extraparlamentaria y de la derecha desencantada de los candidatos Alessandri y José Piñera. Por lo tanto y dado los resultados de las elecciones presidenciales posteriores, es aconsejable considerar la votación de la izquierda en el umbral del 5% y no considerar el 11, 5 % como representación histórica de esta.



Si observamos la Tabla 2 en la que se agrupan los datos de la Concertación y la Izquierda Extraparlamentaria como el Campo del NO y la votación de la derecha como el Campo del SI, podemos observar que el NO ha perdido 4,65 % y el SI ha aumentado en un 4,63% en el período 1988-2005.

En ambas tablas, sacamos la elección de 1993, a todas luces “sui generis”, tanto por lo que significaba el nombre de Eduardo Frei Ruiz Tagle, en su momento, que de alguna manera a nivel inconciente remitía a la figura de Eduardo Frei Montalva, como por los pésimos candidatos de la derecha y la aparición del fenómeno Max Neef ya explicado anteriormente, vemos en el gráfico una continua baja de la Concertación y una continua alza de la derecha hasta llegar en las elecciones del 2005 a sobrepasar a la propia Concertación en primera vuelta por una diferencia de 2,68 puntos porcentuales, fenómeno inédito desde el año 1958, cuando triunfó Jorge Alessandri sobre Salvador Allende.

En el grafico del SI y el NO se puede observar un continuo estrechamiento de la brecha con respecto al plebiscito del 88, hasta llegar a una diferencia de sólo 2,72 puntos porcentuales a favor del NO. El Campo del No sigue siendo mayoritario y siempre ha sido para la derecha muy difícil y hasta ahora no ha sido posible sacar votación de dicho Campo hasta llegar a construir un Campo del SI mayoritario. Considerando el importante dato de que la votación de la Izquierda Extraparlamentaria en primera vuelta se vuelca en segunda vuelta a la Concertación, lo que efectivamente sucedió en el año 1999 y también en la elección presidencial del 2005.

Ahora bien, en las condiciones políticas actuales, si el Campo del No sigue siendo mayoritario y en su interior dominante la Concertación, su triunfo no está asegurado ni mucho menos ni depende ahora de su pacto con la izquierda extraparlamentaria.

Al respecto, es importante considerar que dado los resultados de la elección presidencial del año 2005, la derecha requiere para llegar a obtener un 50% más uno de la votación un 2,32 puntos porcentuales, que según el padrón electoral actual, que dada su evolución, todo dice que se mantendrá en los 8 millones y fracción, significan aproximadamente 192.214 votos para triunfar sobre el Campo del NO y sobre la Concertación.

Lo que realmente cuenta como garantía de un triunfo Concertacionista es su unidad y cohesión interna, como operación básica, siendo el conglomerado que domina el Campo del No. Se requiere desde la perspectiva concertacionistas “además” de la unidad interna, los pactos y acuerdos con el Juntos Podemos que apuntan justamente a mantener la votación mayoritaria de la Concertación como destacamento dominante del Campo del NO.

La cuestión clave hoy es que no basta sólo el apoyo del Juntos Podemos, ya la izquierda extraparlamentaria no es garantía “per se” de un triunfo Concertacionista, ya que en estos últimos 2 años se han desgajado sectores de la propia Concertación que eventualmente podrían girar o volcarse al Campo del SI. Es decir que no votarían por ella en primera vuelta y en una eventual segunda vuelta. Es el caso de Chile Primero que dada las últimas elecciones de Alcaldes y Concejales al menos representa un 1% del total de la votación nacional y el caso de los partidarios de Adolfo Zaldívar que son aproximadamente un 7% de la votación nacional.

De esta manera, en este escenario de desgajamiento no es difícil preveer que al menos la totalidad de Chile Primero votará por la derecha y que una parte importante acaso un tercio del 7% de Zaldívar podría también volcarse a la derecha. Si así fuese entre un 2,5% y un 3% de la votación del Campo del No y específicamente de la Concertación podría engrosar la votación del Campo del SI y de la derecha y eventualmente hacerla triunfadora en las elecciones de este año.

Como comentario al respecto de la alianza Concertación–PC, esta alianza electoral y política tiene un sesgo “voluntarista” y por que no decirlo “ilusorio” si de ganar las elecciones se trata, dado los análisis realizados anteriormente. Más parece a la luz de los datos, una alianza para la derrota en las presidenciales, un acercamiento tardío y políticamente erróneo por parte del PC, si es que pretende con esta operación asegurar un triunfo Concertacionista o una derrota de la derecha. Y a todas luces es más bien una operación “parlamentaria” es decir de aseguramiento del PC y de los partidos del JP de cargos parlamentarios en el sistema democrático excluyente cuando la derecha sea gobierno.

Pero esta elección tiene otros flancos por donde la derecha puede triunfar, no todo puede ser explicado de una manera propiamente partidista y tampoco no se trata acá de comenzar a realizar el tan manido análisis en torno a lo que se denomina “los independientes”.

Sólo basta con observar que en el transcurso de este período analizado el NO ha perdido 4,65 % y el SI ha aumentado un 4,63%, es decir el caudal de votos que ha perdido la Concertación se ha volcado automáticamente al campo del Si y no a la izquierda extraparlamentaria. Existe este traspaso de votación del NO al SI. Ese 4,63% es masa de votantes o ciudadanos descontentos con la gestión concertacionista y acaso un sector social que ha quedado relativamente fuera de los procesos de modernización, en el ámbito material y también cultural y que cree en un gobierno de derecha podría tener más oportunidades de progreso y mejoramiento de su calidad de vida.

Tomando este dato fundamental y el desgaje de destacamentos desde la propia concertación y sumándole la enorme crisis económica de Chile, producto de la crisis mundial, pero que se agrava en el caso chileno por su modelo económico extremadamente abierto al mundo, no es difícil en esta coyuntura política y económica y dado los datos duros del análisis, que ese 2,37 puntos que requiere el Campo del SI para ser mayoría se vuelque justamente a dicho Campo y que la derecha logre un triunfo electoral incluso en primera vuelta después de 51 años.

Finalmente como dato anexo dado los últimos sucesos políticos en torno alas candidaturas, tanto el caso Enríquez-Ominami, como el de Navarro no son candidaturas que modifiquen sustancialmente lo planteado, en cuanto lo más probable es que de darse una segunda vuelta, ellos y sus seguidores optarían por votar por la Concertación desde donde provienen, al igual que la candidatura del JP de Jorge Arrate.

domingo, 5 de abril de 2009

POR UNA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA, LIBERTARIA, ETICA, Y PROFUNDAMENTE HUMANA


x Fesal Chain

Ya no podemos callar, no podemos callar. Porque grita en la médula de cada uno y retumba este hombre grande y bello, grita en nuestra médula Pablo, Pablo Milanés. Sí, el mismo de "Yo pisaré las calles nuevamente" y no me vengan ahora con la sordera habitual y la ceguera de la ignorancia y la idiotez.

