lunes, 25 de enero de 2010

Memorias del Subdesarrollo


X Fesal Chain

Anoche me quedé viendo Memorias del Subdesarrollo y antes, una entrevista a Guillermo Cabrera Infante, primer Ministro de Cultura de la Revolución Cubana. Además después de todo, me hice un recorrido por una película mediocre cuyo guión también era de Cabrera Infante. Anoche fue un festín de cubanidad.

Me levanto este día Lunes relativamente tarde, trabajé el domingo también hasta tarde. Siempre me levanto con dolor de cabeza y una especie de saudade y angustia. Terrible estado de descomposición y falta total de perspectivas. Esta sensación se me pasa en tanto transcurre el día lleno de actividades culinarias y atención de público. Mi ser micro empresario le da una patada en el culo a mi ser reflexivo, y que bueno que así sea.

Ya en plena faena, no me falta la discusión habitual con la vieja desconsiderada de mi sufrimiento corporal y de mi tiempo, que llega rauda y trastoca todo orden social y comunitario, rompiendo la fila o la espera y gritando : ¡¡Don Juaaan, dos lechugas por favor, mire que ando apurada, que los niños van a llegar de la escuela y el José anda en unos trámites y me llamó que está en la casa a la una, dooon Juannn atiéndame a mi primero yiaaaa!!

¿Que siento en ese instante, acaso me pasa como al protagonista del film, que escudriño a un pueblo avasallador que sólo de esta manera logra imponer su propia realidad, su identidad mayoritaria? Bueno poco y nada tengo que ver con el tipo, más allá de ciertos pensamientos malditos y esporádicos, frutos de mi desesperación momentánea, que en el fondo son mi herencia cultural adquirida en el viejo colegio casi burgués. (Oh, le estoy dando fundamentos a mis enemigos emocionales de todos lo días, oh, podrán usar esta frase en mi contra).

¡¡Don Juan ya pué, por favor!! Y yo obligado a escuchar a la vieja que suda memoria reptilesca y cortical pero sobre todo -cortical sin ver al resto- y como no quiero discutir me hago el loco y me pongo a mirar al verdulero con ojos de incomprendida fatalidad. Por suerte el caballero comprende y me atiende primero, como corresponde. No es fácil llevar 20 choclos y 3 cebollas grandes en una moto china.

Hace algunos días me puse ha leer a dos siquiatras que hablaban del sentido de realidad y de la prueba de realidad. La primera es la experiencia afectiva de la realidad, siempre subjetiva e intransferible, la segunda el ejercicio cognitivo y racional sobre la realidad misma y también una puesta a prueba justamente de nuestra experiencia (afectiva).

Sé muy bien que cuando escribo estoy expuesto al juicio de los demás. El problema, y así lo he observado reiteradamente, y los invito a revisar los comentarios variados, es que los juicios de estos demás, rara vez son racionales, rara vez apuntan a poner en entredicho las premisas y conclusiones de mis artículos, siempre apuntan a la memoria afectiva de cada uno, a la experiencia íntima de la realidad. A la historia muy propia de su alegrías y penas. Por tanto el ejercicio de respuestas a mis textos, son siempre o casi siempre falta de ejercicios cognitivos, fraseología legítima pero cargada y sobrecargada de piel y corazón.

Cuando veía Memorias del Subdesarrollo, en esa reflexión íntima del protagonista, yo veía también el torrente de corazonadas y rabias y miedos del sujeto, el pobre, no entendía bien y no quería hacerlo, lo que lo circundaba, el tremendo cambio social y cultural que rodeaba su existencia cotidiana y aburrida. Como le dice una mujer joven en su departamento, tú, no eres ni revolucionario ni gusano.

Así pasa la tarde, ahora pelando choclos y lavando los platos de los últimos comensales. Me vuelve la angustia y la saudade. La oleada emocional es proporcional al término de la jornada de trabajo, ojalá no me nuble la calle y el barrio.

Memorias del Subdesarrollo, falta de análisis de la vida más allá de nuestra propia vida, de poner en tensión los preceptos de los otros, de al menos tratar de escribir nuestros propios fundamentos, a ver si con ellos falseamos los fundamentos del otro. Memorias del Subdesarrollo , sólo entender nuestras rabias y miedos, nuestras penas y desbarajustes, sólo poner en primerísimo plano nuestras necesidades y carencias, nuestros tiempos y nuestras herencias mal habidas.

Memorias del Subdesarrollo, al hacer un altar de los afectos, trastocando en demasía el espacio tan necesario del entendimiento. Memorias del Subdesarrollo, emociones variadas y propias, como si estas fueran la única realidad palpable. Memorias del Subdesarrollo, poner en la mesa del comedor, como quien pone un florero, nuestras historias de víctimas y no de verdugos, nuestras historias de heroicidad y no nuestros errores históricos. Si el florero se cae o moja el mantel, puede que sea culpa de la mesa coja, o definitivamente del odiado invitado de piedra de turno, que generalmente soy yo, travestido en bestia negra.







(1) Memorias del Subdesarrollo es un largometraje cubano realizado en 1968 por Tomás Gutiérrez Alea, con música de Leo Brower, y está basada en la novela de Edmundo Desnoes. Es, posiblemente, la obra más conocida a nivel mundial de Gutiérrez Alea. Que las contradicciones del burgués pueden reflejar como en un espejo las de la sociedad donde la burguesía ha llevado la voz cantante, lo demuestra esta historia de razonamiento e ironía. Una historia personal que hubiera sido intrascendente de no ocurrir en los vertiginosos días de la Revolución, cuando todas las contradicciones se pusieron al rojo vivo. La película entrega un monólogo interior con mirada a la calle, como es la novela homónima de Edmundo Desnoes.

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