Nosotros, chilenos y chilenas conocemos a la bestia capital, vivimos en sus entrañas, nos duele el dinero como un yugo en el cuello. Como bueyes andamos tristes por la arena negra de un mar sureño. Y este país clama revolución aún cuando no esté, al parecer, a la orden del día, al parecer.

Y conocemos a la social democracia tan "buenita" esa que quiere, como tanta veces he dicho, y también gritado, maquillar, embellecer la explotación, la marginación y acallar la voz del mundo inteligente y bueno, del mundo pobre y triste en su derrota temporal.

En la maldita televisión del régimen, bailan las prostitutas de los ricos, como ayer bailaba Maripepa, la que se acostaba con el mismo esbirro que mataba a nuestros hermanos, la bestia CNI, el ensangrentado Corvalán.

¿Y hoy donde están mis hermanos, donde están, donde Luis Le Bert, donde Francisco Villa y Elena Varela en las pantallas del pueblo que tendría que bailar la belleza y el amor, donde están? ¿Donde el poeta, el líder sindical, el poblador con sus alas que se despliegan al atardecer, donde el pueblo mio eterno, donde, en que canal, en que radio o altavoz. Donde los libros, las pinturas del pueblo, la pelota que rebota en los tierrales hermoseados de este Chile asesino de conciencias y de mapuches y del obrero en el montacargas, donde están los muertos de hoy?

Y en Cuba, grita Pablito, si, el que nos ayudo a sobrevivir, a soñar y a amar en los tiempos de la rabia de la Bestia Militar, burguesa plagada de salas de tortura, ese mismo Pablo que se escuchaba en las mentes y en las lenguas de las hermanas y hermanos de Villa Grimaldi, en José Domingo Cañas, en Londres 38 y en tantas y tantas partes más. Ese que nos ayudó a vivir y a luchar.

Ahora lo vas a abandonar? El no te deja ni te olvida hermano, hermana.

Pablo clama al cielo y también dice: "Donde están, los amigos que tuve ayer, los amigos que tuve ayer, qué les pasó, qué sucedió, adonde fueron, que triste estoy". Y sigue junto a nosotros cantando "donde están , quiero verlos para saber, que soy humano que vivo y siento por mis hermanos y ellos por mí, donde estén, un saludo para decir, que los he amado y he deseado, más de una vez, verlos conmigo aquí morir". En esa Cuba hoy tan militar llena de aparatos y de exilio.

No podemos callar, gritar la verdad no es volver atrás o estar en la derecha ni en la social democracia eunuca, NO, NO, NO es eso. Gritar y vociferar y actuar es amar, es volver a la izquierda que debemos SER, a la izquierda de la justicia y del poder popular, esa SI. A la izquierda radical y libertaria, no la liberal, la de la lucha armada si es preciso, pero en participación real, en fraternidad, en la igualdad real. No más dirigentes sobre el pueblo mismo, aunque parezca una ficción, una ilusión. No más mal menor para justificar y defender procesos.En ninguna parte, ni aquí, ni en Cuba, ni en Nicaragua, ni en Venezuela. No más.

Y Pablo miren a Pablo llorar la libertad: " La libertad es una niña hermosa y pura que nos violan al cabo de los años cuando crece por encima de los árboles, sabemos que no va a sobrevivir...Es un feo retrato destruido por la fuerza del tiempo en su interior, es un lindo fracaso sostenido de una buena mirada con amor...La libertad se va poniendo vieja, la libertad ya no puede parir, la libertad como todo en la vida nació para morir...."

Y ahora lo vas a acusar, lo vas a hacer tu enemigo? No seas ciego o ciega, no seas burdo, burda en tu pensar. Y termina Pablo " Ha valido la pena, respondo , no sé, respondo no sé".

sábado, 4 de abril de 2009

Respuesta a Fidel Castro a propósito de su artículo Encuentro con la Presidenta de Chile Michelle Bachelet


x Fesal Chain
Poeta, narrador y sociólogo

La batalla de las ideas, presupone emplazar justamente estas ideas, para entre otras cosas, debatir e intercambiar no sólo puntos de vista de la realidad social y política, sino para establecer un espacio real de lucha, donde de alguna manera se imponen y también seducen aquellas ideas que van interpretando la realidad de manera justa, que no es sino, el apoyo y la legitimidad de éstas en el ámbito del mundo social y político. Lucha de ideas, generación de verdades sociales, establecimiento y transformación de la realidad a partir de esta lucha.

Al respecto he querido dar una respuesta al Comandante Fidel Castro, dirigente histórico de la izquierda Latino americana y del Caribe y de la Izquierda mundial. Hombre de acción y de reflexión, que fue capaz junto a muchos y muchas de realizar una Revolución e influir con sus ideas y actos en la totalidad de la izquierda mundial durante ya 50 años.

No es fácil discutir o plantearle al compañero Fidel Castro mis desacuerdos. No porque Fidel no sea capaz de escuchar y reflexionar en torno a las ideas de otros y otras, como la derecha y la reacción siempre lo ha afirmado, sino por la estatura de su legado y la legitimidad que se ha construido como líder de la izquierda y de los revolucionarios.

Pero bueno, ya es hora de discutir ciertas cosas, puesto que la vida de millones en Chile está en juego. No claro como estuvo en juego durante la dictadura, pero si en riesgo vital del abandono por parte de las fuerzas de izquierda y de una derrota estratégica.

Espero que este artículo llegue a la lectura de Fidel Castro y también de los cubanos, tanto aquellos que tienen responsabilidades de dirección política y cultural en la revolución, como al pueblo mismo, de tan alto nivel educativo.

Desgraciadamente, el artículo de Fidel, tiene enormes imprecisiones, en primer lugar la afirmación de que “A Michelle le correspondió el mérito de ser electa como Presidenta de Chile por el voto mayoritario otorgado al Partido Socialista que la postuló” y que “…por primera vez en los últimos años en América Latina una organización de izquierda había obtenido tal victoria, sin apoyo del dinero, las armas y el aparato de publicidad yanqui”, no es cierto totalmente.

Michelle Bachelet si bien proviene del tercerismo del PS Almeyda, representa hoy a la concertación de partidos por la democracia, una alianza política y social entre la social democracia socialista y cristiana y que representa a amplias capas sociales y clases desde la burguesía financiera, productiva, pasando por los sectores medios y el proletariado urbano y rural organizado. También vastos sectores de los pobres del campo y la ciudad son representados por esta alianza. Sin embargo dicho conglomerado, no es una organización propiamente de izquierda, sino más bien de corte socialdemócrata de centro izquierda, que ha levantado un programa liberal de gobierno, de economía de libre mercado, bajo lo que se denomina tradicionalmente, la superestructura jurídica y política del pinochetismo.

A pesar de las más de 150 reformas aproximadamente a la Constitución, sigue siendo esta la Constitución pinochetista del 80, bajo la firma de Ricardo Lagos, y el modelo económico, dista muchísimo del levantado por Salvador Allende y las fuerzas de la Unidad Popular y mucho también de los programas de la izquierda venezolana, boliviana y ecuatoriana de hoy.

En estricto rigor, la concertación es un conglomerado social demócrata, liberal y populista, que ha dedicado esfuerzos de reforma al modelo, sólo en la medida que éste apunte a desinflar los bolsones de pobreza, vía aumento y focalización del gasto social, bajo un régimen de democracia protegida, enmarcada en el modelo de Jaime Guzmán y el gremialismo pinochetista.

Nos dice Fidel además, que “Gladys Marín y su Partido no se equivocaron, dieron todo su apoyo a Michelle Bachelet, determinando así el fin de la influencia de Augusto Pinochet. No se podía admitir que el tirano diseñado y llevado al poder por el imperio rigiera una vez más los destinos de Chile”.

Gladys Marín, a quien el Comandante conoció latamente, estaba fallecida cuando el partido comunista decide, vía Guillermo Tellier y Lautaro Carmona, apoyar a la Concertación en segunda vuelta, con la condición de que ésta cumpliera un pliego de peticiones de 5 puntos. Este apoyo, que muchos comunistas, en su momento consideramos legítimo, dada la capacidad que mostraba el Partido de poder negociar una votación que históricamente había sido proclive a la concertación, pero sin condiciones, fue prefigurando un cambio estratégico de la línea política del partido con respecto justamente a las tesis de Gladys Marín. En relación a este punto fundamental en su intervención en la Fiesta de los Abrazos en Santiago el 7 de enero de 1995, ya nos decía la dirigenta máxima del comunismo chileno y esto sólo como un botón de muestra:

“En forma seria, responsable y meditada decimos que sólo nos proponemos cumplir con nuestro deber, y ese es el de luchar con todas nuestras fuerzas por cambiar este sistema, y para eso tenemos que oponernos a su administrador, el gobierno de la Concertación”.

…¿Acaso no es más realista acercarse y entenderse con la Concertación? Tenemos que decir que no hay condiciones ni deseos de acercamiento con la Concertación, tanto de parte de ella, como de parte nuestra. La llamada transición-transada con la dictadura y los norteamericanos - (la victoria a lo Pirro, como señaló hace poco José Galeano) impuso la exclusión de la izquierda y del Partido Comunista, y por lo tanto jamás van a aceptar acuerdos con nosotros, a no ser que les sirvamos de acompañantes sin derechos en procesos electorales, a no ser que el Partido Comunista se disuelva y se convierta en un movimiento amorfo, a no ser que cambiemos nuestra política”.

Luego de la muerte de Gladys, la historia del giro hacia la derecha del partido o hacia la centro izquierda en el escenario político chileno, que es lo mismo, ha sido persistente, el pacto por omisión se convirtió en alianza política a nivel de alcaldes y hoy el pacto parlamentario que contempla lista única del partido con la concertación, con el objetivo de aunar fuerzas para derrotar a la extrema derecha.

Luego el compañero Fidel nos plantea”…A pesar de ello, no ha sido ni es aún fácil deshacer la urdiembre legal que, con la ayuda yanqui, la oligarquía vengativa y fascista ata a la nación chilena, digna de un mejor destino”.

El punto justamente es ese. Es decir, si la alianza política y electoral del partido comunista con la concertación, efectivamente logra desentrañar la urdiembre legal y el modelo ultraliberal herencia del pinochetismo.

Y he aquí la lucha de ideas y la discusión teórica necesaria. Si consideramos a la concertación como un conglomerado de centro izquierda, socialdemócrata, liberal-populista, por su programa, políticas económicas y acuerdos políticos con el pinochetismo, al respecto hay suficientes muestras, ( la cuasi histérica defensa del Freismo y de Insulza para que Pinochet retornara a Chile para ser juzgado acá, cosa que nunca se realizó, pasando por la aprobación y legitimación definitiva de la constitución del 80, con la firma de Ricardo Lagos y finalmente con la aplicación de un modelo neo liberal a ultranza con mínimos arreglos), es imposible, absolutamente ilógico y más bien un voluntarismo fruto de la imaginación o de la ceguera, que la alianza política y electoral con la concertación, deshaga la urdiembre legal de la oligarquía y el fascismo. Más bien, un apoyo a este conglomerado, es en definitiva sellar el régimen neo liberal y de democracia protegida por décadas y acaso por siglos bajo la administración de la socialdemocracia.

Finalmente el compañero Fidel Castro nos dice: “….Albergo sin embargo la seguridad de que en Venezuela la Revolución obtendrá la victoria, y en Chile vencerá definitivamente el ideal del socialismo, por el cual luchó y dio su vida Salvador Allende”

El modelo venezolano no tiene ninguna relación con la apuesta y propuesta concertacionista, sino que apunta justamente a un modelo antagónico. Hay suficientes hechos que lo demuestran. Por una parte la cumbre de los gobiernos “progresistas” en la que el gobierno concertacionista es uno de sus más interesados promotores, apunta justamente a otro polo de desarrollo político, económico y social del que propone el Presidente Chávez, además la democracia cristiana chilena, aliada del partido de Michelle Bachelet es firme opositora al régimen de Chávez y apoya sistemáticamente a la oposición interna a este.

Finalmente no podrá vencer en Chile el ideal del socialismo de Allende, por tanto la concertación en sus programas de 20 años, en sus políticas económicas y en sus alianzas sociales y políticas con la derecha, jamás ha querido emular la vía chilena al socialismo, Sino mas bien ha construido en la práctica, un modelo global de dominación del capital financiero y transnacional, incluso como reacción a lo que la totalidad de partidos “de izquierda” dentro de la concertación consideran como un experimento fracasado y que sólo llevo a Chile a estados de polarización sin apoyo de masas y que fue económicamente ineficaz. Basta observar como aquellos que más defendieron la vía chilena al socialismo en el pasado, hoy son los adalides del libre mercado y de la democracia parlamentaria de carácter burgués.

No quisiera extender esta carta respuesta, sin embargo para terminar requiero plantear algunas cuestiones que para el pueblo pobre, el proletariado y las masas excluidas de la llamada modernización capitalista, son cuestiones centrales. Y no ahondaré aquí las ideas y propuestas que ya he escrito en otros artículos. La cuestión central es que Fidel Castro y Raúl Castro y también la alta dirigencia política y cultural de la revolución cubana, han estado apoyando a la concertación de partidos por la democracia y su alianza con el partido comunista de Chile, y que el artículo del compañero Fidel Castro, trata de ser una coronación a este apoyo, justamente en el momento en que toda la izquierda, la social demócrata de viejo cuño y la histórica se han juntado en La Habana, como dije en un artículo, bajos los mismos cielos de Raúl y también de Fidel para sellar un pacto al estilo del euro comunismo de Berlinguer o de los Frentes Antifascistas de Stalin.

Como añoro y esto es más profundo aún, y va más allá de los contextos históricos y las coyunturas, que efectivamente son otras, la actitud política y cultural del Comandante Fidel Castro cuando en plena Unidad Popular vino a decirnos a los chilenos y chilenas los peligros de la vía chilena al socialismo, sus riesgos como modelo de transformación, como anhelo la actitud política y cultural de Fidel y la revolución con su apoyo a los combatientes contra la dictadura pinochetista y a la Política de Rebelión Popular de Masas, y especialmente como añoro la actitud de aquel Fidel y los barbudos de la Sierra Maestra que fueron capaces de señalar cómo la vieja política, no era una salida a la dominación burguesa e imperialista, y que había que hacer las cosas de otra manera, frontalmente, como verdaderos rebeldes al conjunto del sistema político, sus actores y al sistema económico imperante.

Acaso esta última lección de los revolucionarios fue lo que impulsó una renovación revolucionaria de la izquierda latino americana, no meramente por la defensa de la lucha armada como vía de transformación, sino porque justamente la revolución cubana y el M-26 rompía con el viejo modelo reformista de hacer alianzas tácticas con los adversarios para derrotar al enemigo principal, y se comenzaba en ese momento brillante de la historia construir fuerza social y destacamentos capaces de acompañar, representar y liderar a las masa insatisfechas de América, que habían comenzado a decir basta y echado a andar.

No podemos finalmente decirle al compañero y Comandante Fidel Castro que no nos de sus ideas y no analice nuestra realidad, no podemos, porque se ha ganado un lugar en la historia que le permite hacerlo, sin embargo si puedo decirle, con el respeto a su trayectoria, que se equivoca en su análisis.

Que el apoyo del partido comunista cubano al partido comunista chileno en su alianza con la concertación, es un camino de derrota, que anula toda capacidad de forjar nuevos destacamentos y nueva fuerza social, por un cambio profundo de las estructuras y relaciones, políticas, ideológicas, sociales y de producción en el Chile del Siglo XXI.

Que este apoyo y esta estrategia errada, sólo significará, el abandono de las masas por parte de la izquierda consecuente y de la subsumisión a los destacamentos social demócratas liberal populistas. Y que con esto se sella un camino casi sin retorno a la profundización del modelo neo liberal en Chile.

Espero que estas palabras sean motivo de una discusión en el seno de la izquierda chilena y también en el seno de la izquierda cubana y un camino de recuperación de nuestra herencia política y cultural de triunfos y no de derrotas. Porque compañeros de Cuba y Chile y compañero Fidel “lo que brilla con luz propia, nadie, lo puede apagar”.

LA IZQUIERDA DISPERSA

X FESAL CHAIN

La izquierda está dispersa y dispersa al mundo social. Y es risible el planteamiento de Guillermo Tellier a La Nación del jueves 26 de marzo, así sin más, risible. Decir a estas alturas del partido que: "Si vamos a empezar a postergar como en el pacto por omisión, vamos a llegar a quedar casi en nada y no estamos dispuestos a eso, esa ya fue una experiencia para eso son las experiencias, para sacar lecciones y ahora queremos un plazo razonable para que nosotros movamos nuestras piezas".

La declaración anterior no demuestra más que la incapacidad profunda de esos dirigentes, que no son, valga la redundancia, capaces ni siquiera de bien maquillar sus declaraciones anteriores de supuestos triunfos a partir de la Omisión. Por fin, al menos en su error político habitual se desenmascaran. Son un fraude táctico y una oferta estratégica demencial. Fraude táctico por que asumen en definitiva que los acuerdos y pactos anteriores al que viene o no, fueron una derrota, ya lo había analizado en mi artículo “La derrota de la Omisión”. Estrategia demencial cuando se trata en definitiva, inconsciente o concientemente de dejar al pueblo de izquierda, ya exiguo, a merced de las alternativas neoliberales ya sea el freismo, ya sea el piñerismo-pinochetista, ejercicio que describí con suficiente lógica en el artículo “Porqué estamos en una coyuntura crítica” pero que lo refrenda la última Carta del Juntos Podemos Más, cuando estos dirigentes afirman en ella que:

“Tenemos presente que las actuales demandas ante la crisis que afecta al país necesitan de medidas legales, lo que exige contar con una correlación parlamentaria que pueda aprobar esas leyes. De lo contrario, toda propuesta tendiente a enfrentar el tema de la crisis no pasará de ser una buena intención, porque no habrá quórum para aprobarlo. Es una batalla electoral democrática y democratizadora, pero además tiene una relación directa con las capacidades del Estado de responder con medidas legales a las situaciones propias de la crisis que afectan a los trabajadores. Pero además no sería responsable soslayar una potencial conducta electoral ante una eventual segunda vuelta.”

Así, estos preclaros dirigentes hablan de favorable correlación parlamentaria y nunca de una favorable correlación de fuerzas sociales, de realizar a partir de las primeras, un mejoramiento de las capacidades del Estado para afrontar la crisis que afecta a los trabajadores y finalmente se amarran y amarran a quienes votarían por ellos, a apoyar a Frei. Bueno, lisa y llanamente el social-reformismo en su máxima expresión. Apoyar a la concertación en segunda vuelta, ser parte de la bancada parlamentaria de la misma concertación durante el período parlamentario y presidencial siguiente y apoyar las medidas reformistas del liberalismo concertacionista, a cambio de algunos mínimos puestos en el parlamento

Por otra parte, Navarro, la Nueva Izquierda, G80 en su dimensión política y la candidatura de Pamela Jiles, se encuentran entrampados en preacuerdos de primarias para elegir a un solo candidato. Digo entrampados, porque a mi modo de ver la política hoy, estas discusiones larguísimas de mecanismos, no provocan más que inmovilismo en las huestes izquierdistas.

Inmovilismo porque en definitiva que la izquierda esté dispersa, dispersa toda capacidad de generar frentes sociales con la idea clara de transformación de la situación política nacional, o al menos ser un vector de transformaciones parciales para que la crisis, nunca pronunciada de la lucha ínter burguesa, es decir de la lucha política de los de arriba por seguir comandando el modelo neo liberal de desarrollo, se resuelva a favor de las mayorías, de los de abajo.

En muchos artículos he analizado las distintas dimensiones de la acción política de la izquierda y en la mayoría de ellos sigo insistiendo como así lo hice en la Carta Abierta a Pamela Jiles, que sólo aquel o aquella que sea capaz de pasar de ideas programáticas a la acción de comandar a los insatisfechos y marginados del modelo, con clara vocación de poder, aunque en la coyuntura no se obtenga, es la o el candidato que puede construir fuerza social de izquierda, aunque no sea revolucionaria, con capacidad de movilización y agrupamiento frente a la lucha de los de arriba.

El análisis y discúlpenme los que ignoran esto, no es más que un básico ejercicio de construcción política de masas y no más que eso.

La estrategia del JPM y toda estrategia que se enmarque ya sea en la negociación con los de arriba o en la supuesta unidad de los destacamentos de izquierda y la consagración de una candidatura única, no es más que un ejercicio intelectual y voluntarista de la pequeña burguesía, por tratar de ilusamente de dirigir a aquellos que ni siquiera han logrado aunar y reconstruir realmente, en la luchas sectoriales y de calles y menos en la lucha política y de fuerzas sociales existentes. Como se dice en Chile, los piojos se matan de a uno, y como decía un amigo mío, muy querido, como los piojos no saltan, cuando uno ya mata dos o tres es que tiene un suerte descomunal o es una persona con amplias capacidades.

¿Cual es el piojo que hay que matar en la política chilena hoy? Desde la izquierda es simple, la izquierda-izquierda, la que tiene al menos hoy en sus declaraciones voluntad de ruptura con todo el sistema político imperante, debe y requiere rearmar fuerza social para entre otras cosas luchar con una correlación de fuerzas más favorable contra todos aquellos que no tienen ni la capacidad teórica ni práctica de dar una lucha política y social contra los que comandan políticamente el modelo neo liberal. Ese es el primer piojo.

El segundo y si la izquierda es capaz de matarlo simultáneamente junto al primero, sería ya una genialidad, es movilizar a los sectores sociales agrupados, en contra del modelo tal cual lo chilenos y chilenas lo estamos viviendo y sufriendo. No luchar y movilizar a las masas descontentas con el manejo económico y la crisis que se despliega en toda su magnitud, es un error estratégico que nos puede cobrar años y décadas de inmovilismo.

Y finalmente, un piojo de regalo para aquéllos que más allá de estar o no equivocados en su operación política actual, al menos tienen la voluntad de romper el inmovilismo y seguidismo de la izquierda comunista: el tercer y fundamental piojo que hay que matar de un solo apretón o pellizco, es el de romper con la mitología de la unidad de la izquierda y de la necesaria vocación nacional de esta tarea.

Habrá que romper con la unidad de una vez por todas, para construir el camino, el partido o movimiento y la lucha completa a partir de un programa, una organización y una estrategia de masas y de conformación en la lucha misma de una fuerza política y social de izquierda capaz de comandar y acompañar a los insatisfechos movilizados. El que sea perspicaz, valiente y osado seguirá el camino y el derrotero del destacamento que se atreva a construir lo anterior.

Porque estaremos más que de acuerdo que la política es el despliegue de correlaciones de fuerza social, con programa y organización y que la unidad política sin fuerza social es lo mismo que realizar negociaciones con la concertación o a lo más juntarse para discutir lo que la falta de práctica obliga a hacer, encerrarse entre cuatro paredes entre aquellos que dejan pasar la historia por la berma del camino, mientras se toman un café en la vereda del frente del pueblo movilizado, ya sea para protestar o para votar por la derecha, que también será una forma de protesta. Al respecto, esa es una cuestión, que en la coyuntura debe contemplarse con máximo rigor:

Si la izquierda no avanza sobre los sectores sociales y le muestra una alternativa, las masas votarán por la derecha, pero en masa, y ya con un gobierno piñerista-pinochetista ad portas, no sólo habrá sido el triunfo del neoliberalismo del pasado, sino además el desarme social de la izquierda.

La derecha ganará en Diciembre, al menos construyamos para el futuro inmediato una izquierda y una fuerza social capaz de oponerse al liberalismo descarnado, desde la lucha de calles y la organización social y popular, con un programa de cambios radicales. Si no lo hacemos hoy, a lo más tendremos un par de diputaditos de la izquierda comunista aliándose a la concertación liberal para votar un par de leyes más o un par de leyes menos, que “ayuden” a los trabajadores a tomarse el trago amargo de un modelo de crecimiento neoliberal, y ahora sí con la ayuda de la izquierda comunista y sus aliados.

miércoles, 4 de marzo de 2009

A PROPÓSITO DE LA RIGUROSIDAD DE LA VIDA Y DEL ANÁLISIS CON RESPECTO A LAS COSAS


X Fesal Chain, poeta, narrador y sociólogo

Qué pasa en el Chile de estos días por la pupila de la izquierda. La Habana pasa por la pupila de la izquierda, de la social democracia de viejo cuño y de la novísima. Michelle Bachelet rondando las calles de la Habana junto a Max Marambio, junto a Tellier, junto a la izquierda siloista, junto a los escritores comunistas, junto a los socialistas desgajados.

Todos juntos, como la canción de los viejos Jaivas, preparando los nuevos-antiguos pactos. La ansiada unidad de la izquierda para los dirigentes de los 70 y 80, una vuelta de tuerca para los históricos dirigentes, bajo los mismos cielos de Raúl.

No hay que caer en los tan típicos análisis del momiaje chileno, de la paternidad cubana sobre la izquierda, para darse cuenta de que la izquierda completa, o una buena parte de ella se ha reunido en La Habana y se ha reunido con la dirigencia del Partido Comunista Cubano, en este nuevo viraje de la izquierda histórica hacia la concertación y de aceptación de la concertación de los viejos rebeldes. Y que si el PC cubano los ha acogido, es porque de alguna u otra manera está de acuerdo en este nuevo diálogo. 

Por lo demás no es misterio que ya vimos en la plaza de la Constitución y en un fenecido y recordado restaurante concertacionista a Silvio con Michelle, a Silvio apoyando la campaña de Michelle. A propósito, un viejo militante comunista de la población Exequiel Fernández lloraba cuando supo que la Nueva Trova apoyaba al viejo liberalismo chileno, ahora remozado por la neo derecha concertacionista.

Uno que es un simple observador, no puede tener datos duros de las conversaciones entre los personeros, pero este diseño algo traerá entre manos. Es decir que los dirigentes históricos pretenderán que el fracasado pacto por omisión, esta vez si resulte. 

Es decir que efectivamente la izquierda extra parlamentaria, saque parlamentarios y que el total de la suma de votantes, esta vez si haga ganar a la concertación, en las presidenciales y parlamentarias. Ese sería, desde la pupila de la izquierda unida bajo los cielos de Raúl, un triunfo de toda la izquierda incluida la comunista, contra la derecha (pinochetista). Total no vengan ahora con sutilezas, dirán ellos, de lo que se trata es que no gane el pinochetismo nuevamente.

Pero como ya hace un tiempo vengo escribiendo, la cuestión es que si este diseño, huelga decir nuevamente, es realmente un triunfo o es lo que se denomina una victoria pírrica, es decir una victoria con enormes costos para el pueblo y la izquierda en su conjunto, y para toda la izquierda, pero especialmente la histórica es decir la que no estaba hace algún tiempo en la concertación y que hoy camina hacia ella más allá de las declaraciones. 

Qué es una derrota y qué es un triunfo, todo depende de una cuestión fundamental, que al parecer a la izquierda histórica se le ha olvidado completamente: Un certero diagnóstico del estado de la lucha de clases nacional y continental y la situación de crisis del modelo de dominación capitalista a nivel mundial. El punto es en qué período de la lucha de clases estamos realmente. Y en relación a esta caracterización fundamental contemplar el problema de construcción del poder del pueblo y de la izquierda. 

La cuestión central es si es posible y realista construir pueblo organizado e izquierda de manera autónoma de la concertación. Que en este intento serio y sistemático gane la derecha, y fracase la concertación, es a mi modo una etapa necesaria e ineludible para la construcción de la autonomía del pueblo y de una izquierda real. Nuestro adversario principal en la coyuntura es la concertación, si construimos una izquierda autónoma y con fuerza social propia será posible ir avanzando sobre la derecha misma. 

Sin embargo, las tesis de la profundización democrática, hoy más que nunca están siendo usadas para justificar cualquier cosa menos la construcción del poder del pueblo y la autonomía de éste y la izquierda con respecto a los de arriba. 

Durante la Unidad Popular lo que realmente se discutía era los métodos por los cuales construir el poder popular y la autonomía de la clase trabajadora y de la izquierda en esta construcción, no se discutía la estrategia, lo que se proponía construir. Al respecto, famosa es la frase de Salvador Allende en relación al Ché, que afirmaba que buscaban los fines por distintos medios. 

Hoy el Partido Comunista de Chile no puede, no tiene fundamento alguno para afirmar tal cosa con respecto a la concertación. El tan manido y mal usado fundamento de que los comunistas son capaces de realizar amplias alianzas en beneficio popular hoy no tiene asidero. 

Y esto es muy simple de entender. La concertación no es de manera alguna la Unidad Popular, no representa el ascenso de las clases y de la lucha social y el acceso de las mayorías al poder del estado. El programa de la concertación no es de manera alguna de construcción de un camino al socialismo. 

Pero bien, no es sólo eso. Es cierto que el mundo ha cambiado y el país también, en estos 36 años post golpe. Pero no sólo ha cambiado en lo que respecta a la dominación de la burguesía financiera y productiva sobre la totalidad del cuerpo social y a la globalización del capital financiero a nivel mundial, no sólo ha cambiado porque el socialismo real sucumbió en casi todo el mundo. 

También ha cambiado, porque ya hace bastante tiempo las luchas sociales han retomado su potencia, se han reconstruido de un modo también nuevo, tanto organizativa como estratégicamente, con nuevos planteamientos y programas, por mucho que los enemigos y adversarios del mundo popular y de los trabajadores digan que esos países han vuelto atrás a modelos desgastados y anquilosados. No es motivo de este artículo hacer un análisis de los procesos ecuatoriano, venezolano y boliviano, por nombrar algunos, pero efectivamente estas experiencias tienen nuevos derroteros y modos de realización con respecto la izquierda de los 60 y 70.

Con lo anterior quiero decir que lo que está pasando con la izquierda en Chile no tiene ninguna relación con la caída del modelo neo monetarista a nivel global, ni con los procesos de lucha de clases a nivel continental ni con las reactualizaciones de la izquierda de América latina, ni con un sistemático y porque no decirlo, científico análisis de la realidad social y del estado de la lucha de clases a nivel nacional.

Tampoco es motivo de este artículo hacer un balance pormenorizado del estado de la lucha política nacional, de lo que en definitiva es la lucha ínter burguesa y la conformación de destacamentos o alianzas de los de arriba. Ya lo he realizado de manera parcial en muchos artículos, lo que requiero reafirmar es que la izquierda histórica ha renunciado a todo análisis y a la acción social y política de construcción de una estrategia revolucionaria con nuevos contenidos y formas de organización del mundo social.

Los dirigentes del PC ni siquiera rozan en sus planteamientos de los distintos Plenos y en sus apariciones públicas, los conceptos básicos de cualquier análisis revolucionario clásico y actualizado.

Se contentan con quedarse en una proclama muy antojadiza de la ruptura de la exclusión de los dominantes y del sistema político que han construido, en una muy superficial caracterización del bloque dominante como más y menos reaccionarios y han realizado los más variados y porfiados intentos, siempre divorciados del mundo social y de la construcción y acumulación de fuerza social, por establecer alianzas con la concertación para romper con el cerco institucional. Además las negociaciones políticas han sido de muy mala calidad: El Pacto por omisión no rindió ningún resultado realmente nuevo y de empoderamiento popular y de la izquierda y tampoco abrió de manera importante flancos de poder nuevo para el Partido y el Podemos. Al respecto lo invito a leer mis análisis electorales en las páginas de Generación 80 en Internet. 

Finalmente y siempre ha sido mi espíritu y también mi estilo, el de elevar el debate, y demostrar que el grupo dirigencial del Partido Comunista no realiza un análisis sistemático y que con sus actos voluntaristas divorciados del mundo social lo que está haciendo es perderse una oportunidad histórica y hacerla perder al pueblo, de realmente construir fuerza social revolucionaria e incidir como un vector en la lucha política de clases a favor de la clase trabajadora. 

Mas encima, con la capacidad que tiene el aparato y la maquinaria dirigencial ha sabido arrastrar a la izquierda continental o al menos a parte de ella a esta especie de supuesta renovación y nueva capacidad de maniobra. tratando de mostrar ya hace mucho tiempo que la concertación y el bacheletismo son realmente progresistas y que construyen un camino de reformas parciales sino al socialismo a un estado de justicia social e igualdad mayor en Chile y que la alianza con esta es una operación política beneficiosa para las mayorías.

Los más preclaros dirigentes de la izquierda continental que aún puedan quedar y los cuadros y militantes que si realizan análisis serios y con vocación de poder, saben que esto es ilusión y que la estrategia de la dirigencia actual del PC chileno, fruto de la falta de análisis riguroso, que se convierte en voluntarismo y aparece como oportunismo y que da como resultado un escaso anclaje de la izquierda histórica en el mundo social y de los trabajadores y una nula capacidad de transformación del estado actual de las cosas, será acaso la última derrota que los viejos actores de la izquierda asestarán a la propia izquierda y al pueblo, dejándolo a merced de las burguesías y de su proyecto neoliberal y capitalista de crecimiento y desarrollo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Chile tan violentamente amargo


X Fesal Chain, poeta narrador y sociólogo.


A dos años del bicentenario como república, el sabor del fracaso ya se delecta en este país nuestro, de pensamientos, discursos y acciones siempre rodeando los fenómenos, nunca enfrentándose a las cosas y a las relaciones. Llevamos casi 20 años del triunfo del NO y nosotros los muchachos y muchachas de entonces, hoy cuarentones y bordeando la cincuentena, en muy pocos cambios hemos participado o muy pocos hemos visto, para deleitarnos y sonreír junto a las mayorías. Cambiar la vida, transformar el mundo, son frases que nos parecen más de agitación y propaganda pseudo izquierdizante, que realidades posibles o que hayan efectivamente hecho carne en la vida material de los mayoritarios.

Estaba anoche en un no tan viejo restaurante de Santiago, en su último día ya quebrado, caminando entre la pena esbozada de sus trabajadores, escuchando canciones que hablaban de nuevos negreros y de la libertad de los pájaros. Sinceramente, ya no creía ni en las frases moduladas de los cantores “populares” ni en el público emocionado, tan austeramente emperifollado, pero a los que seguramente los aguardaban automóviles modernísimos o lindas casas en barrios bellos y verdes. Confort tristemente construido a contrapelo de lo que alguna vez fueron sus conciencias de justicia social e igualdad, y muy a caballo en el apoyo al “mal menor”, es decir a una concertación libremercadista, pero con un marcado acento de discurso social y de equidad, en nombre claro está, del realismo de hacer una política y una economía en la medida de lo posible.

Es que la izquierda tradicional, tanto adentro como afuera de la concertación, y esto lo digo y escribo a riesgo de parecer anti izquierdista (al parecer sólo mi conciencia sabe y se regocija en la vieja concepción que ser de izquierda es mear en la sopa del rey y no tomarla sentado a la mesa de los gentiles) esta izquierda, es sencilla y llanamente un fraude mayúsculo.

Dirigentes socialdemócratas concertacionistas que asesoran a los grandes conglomerados económicos o son gerentes de los mismos o que defendieron a Pinochet en el exterior. Dirigentes de la izquierda histórica, que van de la mano de la socialdemocracia liberal y de la arrepentida y que mantienen un discurso “crítico” que justamente comparado con sus actos, no hace más que mostrar su incoherencia y su vacuidad de sentido. Estos últimos que dicen defender a los trabajadores de todo Chile, pero a la luz y a la vista de todo Chile fueron capaces de echar a la calle a trabajadores de sus empresas por armar un sindicato y pedir mejoras salariales. Estos últimos dirigiendo el business show de sus candidaturas en las calles de Nueva York, Santiago y de La Habana y que terminará con gran estruendo y fuegos artificiales en un apoyo al Freismo y su liberal populismo de siempre. Todo en nombre de la lucha contra la exclusión y en busca de uno o dos diputadillos que de nada servirán para detener el modelo liberal, sus leyes antipopulares y el bi nominalismo y menos para detener a la neoderecha concertacionista.

Una izquierda socialdemócrata e histórica que hace muchas décadas el pueblo juzga en las urnas como inconsecuente, que se llena la boca con la palabra “pueblo” pero que se sitúa, se refugia y se mezcla con la misma clase política elitista y lejana a las mayorías y que en el fondo cree que las personas del mundo popular y de la clase media empobrecida, son cultural, política y económicamente discapacitadas.

Eso último no se dice tan duramente, sino de manera periférica, como todo lo que se dice en Chile, con metáforas o eufemismos, disfrazándolo con el lenguaje de la sociología. Así el pueblo o la gente como se le viene a decir ahora, “no son aún concientes de su situación en el mundo de las relaciones sociales de producción” o son “carentes de redes sociales, económicas y culturales” o “no tienen las herramientas de acceso a los bienes y servicios de la modernidad” o son “anómicos, (sin medios ni objetivos)” o “tienen desesperanza aprendida, dada sus carentes condiciones materiales de vida”.

Todos conceptos que esencialmente ponen a las mayorías como incapaces de actuar en política, en economía y en la organización social de sus vidas, a menos que sigan a los preclaros dirigentes. La derecha siempre creyó lo mismo pero como una condición natural de las mayorías, la izquierda ahora lo pone como un atributo histórico, pero que en la vida presente no tiene ninguna diferencia. Ahora el pueblo no puede, pero claro que pudo y solo, cuando tuvo que derrotar a la dictadura, para que esta clase política “de izquierda” se subiera al carro de la victoria popular, arriba de sus hombros y capturara el estado o tratara de comer del raspado de la olla.

Ya no es monopolio de la derecha querer ganar dinero y maximizar utilidades, de la socialdemocracia ni hablar, pero también la izquierda histórica lo hace, partidos y dirigentes arman negocios o se asocian a mercaderes con el objetivo superior de la causa popular, claro que la administración y gestión de esos recursos nunca son manejados por simples militantes o el pueblo mismo, ni tampoco se presentan balances públicos de inversiones y gastos a los que se supone son los beneficiarios. Se parecen mucho estos mecanismos de manejo financiero, a los que la misma izquierda critica por parte de los grupos económicos de la derecha en el sistema de AFP. Y que no se me queden en el tintero aquellos personeros que ya sabiendo que en este país el horno no está para bollos, se han dedicado a los negocios pero en ambientes suficientemente protegidos de la libre competencia, que garantizan utilidades sin el riego de las pérdidas del libre mercado que tanto critican.

Ya no es monopolio de la derecha engañar al pueblo, que no es sino decir una cosa y hacer otra. Toda la clase política lo hace y la izquierda en su conjunto que debería tener una solidez y una superioridad moral de hacer lo que dice y piensa, ya hace rato que ha perdido sus cartas de nobleza al respecto y sólo sus muertos, héroes y mártires en la lucha contra el terror fascista quedaron como ejemplo de realización de una vida superior.

Si la izquierda dice que está en contra del estado burgués, no puede contentarse con participar de él, en cargos que no dependan del voto popular, como es el caso de los consejeros regionales. Si la izquierda dice que está contra el sistema neoliberal, no pude aliarse, ni por consideraciones tácticas a los partidos que lo administran y defienden y usar el libre mercado como lo usaría cualquier empresario privado. Y al menos, si hace negocios, los realice con una ética superior al que critica, siendo transparente en el uso de los recursos frente a sus seguidores y en el caso de los empresarios de izquierda que no sólo busquen espacios y ámbitos tan protegidos, que más que empresarios parecen funcionarios de cualquier estado. Si la izquierda dice que defiende a los trabajadores, que al menos respete a los propios cuando luchan por sus derechos y a los órganos del poder del estado que también los defienden como la inspección del trabajo. Si la izquierda habla de democracia en el país que al menos la practique en sus propios conglomerados y comience a usar el voto universal y secreto para elegir a sus dirigentes y para construir sus programas, estrategia y organización. Si la izquierda habla en contra de la corrupción, que vigile muy fuertemente a sus militantes y que siempre castigue el tráfico de influencias, la malversación de fondos o el robo de recursos públicos por parte de esos militantes que dirigen o pertenecen a aquellas instituciones que manejan o reciben dichos recursos. Si la izquierda habla de igualdad, fraternidad y libertad que practique estos valores entre sus compañeros y camaradas y no conforme castas burocráticas que usan cualquier medio para ahogar las disidencias y monopolizar los espacios y las decisiones. Si la izquierda desdeña el dinero como valor universal, que vivan sus dirigentes y militantes de modo austero y levantando los valores de la humildad, la cultura y la sencillez. Si la izquierda quiere transformar el país y el mundo, que al menos sea capaz de transformarse a sí misma y que construya el mundo y el país a imagen y semejanza de sus valores y actos. El listado podría ser más largo y apunta como siempre a la coherencia entre el decir y el hacer. Que esto parezca tarea de santos no es mi culpa, nadie dijo que ser de izquierda de manera genuina, no era un camino difícil y ciertamente más sacrificado que ser de cualquier ideología. Por lo demás, siempre se puede abandonar aquello que no se es capaz de sostener en la práctica, es más honesto que andarlo acomodando a nuestros particulares intereses.

Que la izquierda y el pueblo vuelvan a los valores esenciales de Allende, de Víctor Jara, de Miguel Enríquez, del Ché, por nombrar algunos, que en suma recupere la concepción del hombre nuevo y se reactualice siempre en sus propuestas políticas, económicas y sociales sin dejar atrás los grandes valores de los hombres y mujeres que dieron la vida por sus ideales, es el único camino de reconstrucción de un proyecto vital y de deconstrucción de aquello que hoy campea en la sociedad en su conjunto y también en la izquierda como parte de ella: los disvalores del mercado, del individualismo burgués y pequeño burgués, del oportunismo político, social y económico-laboral, la mentira y el cinismo, para defender privilegios particulares y egoístas y no aquellos que corresponden a las necesidades y sueños de las grandes mayorías.

Esto que escribo, si es leído por la camarilla de siempre, los que viven de la política y se sirven de ella, los que andan vociferando palabras y no actuando como proclaman, será claramente juzgado como un discurso ultraizquierdista extremadamente purista que se sitúa en la vereda del enemigo. Para los demás, la clientela obsecuente, como una posición resentida e ingenua. Los primeros no me interesan, se quienes son y como debemos combatirlos, entre otras cosas con artículos como estos y no escribiendo sobre el sexo de los ángeles. Los últimos me generan un cierto resquemor y una desesperanza. En un país en el que no se dicen las cosas por una seudo madurez y responsabilidad, que no es si no miedo a perder favores, privilegios políticos, fondos públicos, el trabajo o a quedar solo sin redes de apoyo, las voces de los temerosos o acomodados de siempre juzgando aquello que no son capaces de decir y menos de hacer, aunque lo piensen, son el silencio cómplice que permite la existencia de los primeros, su reproducción y dominio. Siempre los dominantes necesitan de sus esbirros.

Cuando los chilenos y chilenas, despierten del sueño abrumador, pierdan el miedo, dejen de apegarse a una falsa seguridad, y especialmente aquellos que se dicen de izquierda asuman su camino y entiendan que éste es de sacrificio y honestidad, cuando comiencen a decir lo que piensan y actúen en consecuencia, sin importarles nada más que los valores superiores de convivencia que desean hacer reales para la sociedad completa, cuando sepan que sólo corriendo riesgos y perdiendo todo aquello que la sociedad burguesa y neoliberal ofrece como cuencas de colores, serán capaces todos y todas de construir un país, desde el esfuerzo y la responsabilidad propia, no perfecto, probablemente más pobre, pero más justo e igualitario y sin el sabor amargo de la violencia sistemática de la dominación de los mediocres, que les roban la libertad y los embaucan con sus discursos falsos, a cambio de las mismas monedas de oro que recibió Judas en su traición. Cuando los chilenos y chilenas de izquierda rompan la brecha entre sus palabras y actos, el pueblo comenzará nuevamente a apoyar el camino que Allende, Víctor, Miguel y el Ché soñaron alguna vez.

Si hay mujeres y hombres que en esencia comparten estas someras reflexiones, no sólo podremos decir que aún tenemos patria ciudadanos, sino que la semilla que plantaran hombres y mujeres sencillas que dieron la vida por las ideas de una izquierda consecuente, no han caído en el desierto, y entonces todavía podremos gritar al viento y al mundo que de verdad vive el sueño, que de verdad sobrevive en nuestros corazones la ansiada revolución y aquel socialismo popular y libertario, compañeros y compañeras tan queridas.

Que el pueblo juzgue mis palabras.